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Camino al Oscar: "El Poder del perro" es la favorita, pero "CODA" le quiere aguar la fiesta

La categoría de mejor película, la principal de la noche, se ha puesto más pareja con el premio del sindicato de productores al film sobre una familia de pescadores sordomudos

CODA
CODA va por ser la sorpresa de la noche

Si las nominadas a mejor película representan un estado de situación del cine americano de su momento, la ganadora de la categoría principal de los Oscar, siempre representa un estado de ánimo. Las razones por las que termina elegida una y no otra es uno de sus misterios que hacen que algunos miren con recelo el Oscar. Ellos se lo pierden.

Rocky, por ejemplo, le ganó en 1977 a algunas de las mejores películas y directores de su tiempo: Taxi Driver de Scorsese, Poder que mata de Lumet, Esta tierra es mi tierra de Ashby y Todos los hombres del presidente de Pakula. Quedó claro así que, más allá de valores cinematográficos, la Academia prefirió premiar la esperanza de una solución que el diagnóstico de una sociedad en crisis.

Esa clase de consideraciones pueden hacer que algunos pitonisos del Oscar den pasos en falso. No es la película que a uno más le gusta, ni siquiera la que es, objetivamente, mejor: es la que más representa cierto sentir popular representado en los 10.000 miembros de la Academia.

Esta semana, por ejemplo, se supo que Apple prepara su primera fiesta de los Oscar ante el avance de CODA como una de las favoritas de la noche. Todo indica que Troy Kotsur será mejor actor secundario, pero en las últimas semanas, con el premio en el sindicato de productores, la propia película se ha colado entre las posibles ganadoras del premio mayor.

Sería un poco exagerado, la verdad, pero viene a cuento de lo que decíamos: su historia de superación (la hija de una familia de pescadores sordomudos que quiere tener una carrera como cantante...y lo logra) podría representar esa necesidad que tenemos todos -en medio de una pandemia y con una guerra en curso- de creer que todo va a estar mejor.

CODA es una remake de la película francesa La familia Bélier por la que, además, Apple TV+ pagó 25 millones de dólares. Un Oscar amortizará una inversión así de importante y mostraría el buen ojo de la plataforma.

Rey Richard: una familia ganadora juega esa categoría de películas para sentirse bien pero es probable que tenga reservado el Oscar para su protagonista, Will Smith.

El poder del perro es una película pesimista sobre la incertidumbre de un mundo nuevo dominado por gente feísima. Es la que llega, sin embargo, con más nominaciones y la más probable ganadora de la noche, lo que estaría muy bien.

Dirigida por la neozelandesa Jane Campion, la película viene de ganar en los Bafta, los Critics Choice y los Globos de Oro y es una película interesante, densa y muy pertinente. Cuenta la historia de dos hermanos, la irrupción de la nueva esposa de uno de ellos acompañada por su hijo. Ese planteo sirve para hablar muchas cosas, algunas no tan explícitas. Tiene todo para ser la primera de Netflix en llevarse el Oscar mayor.

La plataforma también tiene aspiraciones con No miren arriba, una sátira sobre redes sociales, apocalipsis, gobiernos mediocres y medios cómplices. No parece tener muchas posibilidades.

Lo mismo pasa con El callejón de las almas perdidas, otra de las remakes en competencia. La película de Guillermo del Toro, está entre lo mejor del lote pero es demasiado de género como para un premio así de generalista.

Entre ellas están Amor sin barreras de Steven Spielberg, un homenaje personal a un género y un tipo de película que ya no se hacen. Está muy bien pero no está claro si el Oscar está para fijarse en estas cosas.

Como parece difícil que una película tan linda dirigida por un director tan talentoso como Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson y que es una favorita personal, vaya a ser la mejor película. Una historia de amor ambientada en la California de comienzos de la década de 1970, tiene un tono agradable y melancólico. Anderson nunca ganó un Oscar y ya es hora pero no parece que esta vez se cumpla ese deseo.

En algún momento se pensó que Belfast, la nostálgica evocación de la Irlanda de la década de 1960, iba a ser una de las importantes de esta ceremonia, pero se fue como desinflando. La ausencia de otros premios y sus faltas de pretensiones pueden haber ayudado a esa desaparición del radar de estos premios.

Lo mismo ha pasado con Duna, una superproducción tan espectacular como prolija. No está nominado su director pero eso no ha sido impedimento antes para que alguien se lleve el premio a mejor película (Green Book, por ejemplo).

Finalmente, la japonesa Drive My Car es la nominada prestigiosa y, seguro la que paga más en las casas de apuestas. Está difícil.

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