Amor y opio en un agitado Vietnam

| El film tiene su gran apoyo en la actuación de Michael Caine, nominado para el Oscar

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JORGE ABBONDANZA

En español, la película se llama simplemente El americano. En cambio el título en inglés (The Quiet American) respeta no sólo a la novela original de Graham Greene sino también a la primera versión cinematográfica que tuvo ese material, hace 45 años. Ahora El americano integra la carrera por el Oscar de Hollywood, ya que alcanzó a estrenarse en diciembre a pesar de las dudas de su sello distribuidor Miramax. Esas dudas se originaban en el tema mismo: un viejo corresponsal del diario The Times de Londres en la ciudad de Saigón, sobrevive allí entre su adicción al opio y su amorío con una joven vietnamita. Eso ocurre en 1952, cuando la presencia colonial de Francia en Indochina comienza a derrumbarse mientras surge una corriente emancipadora respaldada por los comunistas. A esa altura, la llegada a Saigón de un muchacho estadounidense (el "americano impasible" o "tranquilo" del título) que dice dedicarse a cuestiones de salud pública en el Tercer Mundo, convulsiona al veterano protagonista. Porque ese recién llegado se enamora de su amante vietnamita y pueden quedarse con ella, mientras suceden otras dos cosas: se produce un espantoso atentado terrorista en pleno centro de Saigón y el muchacho norteamericano demuestra no ser lo que parecía.

Una historia en torno a la masacre provocada por un atentado terrorista, no parecía el material cinematográfico más adecuado para estrenar en Estados Unidos poco tiempo después de las Torres Gemelas. Aunque la película fue filmada antes de ese atentado neoyorquino, su lanzamiento se planificó después del hecho y llevó a la gente de Miramax a postergarla, esperando momentos más propicios para su estreno. Sin embargo el actor Michael Caine, que interpreta al corresponsal inglés, insistió de tal manera con Harvey Weinstein —directivo de Miramax Films— que logró doblegar la voluntad de ese magnate, logrando que El americano se presentara en el Festival de Toronto y obtuviera allí abundantes elogios de la crítica y una ovación de la platea. Luego de eso no hubo que presionar demasiado para que Weinstein aceptara un lanzamiento en Estados Unidos antes del fin de año de 2002, de forma tal que el film pueda competir por el Oscar, cuyo reglamento exige que las candidaturas recaigan sobre películas estrenadas dentro de ese año en el Condado de Los Angeles.

Los productores que financiaron El americano son hombres famosos (Sydney Pollack y Anthony Minghella, dos realizadores con prestigio previo) y ambos eran conscientes de que en esta historia contada por Graham Greene había entrelíneas capaces de confundirse con "una actitud anti-norteamericana", perfil que también resultaba inoportuno en momentos históricos como el presente, donde la presidencia de Bush fomenta en la opinión pública sentimientos de un inflamado nacionalismo. Ante ese panorama, evocar entre turbulencias vietnamitas la sospechosa conducta de un agente secreto de hace medio siglo, podía verse —aunque fuera en el cine de ficción— como una opción casi sediciosa. Pero fue el propio Michael Caine quien se encargó se rebatir esas posibles imputaciones declarando que "los verdaderos anti-norteamericanos fueron quienes llevaron a Estados Unidos a involucrarse en la guerra de Vietnam".

Según Pollack, que ayudó a financiar los 30 millones de dólares que costó esta producción independiente, había unanimidad en que la película se rodara en Vietnam, pero las gestiones ante las autoridades de ese país fueron un largo padecimiento. En primer lugar se debió someter a la censura vietnamita de los "comités populares" el libreto que Christopher

Hampton y Robert Shenkkan escribieron sobre el original de Greene. Luego hubo que negociar permisos especiales para vaciar durante algunas jornadas de filmación una zona del centro de Saigón (ciudad que ahora se llama Ho Chi Minh) de manera de reconstruir allí la atmósfera de 1952. Claro que una vez superada la espesa barrera burocrática, todo marchó sobre ruedas y el producto final obtuvo incluso el apoyo del gobierno comunista de Vietnam, cuyo documento señaló que "se trata de uno de los acercamientos más realistas y equilibrados al conflicto regional", autorizando de paso su estreno en salas del país.

A esa altura todavía faltaba vencer la resistencia de Miramax y Weinstein, quien sostuvo que "varios asesores me dijeron lo antipatriótico que sería lanzar una película de este tipo, ya que el público norteamericano no tiene estómago para enfrentarse a otra historia sobre estadounidenses malos". En esa posición puede haber incidido la trayectoria de la propia novela, que se había editado tardíamente en Nueva York (en 1956, luego de dudas por su enfoque crítico de la política norteamericana en el sudeste asiático) y fue maltratada por la crítica literaria neoyorquina, que hasta la acusó de ser caricaturesca y mal intencionada. Pero aún cuando Miramax accedió ahora a lanzar la película en Estados Unidos antes del 31 de diciembre, lo hizo con inusual discreción y solamente en seis salas, para ver qué pasaba. Tuvo una "entusiasta reacción de la crítica" y su director —el australiano Phillip Noyce— recibió un premio del National Board of Review por su labor en el film y en otro de sus trabajos recientes (Rabbit-Proof Fence, sobre el caso real del secuestro de tres niñas aborígenes en la Australia de la década del 30).

