CRISTINA GARCÍA BANEGAS
FICHA
Festival Internacional de Órgano. Programa: obras de Piazzolla y Bach. Sala: Iglesia de Punta Carretas, noviembre 25.
Antes de iniciar el concierto Banegas explicó al público cómo surgió la idea de realizar este encuentro imaginario entre la música de Piazzolla y Bach. En mayo de 2011, la intérprete se encontraba en la ciudad de Emden, en el norte de Alemania, para participar en el 10º Festival Krummhörner Orgelfrühling Feuer und Wind. El organista alemán Andreas Liebig -organizador del mencionado festival- la convenció para tocar en su presentación este inusual programa. Banegas tuvo una tarea muy ardua para combinar las obras ya que se debía lograr empatía entre ellas buscando analogías por tonalidad, dinámica y colorido. Finalmente el proyecto quedó conformado en duplas a manera de preludio y fuga; todas comienzan con un tango que puede ser acompañado por una fuga, un coral, una fantasía o un preludio. El público alemán quedó tan maravillado con ese concierto que Cristina decidió grabar en un compacto ese programa y posteriormente presentarlo este año en Montevideo para que nuestro público tuviera la oportunidad de escucharlo y presenciarlo en vivo .
Mozart decía: "El órgano es tanto para mis ojos como para mis oídos el rey de los instrumentos". No en vano Johann Sebastian Bach eligió este instrumento para sintetizar y elevar cinco siglos intensos de expresión y técnicas musicales. Si bien Piazzolla tomó al bandoneón como referente ineludible para sus obras, el órgano siempre le atrajo, prueba de ello fueron sus frecuentes visitas a una capilla de Punta del Este para improvisar en un armonio. Él mismo declaró que era muy religioso y como buen pisciano muy místico. Tanto que llegó a escribir una obra que se llamaba Cristo y los ángeles cantores. Fue en ese período que no quería ser simplemente un músico de tango. Su misticismo lo llevó a querer estudiar órgano y comprarse un armonio. Si a esto sumamos el amor que sentía por la música de Bach, que le fuera trasmitido por su maestro húngaro Bela Wilda, se puede concluir que la brillante idea de Liebig debía ser bien aprovechada, como lo fue.
La versatilidad de Banegas es extraordinaria. Consigue trasladarse desde el sentimiento más hondo que pueda tener un ser humano hasta la espiritualidad más sublime. Su dominio absoluto del teclado y sus registros, su excelente manejo de la pedalera, su profundo conocimiento del espíritu de las obras que aborda, hacen de Banegas una artista en el sentido más amplio de la palabra.
Sería muy importante para el Uruguay que el Auditorio Nacional, al igual que en la mayoría de los países del mundo, contara con el emplazamiento de un órgano en el escenario para que Banegas y todos nuestros destacados organistas tuvieran oportunidad de hacer conocer un repertorio que aún permanece ignorado. A modo de ejemplo se puede recordar algunas obras para órgano y orquesta como los Conciertos de Handel, la Tercera Sinfonía de Saint Saëns y la Sinfonía Artigas de nuestro compositor Ramón Rodríguez Socas.