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Con Adrián Suar, que vuelve al cine de acción: "Jaque mate", su estilo y la película que quiere hacer en Uruguay

El País charló con el actor y productor sobre su nueva película que ya está en cines y en la que interpreta a un exagente internacional en una misión imposible

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Adrián Suar

Casi 27 años después de Comodines, aquella con Carlín Calvo, Adrián Suar, volvió al cine de acción con Jaque Mate que se estrenó el jueves. Allí, interpreta a Duque, un exagente internacional que debe volver al frente para cumplir con una misión imposible: robar una cura para la diabetes, el rescate que por su sobrina secuestrada, le exige el villano que interpreta Mike Amigorena. “Es igual a la verdaderas”, le dijo riéndose a El País. Y el despliegue de algunas escenas le da la razón.

Sobre Jaque mate, Suar charló con El País.

—Pasó un montón de tiempo desde su última película de acción, Comodines. ¿Cómo llegó a Jaque mate?

—Hacía mucho que no hacía una así y era un proyecto distinto después de todas las comedias que venía haciendo. Me interesaba volver a un género que me gusta mucho y me divierte. Y poder hacerlo bien como se ve en la película que, por lo menos, respeta las reglas del género de acción. Para estar hecha en América Latina, además, no te hace pasar un papelón: los tiros son tiros, hay buenas persecuciones, planos interesantes. Se parece mucho a las verdaderas (se ríe).

—¿Y cómo ha cambiado eso de “parecerse a las verdaderas” desde Comodines?

—Primero tenés que tener un director como Jorge Nisco (el mismo de Comodines). No es fácil porque ahí entra el género, manejar el suspenso. Hay que tener un buen timing y Jorge lo tiene. Y tienen que haber buenas historias y personajes y que los actores se la crean a la hora de interpretarlos. Todo eso.

—Hay una tradición de cine policial argentino desde siempre. No sé, Adolfo Aristarain. ¿Ubica a Jaque mate en esa tradición?
—Adolfo hizo un cine totalmente distinto. Hizo cosas divinas, películas muy importantes para el cine argentino y aportó muchísimo. Yo también aporté pero en un cine un poco más comercial, de entretenimiento. Ese es el cine por el que más se me reconoce a mí.

—Y el que le gusta hacer...
—Me gusta todo el cine pero ese es, por ahora, el que me sale. No quiere decir que no aborde otras cosas. Son etapas de las carreras de los actores, de los productores. Eso, etapas. Y siempre está mutando. Ahora volví al género de acción pero 30 noches con mi ex, mi anterior película, era más una comedia emocional, había otra búsqueda.

—Siempre parece estar en movimiento. ¿Así se hace una carrera como la suya?

—A veces sí y a veces no...

—¿En qué momento por ejemplo no?

—A veces el movimiento te lleva a un lugar errado o donde te das un golpe. Pero siempre la carrera se trata estar en movimiento creativo. Yo soy un actor/productor/creador y eso siempre me lleva a poder hacer las cosas que me gustan que puedo, que intento. Y así voy.

—En Jaque mate figura como actor y productor. ¿Cómo divide esas tareas y cómo se involucra en el rodaje?

—En el proceso creativo y en la previa estoy bastante metido pero una vez que empiezo a rodar como actor, ahí me concentro solo en eso para hacerlo bien en esas siete, ocho semanas que me toca actuar.

—Es una película llena de acción y despliegue físico. ¿Cuál fue la escena que más le costó?

—Varias. La primera escena que es una pelea de seis o siete minutos me costó bastante. Tuve que entrenar y fue difícil. En un momento tenés que ponerle el cuerpo. Hay que saltar, correr, te sometés a un contacto físico al que uno no está acostumbrado en la vida real. Pero me encantó hacerlo.

—Recién hablaba de las variaciones entre 30 noches con mi ex y Jaque mate y ahora que Netflix va a estrenar algunas clásicas suyas. ¿Cuál es la línea que une una carrera tan vasta como la suya?

—Hay todo un estilo de la comedia romántica de situación que sobre todo profundicé en los últimos 10 años entre Un novio para mi mujer, Me casé con un boludo, Dos más dos, 30 noches, El fútbol o yo. Todas tienen un tono de comedia reidera, te hacen pasar un buen rato, te divertis. Eso.

—Con muchas de esas películas ha sido una parte de la vida de mucha gente. ¿El público se lo reconoce?

—Hay de todo pero mucha gente me dice “pasé un buen rato”, “!Qué hijo de puta cómo me hiciste reír!”. Y las hago para eso. Es parte de mi oficio y siento que es tarea cumplida porque me ocupo bastante que sea una película honesta en lo que en lo que busca encontrar. Estoy muy contento con todo lo hice.

—Hace tiempo en una entrevista para El País, hablaba de que una cuenta pendiente era filmar en Uruguay. ¿No será tiempo de saldar esa deuda?

—Ya tengo una idea bastante simpática y solo queda ver cuándo la puedo rodar. Quiero mostrar un poquito esa rivalidad con humor y con gracia. Esas cosas que ustedes saben de nosotros y nosotros de ustedes. Eso que tienen con algunos porteños que van a Uruguay. Hay un folklore muy gracioso que puede dar para una película que creo no la hizo nadie. Y puedo hacerlo yo que los adoro y me siento muy cómodo. Hace tres años que vengo pensándolo: no quiero pasar esta vida sin hacer esa película.
—Le tomo la palabra, entonces...
—La voy a hacer.

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