De "La empleada" a vender el agua de su baño: las dos caras de Sydney Sweeney, la actriz del momento

Llegó a cines uruguayos "La empleada", la nueva película de Sydney Sweeney. Un repaso por la carrera de la actriz que se mueve entre el cine de autor, los thrillers feministas y la polémica mediática.

Sydney Sweeney en la película "The Housemaid".
Sydney Sweeney en la película "The Housemaid".
Foto: Difusión.

Esther Zuckerman / The New York Times
Mire a cualquier rincón de internet y le quedará claro que Sydney Sweeney vuelve loca a la gente. No en el sentido de que su aspecto exuberante haga comportarse a los usuarios como lobos de caricatura, con los ojos saliéndose de las órbitas, sino en la manera en que su sola existencia parece provocar en muchos un caso severo de ruido mental.

Cada movimiento de Sweeney se vuelve tema de conversación, a menudo en el centro de la guerra cultural. En las redes sociales ha sido etiquetada como “MAGA Barbie”, en parte por su apariencia, en parte por un informe periodístico que señalaba que se registró como republicana en 2024, y en parte por su controvertida campaña publicitaria para los jeans de American Eagle.

El eslogan decía: “Sydney Sweeney tiene unos jeans geniales”, un juego de palabras que algunos interpretaron como una defensa de la supremacía blanca (“jeans” se pronuncia en inglés igual que “genes”). Mientras tanto, su relación con el magnate musical Scooter Braun —uno de los antagonistas de Taylor Swift— ha sido minuciosamente escrutada gracias a unas fotos de paparazzi escenificadas con cuidado en el Central Park.

Incluso cuando su trabajo entra en foco, la discusión se ha centrado en la taquilla (o su falta de), no en las películas en sí. Tal vez sea porque lidiar con los papeles que Sweeney está eligiendo complicaría la narrativa sobre ella. Si fuera de la pantalla está jugando con su imagen de bomba sexual y complaciendo la mirada masculina, en pantalla tiene una inclinación casi progresista, gravitando hacia historias de mujeres despreciadas que luchan contra el patriarcado. En ese sentido, se ha convertido en una de las figuras más desconcertantes del cine moderno.

Sydney Sweeney en la campaña para la marca American Eagle.
Sydney Sweeney en la campaña para la marca American Eagle.
Foto: Archivo.

Lo más reciente es La empleada, un thriller dirigido por Paul Feig que se acaba de estrenar en Uruguay. Basado en la novela de Freida McFadden, comienza como una pelea de gatas y termina transformándose en una fantasía feminista de venganza. Sweeney interpreta a Millie, una joven con un pasado oscuro que se convierte en empleada doméstica de una familia adinerada dominada por una madre suburbana aparentemente perfecta (Amanda Seyfried). Al principio, las dos mujeres son enfrentadas, con Sweeney victimizada por Seyfried, su empleadora desquiciada. Pero a medida que la trama avanza hacia su conclusión espantosa, empiezan a emerger otros temas del texto.

La empleada llega pocos meses después de Christy, el giro transformador de Sweeney como la boxeadora lesbiana Christy Martin, que fue abusada por su entrenador y esposo, Jim Martin (Ben Foster). Se ha hablado mucho de cómo aumentó 18 kilos para interpretar a la figura pionera, pero menos se ha dicho sobre su retrato de una mujer que lucha con su sexualidad y vive bajo el yugo de un cónyuge brutal. No llegó a los cines locales.

Sydney Sweeney en "The Housemaid"
Sydney Sweeney en "The Housemaid".
Foto: Difusión.

En otros trabajos, Sweeney se ha mostrado como una monja embarazada contra su voluntad por un sacerdote malvado en Immaculada (2024, Prime Video), que termina en algo especialmente brutal. El tema generó indignación en las redes sociales, y el estudio incluso consideró oportuno utilizar una publicación enojada sobre Sweeney y la “multitud anti-woke” en el marketing. Fue su segunda película con el director Michael Mohan, quien también estuvo detrás de The Voyeurs (2021, Prime Video), en la que su personaje se obsesiona sexualmente con sus vecinos de enfrente.