Claro que El americano lanzado al mercado por Miramax fue en definitiva una versión "bastante más corta que la presentada inicialmente en Toronto". Quizás se omitieron pasajes que la distribuidora consideraba agresivos o inoportunos, lo cual demuestra que la tijera de la censura no funciona solamente en la marxista Vietnam. En el reparto del film, junto al consagrado Michael Caine, figura el joven Brendan Fraser en ese papel de norteamericano que simula una engañosa ingenuidad ante los acontecimientos políticos que suceden a su alrededor. Como la muchacha vietnamita aparece Do Thi Hai Yen, una belleza local con escasa experiencia previa, que —según Caine—tuvo sin embargo una inesperada desenvoltura para las escenas eróticas que debió filmar junto al veterano protagonista.

En 1958, la novela de Greene ya había sido llevada al cine con dirección de Joseph L. Mankiewicz, que era una celebridad en la época, repetidamente premiado con el Oscar (por Carta a tres esposas y La malvada). En su elenco figuraban el británico Michael Redgrave y el americano Audie Murphy, pero la película —estrenada en Montevideo como El americano tranquilo— fue tratada duramente por la crítica, considerando que "sanitizaba" el tema del libro, priorizando una intriga criminal por encima del asunto político. Es que en aquel final de la década del 50 todavía duraba el macarthysmo en Estados Unidos: casi nadie se atrevía a ponerse suspicaz sobre la estrategia norteamericana en la Guerra Fría, porque en los siguientes cinco minutos podía ser ausado de comunista. Ahora, la nueva versión ya ha sido estrenada en Buenos Aires, donde las reseñas de prensa han emitido variados elogios. Por su lado, Caine puede integrar el quinteto de actores protagónicos en carrera hacia el Oscar, un trofeo que ya obtuvo anteriormente en dos oportunidades (Hannah y sus hermanas, 1986; Las reglas de la vida, 1999) aunque en la categoría de actor secundario. Como protagonista fue candidato en tres ocasiones (Alfie, 1966; Sleuth, juego mortal, 1972; Educando a Rita, 1983) pero no llegó a ganarlo en ninguno de esos casos.

Parajes exóticos, alegorías políticas y relato de suspenso

La prensa cinematográfica porteña recibió favorablemente El americano, a cuya intriga ubicada en el Vietnam de 1952 califica de "doblemente profética" por sus vinculaciones con el conflicto regional que vino después y con actos actuales de terrorismo. Aludiendo a la novela original de Graham Greene, esas reseñas destacan que supo "prever lo que años más tarde sería la guerra de Vietnam", y refiriéndose a la propia película agrega que "filmada antes del ataque a las Torres Gemelas, parece sin embargo clavarse como una aguja en medio del conflicto entre Irak y Estados Unidos".

Al indicar los atractivos que la historia ofrece como materia prima de un producto comercial, se habla de la habilidad para "combinar un romance en parajes exóticos, una densa alegoría política y hasta un relato de suspenso con polémicas aristas". Al margen de esos componentes, un crítico argentino sostiene que "en la versión elegante, misteriosa y ligeramente solemne del director Phillip Noyce, la cuestión principal pasa a ser el triángulo amoroso" entre un maduro periodista inglés, una muchacha nativa y un norteamericano joven recién llegado a Saigón.

Ello no impide que funcione la metáfora sobre un viejo mundo que se cae (el del colonialismo francés en Indochina, pero también el de los veteranos como el protagonista, que "retratan un romanticismo europeo acabado") y un nuevo mundo que se levanta rodeado de amenazas y vientos de guerra ("los jóvenes americanos dispuestos a conquistar todo, ya sea la chica o el mundo"). Esa metáfora, "queda en evidencia cuando se revela que el muchacho recién llegado no es quien dice ser y en cambio tiene bastante que ver con la cambiante situación política en aquella región".

Curiosamente, las reseñas de la prensa de Buenos Aires —y aún las notas previas, que incluían sesudas entrevistas a Michael Caine— no hacían referencia alguna a la película de 1958 como antecedente del caso.

La mirada de los otros en Vietnam

"Es muy positivo que un director extranjero pueda hacer una película tan buena y correcta sobre Vietnam", declaró la ex actriz vietnamita Bui Hac Dinh, de 82 años, tras el lanzamiento de El americano en Vietnam.

"Pienso que será un gran éxito. Yo viví en el periodo en el que transcurre la acción y el guión refleja bien la historia de Vietnam", comentó por su parte el periodista Nguyen Luong Phan, de 65 años.

Relatar la versión "correcta" de la historia es esencial en Vietnam, donde la censura prohibió el año pasado la película de Mel Gibson Fuimos héroes por "distorsionar la realidad histórica", y uno de sus protagonistas, el actor vietnamita Din Duong, fue detenido por las autoridades locales acusado de traición.

El americano, que contó con un presupuesto de 25 millones de dólares, es la primera gran producción cinematográfica de Hollywood rodada en Vietnam, además de la primera cuyos derechos de distribución han sido adquiridos por una empresa local. El país asiático estaba en la lista negra de las productoras occidentales desde que, en 1997, sus autoridades negaron el permiso de rodaje para el film de la serie de James Bond El mañana nunca muere, que fue tachado de "anticomunista". EFE

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