SEBASTIÁN AUYANET
Comenzó el mes del rock en Argentina, con los cinco suecos y su artillería de canciones retro rockeras y frescas que definen cómo es divertirse en tiempos de rock "de garage" a escala mundial.
"Dicen que la definición de locura es hacer exactamente la misma cosa y esperar un resultado distinto", dice en inglés Pere Almqvist, cantante de The Hives, mientras se arrima al escenario y hace una elongación sobre el parlante. El riff de guitarra está por sonar, y Pere despegará su escuálida humanidad del escenario con un salto a lo karateka.
Quienes están abajo mirando y sacando fotos esperan. La canción se llama Try it again y después de esa frase previa, el desgarbado frontman suelta su "Do wacko!" (en español sería algo así como "enloquecete"), y el "pogo" con mayoría de adolescentes (y mucho olor a perfume) se desata en ese horno llamado Obras Sanitarias.
Los presentes parecían más curiosos que fanáticos de los suecos, y por eso sólo los más acérrimos se apiñaron al frente, dejando espacio para ubicarse con facilidad cerca del escenario que hace décadas ya es el medio de vida principal de esa cancha de basquetbol en desuso a la que apenas le quedan colgados dos tanteadores electrónicos.
Sobre él, cinco tipos vestidos en modernos trajes en blanco y negro con aire "retro", ejecutan mientras Almqvist corre, se trepa a las estructuras, tropieza, salta y va hacia la valla de contención.
No hay mucha puesta en escena. El escudo de la banda reluce en los sacos y sobre una pantalla. Después queda la batería blanco y negro que también lleva el escudo de la "H" y los parlantes, también blancos.
Una hora y poco, diecisiete canciones y un set con el pulso disparado, descontrolado. Lo que todos iban a ver. "Somos cinco maradonas del rock", se anima Pelle con un español que parece de un italiano, y luego devuelve el típico saludo con el dedo del medio a una fan.
A su derecha hay dos tipos corpulentos que no tienen pinta ni de suecos ni de músicos "con onda". Tocan juntos pero cada uno en su mundo. Vigilante es la primera guitarra del grupo y parece abstraído, como si estuviera tocando en una banda de los años cincuenta que en un grupo al borde del punk ramonero. Dr. Matt aporrea su bajo como un hooligan, transpira y escupe cada minuto y medio. A la mitad del concierto, su camisa brilla empapada de agua, del saco vaya a saber qué fue. Cada vez que termina una canción, todos sueltan algún souvenir: púas, palos de batería (también blancos y con el logo, por supuesto) o botellas de agua. Nichlaus, segunda guitarra y compadre de Almqvist, complementa el número humorístico del cantante con morisquetas al público y alentándolo a moverse o gritar.
Los temas se siguen sucediendo, un breve estallido tras otro: A.K.A. Idiot es un himno vertiginoso y extremo en el que la multitud se abre en un pequeño círculo al que pocos se atreven a entrar para ser empujados con furia por otros. It won´t be long, la canción pop rock más lograda de su último The black and white album (2007) hace estallar al público que levanta un brazo en gesto tribunero. Almqvist aúlla haciendo honor a su apodo (Howlin´), y aunque su voz se perdió entre los parlantes varias veces -más una decisión estética de las bandas del género que un problema técnico-; pero el "gritón, bairlarín, saltador, presentador y vocalisto", según se presentó sobre el final, sacó chapa de frontman completo en el atípico y desmarcado blues Diabolic scheme.
El frenético y adictivo sonido viejo y áspero de las guitarras en Two timing touch and broken bones y la esencial Hate to say I told you so (del disco Veni, vidi, vicious, una pista de por dónde vino la reinvención musical de grupos como el Cuarteto de Nos) marcaron los clásicos esperados para el final, mientras que Tick tick boom -o el nuevo "hit"-, fueron las elegidas por los chicos de Fagersta para liquidar el recital bien arriba.
El concierto terminó y los Hives demostraron que a lo mejor no son la mejor banda del mundo, pero probablemente ninguna otra divierta como ellos y lea de forma tan certera a la tendencia del rock de estos tiempos.
La fiesta sigue en 2 semanas
El Pepsi Music cosecha 2008 reanudará sus actividades luego de la gran fiesta inaugural del sábado el próximo viernes 26. El género elegido será el reggae, que sigue gozando de buena salud y extendiendo sus dominios por todo el territorio. Actuarán Ky-Mani Marley, Los Cafres, Los Pericos y Cultura Profética, entre otros. Mientras se esperaba el ingreso de los Hives, un video promocional anunció la llegada de los Stone Temple Pilots, anunciada para el día 15 de octubre, lo que desató una gran ovación en la concurrencia. A pesar de los rumores de que la fecha se caería por una nueva recaída viciosa de su cantante Scott Weiland, la producción sigue anunciando el concierto y las entradas están en venta.