El actor nominado al Oscar se luce en la comedia negra del año con Emma Stone y compite por los Globos de Oro

El intérprete enfrenta uno de los papeles más exigentes de su carrera en Bugonia, una comedia negra llena de paranoia que lo consolida en la temporada de premios.

Jesse Plemons, el actor que se luce en "Bugonia".
Jesse Plemons, el actor que se luce en "Bugonia".

Después de trabajar con Emma Stone y el director Yorgos Lanthimos en la comedia negra del año pasado, Tipos de gentileza, Jesse Plemons se entusiasmó cuando le ofrecieron un exigente papel protagónico en su nueva película, Bugonia.

Aun así, a medida que la producción se acercaba, empezó a ponerse ansioso. “Pensé: ‘Dios mío, este es uno de los mejores personajes que me han pedido interpretar. ¿Cómo demonios voy a lograrlo y poder hacerle justicia?’”, dijo.

Bugonia, recién nominada a los Globos de Oro y que se estrena hoy en cines locales, tiene a Plemons como Teddy, un solitario desencantado aferrado a una teoría conspirativa descabellada: está convencido de que una directora ejecutiva farmacéutica, Michelle (Emma Stone), es una alienígena empeñada en destruir la Tierra.

Con la ayuda de su primo Don (Aidan Delbis), secuestra a Michelle y la mantiene cautiva en su destartalada casa, donde intenta obligarla a confesar durante una serie de enfrentamientos cada vez más brutales.

La película le da a Plemons uno de los roles protagónicos más importantes de su carrera, y él lo aprovecha al máximo: incluso cuando Teddy se ve impulsado a hostilidades disparatadas, se puede percibir el corazón magullado y palpitante que hay debajo. Nominado anteriormente al Oscar por El poder del perro, Plemons, de 37 años, ha dejado impresiones memorables en películas corales como Los asesinos de la Luna, El irlandés y Noche de juegos, y su última colaboración excéntrica con Lanthimos lo ha devuelto a la conversación de la temporada de premios.

“Creo que lo que más disfruto de trabajar con Yorgos es que ves sus películas y hay cosas que parecen no venir de un cerebro consciente”, dijo al New York Times. “Vienen de algo profundo en un psiquismo colectivo”.

Plemons hizo esta entrevista por videollamada desde Berlín, donde está filmando Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha, una precuela en la que interpreta una versión más joven de Plutarch Heavensbee, el personaje que había hecho Philip Seymour Hoffman.

En su tiempo libre, Plemons estaba leyendo la autobiografía del psiquiatra Carl Jung, que aborda los mismos territorios del inconsciente que él y Lanthimos están deseosos de explorar. “Eso es lo que me resulta eternamente fascinante de la actuación”, dice. “La mente humana es todo un universo”.

—Es interesante que Bugonia se estrene el mismo año que Eddington y Una batalla tras otra, dos películas que hablan de este momento polarizado en el que estamos.
—Ya era hora de que empezara a reflejarse en el cine, y hace un tiempo que tengo esa sensación. Me encanta la música de los 60 y 70, y en esa época, incluso en la música popular, la conversación sobre lo que estaba pasando en el país y en el mundo estaba en primer plano. Parece que ahora los cineastas y artistas están en un punto en el que no se pueden negar estos tiempos extraños.

—Quizás, como sugiere Bugonia, hemos pasado en gran medida los últimos años en madrigueras online que no desafían nuestra visión del mundo, sino que la refuerzan.
—Totalmente. Y eso no quiere decir que no haya mucha gente tratando realmente de lograr cambios, pero creo que es la razón por la cual cualquier tipo de discurso significativo se ha vuelto casi imposible. Es como si nuestros cerebros hubieran dejado de funcionar de la manera en que nos permite escuchar realmente a las personas sin que nos aparezcan estas pequeñas alertas de spam en la cabeza con esas señales de stop regurgitadas.

—¿Cuál fue tu puerta de entrada para Teddy, que siente que es su responsabilidad salvar el planeta a toda costa?
—Lo que realmente aprendí a amar de Teddy es que, por más perdido, equivocado y torturado que esté, también lleva absolutamente todo puesto en la manga, y no hay duda de dónde se ubica en cualquier tema. En un momento en que la gente tiene tanto miedo de expresar su opinión honesta, fue como que me dieran una enorme cantidad de libertad.

—¿Cómo calibraste su nivel de locura? Teddy tiene cierta inteligencia y recursos, pero la falta de autoconciencia lo vuelve peligroso.
—Sí, nunca me había encontrado con un personaje como él, que es tan brillante pero que tiene un talón de Aquiles tan marcado. Dejando de lado todos los aspectos verdaderamente oscuros de su personalidad y sus acciones, hay atributos que realmente respeto: no es alguien que haya ido a la universidad, y parte de la información y las verdades que salió a buscar -con las que mucha gente no estaría de acuerdo-, su convicción me parece admirable.

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Jesse Plemons y Emma Stone durante una escena de "Bugonia".

—El personaje dice cosas muy disparatadas, especialmente cuando él y Don tienen una tensa discusión en la mesa con Michelle.
—Esa escena alrededor de la mesa fue un punto creativo muy alto. Creo que con la buena escritura hay una cantidad de variables en una toma que pueden provocar reacciones distintas según lo que haga el actor, según la elección que tomes al inicio, según el hecho de que ya la hiciste 10 veces y necesitas que pase algo más para que no se sienta rancia. Por ejemplo, en esa escena, Aidan improvisó: “¿Puedo ir al baño?”. Eso no estaba en el guion, así que inmediatamente altera el flujo, y la parte restante de la escena adquiere una energía completamente diferente. Cuando no hay un grado de eso, yo me aburro. Suelo estar hambriento de esos momentos en los que cualquier idea preconcebida de lo que trata una escena se da vuelta.

—¿Cómo te sentiste cuando terminaron?
—Agridulce, pero creo que estaba bastante listo. Siempre es surreal: es como si tu vida quedara en pausa por un tiempo y la gente con la que trabajás se convierte un poco en tu familia. Y tuve la suerte de tener a mi familia allí conmigo [él y Kirsten Dunst tienen dos hijos], pero es un tipo distinto de extrañarlos cuando estás trabajando todo el tiempo y solo los ves una hora o así al final del día. Así que me sentí muy listo para soltarlo, pero durante un tiempo quedó cierta pegajosidad de Teddy. No fue hasta que la película se estrenó [en el Festival de Venecia] que sentí un poco de liberación. Fue un papel emocional y psicológicamente exigente, y como no hago tantos protagónicos -y este fue uno en el que estuve todos los días-, lleva un tiempo procesarlo.

—¿Sos del tipo de persona que quiere que el trabajo sea así de exigente, intelectual y psicológicamente?
—No existe un mundo en el que no interpretaría este papel una y otra vez. Este es mi único trabajo y quiero seguir mejorando. Y no podés hacerlo sin papeles que, al principio, parecen estar un poco fuera de alcance.

(Kyle Buchanan/The New York Times)

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