De 2004 a 2011, Michelle Williams tuvo en promedio dos papeles en el cine al año. Sin embargo, en 2012 sólo apareció en "Take This Waltz" y este año la veremos solamente en la superproducción "Oz el poderoso".
"Ha pasado un buen tiempo", admite Williams. "Yo aspiro a hacer una película al año, pero a veces termino haciendo dos o más. Probablemente haya hecho tantas porque la mayoría son pequeñas. Meek`s Cutoff (2011) fue un rodaje de seis semanas. Mi semana con Marilyn (2011) fue, creo, como de nueve semanas. Oz el poderoso fue de siete meses hace más de un año y no he vuelto a trabajar desde entonces. Así que ahora estoy más cerca de mi rango deseado de una película al año".
Williams prefiere pequeñas películas independientes por regla general. Sin embargo, La isla siniestra (2010) es una excepción a esa regla, como lo es también Oz el poderoso, un fastuoso espectáculo de Disney a cargo del director Sam Raimi. La película, que se estrenará el 8 de marzo, es un relato anterior a El mago de Oz (1939) y se centra en en Oscar (James Franco), un insignificante mago de circo y desatinado artista que acaba en la tierra de Oz, donde los habitantes lo reciben como el salvador de las profecías: el Mago de Oz.
Williams, por su parte, interpreta dos papeles: aparece como Annie, la novia de Oscar en la vida real, y como Glinda la Bruja Buena en Oz.
Como poderosa hechicera, Glinda tiene sus dudas de que Oscar efectivamente sea el mago de las profecías, pero no obstante decide creerle. Su fe es puesta a prueba cuando sus malvadas hermanas, Evanora (Rachel Weisz) y Theodora (Mila Kunis), la segunda de las cuales se transformará en la Malvada Bruja del Oeste, se empeñan en destruir la tierra de Oz y a Glinda.
"Me gustó la forma en que David Lindsay-Abaire (el libretista, también autor de los guiones de películas animadas como Robots y El origen de los guardianes) concibió el personaje de Glinda", dice Williams, entrevistada por teléfono desde un hotel de Los Angeles. "Para mí hay ciertos elementos del humor chiflado de los años 30. No sé cuánto haya sobrevivido en la película, pero ciertamente eso fue lo que me atrajo".
EL PERSONAJE. Interpretar a Glinda constituyó un reto muy específico para su perfil actoral, pues aunque le encantó la película original de 1939, no estaba familiarizada con los libros de L. Frank Baum sobre Oz (son por lo menos catorce y muchos más que aluden a esta tierra de forma indirecta), hasta que los leyó poco antes de empezar a rodar Oz el poderoso. La actriz, tres veces nominada al Oscar y de treinta y dos años de edad, tuvo que encontrar el grado adecuado de bondad y pureza, sin internarse en un terreno melcochoso que exudara dulzura desde la pantalla.
"Eso es exactamente lo que no quería. Pienso que el peligro es crear un personaje de sacarina que, a final de cuentas, sea molesto de mirar. Eso era lo último que quería. Así que pensé mucho en cómo quería sombrear y matizar a alguien que no parecía tener ningún lado oscuro", agrega.
"Me preguntaba cuál sería su lado malo. Y si no podía llegar a eso, ¿qué colores podría crear dentro de toda esa bondad? Pensé en su sentido del humor. ¿Qué sentido del humor tienen las hadas?"
"Ella de todos modos se permite tener miedos", continúa explicando. "Todavía se le permite dudar de sí misma. Ésas fueron las cosas que traté de estratificar para que no fuera tan unidimensional".
En la mayoría de las escenas de Oz el poderoso, Williams está al lado de Franco, además de compartir momentos memorables con Kunis y Weisz. "Hubiera querido tener más trabajo con las chicas", dice Williams. "Nos reunimos sólo en una escena al final, así que yo las disfruté no tanto en la pantalla como fuera de ella".
"Me encantó estar cerca de James", continúa. "Compartimos un gusto libresco por la poesía y fue muy divertido hablar con él al respecto, hacerle miles de preguntas y recibir muchas recomendaciones académicas".
