Jorge Morla, Sergio C. Fanjul, El País de madrid
El filósofo Grafton Tanner acuñó el término del porsiemprismo (foreverism, en inglés) para referirse a fenómenos como el de Spider-man. Es una expresión cultural que trasciende su tiempo y permanecen generación tras generación, con cosas así que es imposible la nostalgia y siempre posible el negocio.
La industria de Spider-man ofrece continuamente productos para personas de toda edad y condición. Sigue hecho, literalmente, un niño. Prueba de su eternidad: el estreno de Spider-man: Un nuevo día.
Una radiografía del superhéroe ayuda a contextualizar su imparable éxito. Fue creado por Stan Lee y Steve Ditko en el número 15 de Amazing Fantasy de agosto de 1962. Era la historia del joven Peter Parker quien tras ser picado por una araña radiactiva (era la era del fervor y el terror nuclear), adquiría unos extraños poderes inspirados en las habilidades de esos artrópodos. Una de las novedades del personaje era ser un adolescente con pocas habilidades sociales. No era meramente el compañero de un héroe adulto, con el que buena parte de los lectores podían identificarse.
Spiderman fue creciendo —en sus comienzos casi a tiempo real— y en los 80 y los 90 se dieron hitos como el traje negro, la aparición de Venom o la serie de animación de 1994. Ya en el siglo XXI llegaría a ser encarnado por otro personaje -cosa antes impensable- que no era Peter Parker: el escritor Brian Michael Bendis y la dibujante Sara Pichelli crearon en 2011, tras la muerte de Peter Parker en una rama del universo Marvel, a Miles Morales, un chico entre afroamericano y puertorriqueño, que conectaba con el enfoque en la diversidad de la época.
Y el escritor Dan Slott creó en 2014 una idea muy loca: el Spiderverso, que también se enfocaba en la diversidad, pero la diversidad de spidermans. Surgieron de todo tipo, desde un Spider-Punk hasta el futurista Spider-Man 2099, uno inspirado en los cowboys u otro inspirado en el noir. ¡Hasta un spider cerdito!
Si bien hay variada oferta de un Spiderman más juvenil, también la hay para la mediana edad: en la serie Renew your vows, de Dan Slott, se centra en la vida de casado cuarentón de Peter Parker con Mary Jane Watson, con la que tiene ―en ese universo paralelo― dos hijos, lo que también se da en la reciente Ultimate Spider-man de Jonathan Hickman. Spider-Man: Reign muestra a un Peter Parker mayor, canoso, en torno a los 70 años, cuando ya ha muerto su eterno amor, Mary Jane, y se vive bajo el dominio de un régimen autoritario, en un ambiente de oscuridad.
Una araña en pantalla.
La situación audiovisual de Spiderman siempre fue peculiar. Los derechos cinematográficos siguen siendo de Sony, aunque Marvel Studios haya conseguido integrar al personaje en su universo gracias a acuerdos comerciales. Lo cierto es que Spiderman es, con diferencia, el superhéroe que mejor ha sabido conquistar el cine. Aunque Superman abrió el camino de las grandes adaptaciones y Batman marcó varias generaciones, el trepamuros es el personaje que ha convertido su éxito en una constante durante más de dos décadas.
La película de Sam Raimi de 2002 fue un punto de inflexión para el cine de superhéroes: demostró que un héroe de cómic podía convertirse en un fenómeno global y allanó el terreno para la explosión del género en los siguientes años. Desde entonces, pocos personajes tienen tantas versiones cinematográficas: Tobey Maguire, Andrew Garfield y Tom Holland encarnaron a Peter Parker en distintas etapas, culminando en Spider-Man: Sin regreso a casa, un acontecimiento que reunió a las tres generaciones en pantalla y se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia del personaje. Juntas recaudaron más de 8.000 millones de euros, y a ello se suma la saga de animación iniciada con Spider-Man: Un nuevo universo, considerada por muchos una de las mejores películas de superhéroes, con una propuesta visual revolucionaria y una historia que convirtió a Miles Morales en otro icono de la franquicia.
El dominio de Spiderman en el cine va mucho más allá de sus propias películas. Sony intentó construir durante años un universo paralelo protagonizado por algunos de sus villanos y secundarios, incluso sin contar con el propio héroe.
El resultado ha sido desigual: producciones como Morbius, Madame Web o Kraven el cazador han recibido una fría acogida por parte de la crítica y del público. Sin embargo, hay una gran excepción: el Venom interpretado por Tom Hardy conectó con los espectadores con su tono más gamberro, hasta el punto de convertirse en una trilogía de gran éxito.
Y están, claro, las series. Desde la de acción real de 1977 hasta la reciente Spider-Noir con Nicolas Cage, el héroe protagoniza muchas producciones televisivas para públicos de todas las edades.En los últimos años, las series infantiles se han convertido en todo un fenómeno mundial, como Spidey y su superequipo, para los más pequeños que rompe ratings y alimenta un ingente ecosistema de merchandising.
Volando por Nueva York.
Esa capacidad para reinventarse también se aprecia en otra de las patas más exitosas del universo: los videojuegos, donde protagoniza algunas de las producciones más ambiciosas de la industria. Tras décadas de adaptaciones de calidad irregular, el personaje encontró su consagración definitiva con una saga para PlayStation. Desde 2018 Marvel’s Spider-Man, Marvel’s Spider-Man: Miles Morales y Marvel’s Spider-Man 2 combinaron un espectacular sistema de balanceo por Nueva York con combates muy vistosos, y una narrativa a la altura de las mejores películas.
Su éxito comercial (recaudaron unos 3.500 millones de dólares) volvieron a la franquicia en uno de los pilares de PlayStation, respaldada además por presupuestos propios de un blockbuster cinematográfico (cercanos a los 250 millones de dólares en el caso de la segunda entrega).
Pocos personajes pueden presumir de funcionar igual de bien en medios tan distintos. Spiderman demuestra que su popularidad trasciende formatos, generaciones y tecnologías. Con todo ese dominio en la cultura popular, ¿cuál es, entonces, el gran secreto del superhéroe? Quizás en el fondo sea que no es un héroe. Es, como él mismo firma sus acciones: “Tu vecino y amigo, Spiderman”.