Cuando Carla Petterson hizo su primer protagónico de una ficción, seguramente se habrá preguntado por qué no le tocó un personaje más simple en el momento de asumir tamaño desafío.
Con esa premisa, Sebastián Ortega, el productor que confió en ella para asumir ese rol, construyó una trilogía de ficciones con LaLola (2007), Los exitosos Pells (2008) y, ahora, Un año para recordar. Lejos de lo convencional, la actriz debe encarnar a heroínas que viven situaciones insólitas. Primero, una bruja hizo que el personaje de Petterson fuera un hombre en un cuerpo de mujer. Así, Lalo Padilla se transformó de un día para otro en Lola, para convertirse en uno de los últimos sucesos de la Tv rioplatense.
En Los exitosos Pells (2008), su protagónico no sufrió mutaciones en su cuerpo, pero sí el de su pareja en la ficción (ex pareja en la realidad) interpretado por Mike Amigorena. Esta vez, Carla debe asumir un nuevo y complejo desafío: interpretar un personaje que debe cambiar el destino de un trágico año que ya vivió y que llegó a su fin con el asesinato de su marido, Víctor (Rafael Ferro) al que le era infiel con Dante (Gastón Pauls), su galán.
"¿Qué harías si pudieras volver a vivir el último año de tu vida?". Con esa pregunta, Telefé, promueve esta tira y es lo que hará Ana (el personaje de Petterson) que intentará torcer el destino gracias a la nueva oportunidad que le dio una fuente a la que le pidió un deseo, justo la mañana previa a la noche en que mató a su esposo.
El lunes, el espectador que sintonizó Un año para recordar estaba al tanto de que ocurriría todo esto porque la promoción de la tira se vio hasta en la sopa. La expectativa estaba centrada en qué recursos iban a utilizar los autores para hacer entender que la vida de la protagonista iba a retroceder 360 días.
Como impone la dinámica televisión argentina de hoy, la novela empezó sin presentación alguna, pegado al final del debate de Gran Hermano. De un momento a otro, la pantalla del canal de las pelotitas mostraba el despertar de Ana junto a su enorme perro (mastín napolitano marrón), mientras una voz en off (a cargo nada menos que de Evangelina Salazar), narraba su rutina de un día de trabajo en el Supermercado Grande, propiedad de su suegro, y en el que su marido es el encargado.
Recursos. En pocos minutos, la voz ya ofrecía un paneo de los personajes con los perfiles claramente definidos, el vínculo de cada uno de ellos y cuáles serán los secretos que se develarán durante la historia. Las ficciones de Underground (como se llama la productora de Ortega), ya tienen ese sello y, por ejemplo, en Un año para recordar ya se sabe que Ana tendrá en Micaela (Eleonora Wexler) su confesora, como Lola tuvo al personaje de Muriel Santa Ana. Lo mismo ocurre con Víctor, su marido, que será uno de los villanos junto a Julia (Florencia Raggi) que está misteriosamente ligada a la vida del personaje de Pauls.
También, a diferencia de lo que puede suceder en una historia de Pol-ka, donde el beso de la pareja de protagonistas se promueve tanto o más como el estreno de la ficción, en el primer capítulo se muestra a Ana y Dante enamoradísimos, disfrutando de una relación clandestina que están a punto de blanquear.
La clave de la historia está en el día posterior al asesinato de Víctor, después que Ana lo haya confesado a la policía. A través de detalles sutiles, el televidente pudo percatarse que la historia empezaba de nuevo, exactamente un año atrás, como la protagonista se percató con la fecha del periódico que recibe en su casa o con el tamaño de Jaime, su mastín, que amaneció al lado de ella pero cachorro. Después sí, llegó la prueba más difícil de Petterson en la historia que era para reflejar su sorpresa de vivir algo que su personaje ya había vivido. La actriz salió airosa, pero para que el mensaje sea más contundente aún, los guionistas apelaron (y seguramente apelarán durante toda la historia) al flashback para que siempre quede claro el concepto que, en el primer capítulo, Ana empezó la historia de nuevo.
El primer capítulo de Un año para recordar obtuvo en Buenos Aires un promedio de 21,9 (datos hogares de Ibope Argentina), con los que superaron por un punto y medio a Los únicos, la ficción de canal 13. Este registro, obliga a los autores de Un año… a mantener la originalidad de su trama sin caer en situaciones complejas que no hagan perderle el hilo de la historia al espectador. En caso de que eso no suceda, la ficción de Pol-ka con una trama simple, que mezcla humor con acción, parece tener todas las de ganar.
Como ocurrió en ficciones anteriores, Sebastián Ortega apuesta aquí a su familia de artistas. En esta ocasión, el hijo de Palito sumó a su elenco a u hermana Julieta, que interpreta a Isabel, una malvada jefa de personal del supermercado propiedad del suegro de Ana (Osvaldo Santoro) donde trabajan Víctor y Ana. También esta historia cuenta con una participación especial de Evangelina Salazar, madre de los Ortega, que es la voz en off de la historia.
Perfil: El productor Sebastián Ortega trabaja por tercera vez con Carla Peterson.