La película terminada es entretenida y mágica, pero también es en parte una historia de miedo. Williams hace una breve pausa cuando se le pregunta si permitiría que la viera Matilda, su hija de siete años con Heath Ledger.
"Mi hija va a tener experiencias muy diferentes a otras niñas de siete años", responde. "Mi hija anduvo por el foro todos los días. Ella sabe lo que sucede, así que no creo que vaya a tener en ella el mismo efecto que en otros niños".
PROYECTOS. Oz el poderoso será la única película en la que aparezca Williams este año. Está vagamente comprometida con un proyecto llamado Suite francaise pero que está todavía muy lejos de hacerse realidad. Por lo pronto, entonces, Williams dice estar perfectamente contenta de interpretar a la mamá de Matilda en su hogar de Brooklyn, Nueva York.
"No tengo nada en firme que anunciarle", asegura. "Suite francaise será lo próximo, naturalmente, pero no hay ninguna fecha definida todavía. He llegado a aprender que, mientras no estemos realmente rodando la película, nunca sabemos qué haremos a continuación. Si llego a hacer ésa, habrá pasado por lo menos año y medio desde mi último trabajo".
"Disfruto mucho no trabajar", agrega la actriz. "Se necesita mucho para separarme de mi familia. Así que ha pasado más de un año pero no me he sentido inquieta. Cuando estuve haciendo muchas películas fue por la urgencia del material".
"La única razón de que haga una película es porque no me queda más remedio, cuando no tengo la opción de decir que no, cuando la siento profundamente importante", concluye Williams. "De otro modo, prefiero llevar a mi hija y otros niños en el coche, cocinar galletas y estar cerca de ella".
Con un director conocido
"Ya nos habíamos conocido con (el director) Sam Raimi. Es un hombre de familia y esa es la sensación que causa al estar cerca. Yo me sentía segura. Él hace que su set de filmación se sienta como un pequeño hogar, sin importar qué grande sea la película, y eso es parecido a como yo había trabajado antes. Sabía que él no iba a ser un tirano, ni a gritarnos ni a portarse como megalómano. En mi imaginación así son los que dirigen este tipo de películas. Pero yo sabía que con Sam las cosas no iban a ser así".
El director construyó escenarios reales para filmar
"Esta es la historia de cómo el mago se convirtió en el mago de Oz; de cómo un mago ambulante de poca monta (un farsante y un charlatán) llega a un mundo maravilloso y resulta ser la persona que sus habitantes necesitaban para salvarse", decía el director Sam Raimi durante una presentación para la prensa. "Es la historia de cómo este hombre egoísta, común y corriente, llega a convertirse en un mago altruista y maravilloso". El director que antes hizo tres películas de El Hombre Araña, asegura que esta producción ha sido la mayor de todas con las que se involucró.
"Esta película es de una escala colosal. El mundo de Oz creado por L. Frank Baum posee numerosos condados, mares y tierras, desiertos infranqueables. Baum dio vida a un mundo entero, y la película no podía sino realizarse en una escala extraordinaria", comentó en esa ocasión.
Raimi convocó al diseñador de producción y ganador de un premio Oscar Robert Stromberg. Coincidieron en la idea de que debían construir sets reales para dar a la película un aspecto fotorrealista. Raimi explica: "Para mí era importante contar con sets para los actores. Deseaba que tuvieran algo real que pudieran tocar y ver. No me importaba si debían imaginar el mundo más allá de Oz, pero quería que este lugar fuera lo más real posible porque eso los ayudaría a anclar sus interpretaciones. Y creo que, desde este punto de vista, Stromberg también deseaba contar con todos los sets posibles, porque de esa manera podíamos mantener el control sobre el aspecto de la película". Esto le dio una base de trabajo a los animadores digitales, ya que tendrían una base concreta en la que apoyarse. "Fue más una continuación de lo que establecimos en el set que la creación absoluta de un mundo entero sin supervisión".
BASADO EN AGENCIAS