Camino hacia el más allá

Henry segura

"Mi abuelo se volvió senil cuando yo tenía 6 años. La palabra Alzheimer todavía no existía y ningún miembro de mi familia entendía qué le pasaba. Gradualmente fue perdiendo su conocido camino a casa, y llegaba de la mano de un policía. Un día, ya no reconoció nuestras caras. Finalmente, ya no se reconoció a sí mismo. Como niño, poco comprendía acerca de lo que estaba viendo, pero recuerdo que pensaba que la gente olvida todo cuando muere. Ahora entiendo cuánta importancia tiene la memoria en nuestra identidad".

De esa manera Hirokazu Kore-Eda une su experiencia personal a After Life, una película muy elogiada que en Uruguay se exhibió durante siete días y que ahora reaparece en DVD editada por BuenCine. Película sobre muertos que deben elegir un único recuerdo con el cual deberán pasar su eternidad. En una especie de estación inmediata al fallecimiento estarán tres días interpelados por un grupo de cineastas, que le piden el recuerdo que será eternizado en una película.

De la confrontación surge un conmovedor mapeo de la condición humana, desde la viejita que en su silencio se asombra de la naturaleza hasta el hombre que debe observar decenas de videos que encierran su pasado porque no puede tomar la decisión. A través de algunos giros muy singulares, que es preferible no revelar, el cineasta japonés propone una reflexión sobre la propia esencia del cine, sobre todo en lo que tiene de memoria compartida y patrimonio que se lega.

Si el planteo argumental apunta hacia lo fantástico, la narración recorre un camino muy realista. Pero no hay choques ni desgarros dramáticos sino un formidable retrato apacible, donde hay buen espacio para la generosidad y la contemplación del otro: un compromiso con lo definitivo.

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