La al parecer incontenible violencia mexicana es también el tema de El sicario: Room 164 realizado por el italiano Gianfranco Rosi y filmado totalmente en español.
El protagonista del film, quien declara "haber encontrado a Dios" y desea redimirse de sus pecados, fue comandante de la Policía del estado de Chihuahua, reconoce haber matado a cientos de personas, vive actualmente como un fugitivo y hay una recompensa de doscientos cincuenta mil dólares por su cabeza. Vivo o muerto, aunque preferentemente muerto.
Rosi filmó a su personaje en la habitación de un hotel en la frontera entre México y los Estados Unidos (países entre los cuales el personaje se desplazó en sus tiempos de asesino a sueldo). El director ha contado que supo de la existencia del personaje a través de un artículo periodístico titulado justamente The Sicario, publicado por el escritor estadounidense Charles Bowden en la revista Harper`s Magazine en 2009.
El cineasta italiano hizo las averiguaciones del caso y finalmente dio con el personaje, quien accedió a "confesarse" ante sus cámaras y micrófonos, (aunque sin mostrar su rostro) ofreciendo su testimonio personal como una forma de expiar sus culpas.
"Seguirle la pista a cualquier cosa que hagan los carteles de la droga lleva solamente a descubrir cada día una cosa peor", afirma un observador. El sicario: Room 164 se propone aportar evidencia al respecto.