Mientras esas películas se inclinan hacia el camp, Sweeney dio un giro dramático con Reality (2023, Netflix, MUBI) como la ex lingüista de la Fuerza Aérea que fue condenada por filtrar un informe gubernamental ultrasecreto sobre hackeo ruso. Utilizando diálogos de la transcripción del interrogatorio real de Reality Winner, el docudrama de Tina Satter presentó la actuación más elogiada de Sweeney, naturalista y tensa. Es un retrato convincente de alguien que intenta mantener la normalidad bajo presión extraordinaria.

Sydney Sweeney asiste a la proyección especial de "Americana" en Los Ángeles, California
Sydney Sweeney asiste a la proyección especial de "Americana" en Los Ángeles, California.
Foto: AFP

Si Sweeney estuviera tratando activamente de atraer al público conservador, proyectos con estos temas no serían los indicados. Lo mismo puede decirse de su decisión de encarnar a Kim Novak en Scandalous!, el debut como director de Colman Domingo, sobre el romance interracial de la actriz con Sammy Davis Jr. Pero la imagen que está cultivando como intérprete contrasta de manera marcada con la forma en que se posiciona como celebridad.

Cuando promociona un producto, interpreta activamente el papel de sex symbol. En mayo anunció una colaboración con la empresa de cuidado personal masculino Dr. Squatch para vender un jabón basado en el agua de su baño. Y luego llegó el notorio anuncio de American Eagle, diseñado para ser sugerente, con Sweeney arrullando acerca de cómo sus “jeans son azules”. Un análisis en The New York Times indicó que las críticas iniciales fueron generadas por cuentas de redes sociales con pocos seguidores, pero voces de derecha las amplificaron, convirtiendo la campaña en una controversia generalizada.

Una pantalla digital de la actriz estadounidense Sydney Sweeney se ve afuera de una tienda American Eagle en Times Square en la ciudad de Nueva York.
Una pantalla digital de Sydney Sweeney se ve afuera de una tienda American Eagle en Times Square en Nueva York.
Foto: AFP

Se podría argumentar, como algunos lo han hecho, que la falta de especificidad de Sweeney proviene del deseo de ocultar sus verdaderos sentimientos para mantener su posición en una industria inclinada hacia la izquierda, y quizás sea el caso. O se podría decir que un entrenamiento mediático intenso le jugó en contra. O tal vez realmente no ha pensado en todo esto. Sea como fuere, es evidente que personas de todas las tendencias pueden proyectar sus agendas sobre ella.

La derecha la ha considerado una heroína, la izquierda una paria, y en todo esto se pierde de vista lo que hace en su profesión: actuar.

Como intérprete, Sweeney está en su mejor momento. Cuando se le pide interpretar a una chica, entre comillas, normal, como en la comedia romántica Con todos menos contigo (2023, Prime Video), uno de sus mayores éxitos de taquilla hasta la fecha, se queda corta. Resulta más cautivadora en el poco visto drama histórico de Ron Howard, Eden (Prime Video), estrenado discretamente este año, en el que interpreta a una mujer que viaja a una isla remota de las Galápagos a comienzos del siglo XX. Su acento alemán es irregular, pero en una escena fenomenal atraviesa un parto doloroso mientras una horda de perros intenta atacarla.

Su afinidad por el melodrama exacerbado también la vuelve cautivadora en la serie Euphoria, como la inestable Cassie, enrojecida y gritando que nunca jamás ha sido más feliz mientras está vestida como si estuviera en Oklahoma!.

Volverá a ese papel nominado al Emmy cuando la tercera temporada se estrene en abril, quizá ganándose algo de buena voluntad renovada; también fue nominada al Emmy ese mismo año por interpretar a una adolescente hilarantemente sentenciosa en The White Lotus, otra de HBO MAX, con su tono impasible bien aprovechado. Sus trabajos más atractivos la encuentran despojándose de su ingenuidad para revelar ya sea una sorprendente fuerza de voluntad o un caos hirviente.

Su capacidad para ser un lienzo en blanco es lo que la convierte en un talento prometedor, pero también es lo que facilita convertirla en un símbolo de lo que cada uno quiere. La persona maleable de Sweeney está contando dos historias distintas sobre quién es realmente. Todo depende de cuál elija creer.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar