Afectos detrás de una canción

| La juvenil estrella del country y el pop habla sobre su nuevo disco y de los sentimientos que lo han inspirado

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Gracias a una venganza de una estrella hacia otra, la canción "Dear John", del nuevo disco de Swift, "Speak now", será difícil de vencer. Son seis minutos y medio muy provocativos para una canción muy incómoda con una protagonista angustiada.

El cantautor John Mayer ha provocado eso en Swift, despertando su dolor, su ira y su creatividad. En lugar de escribir una canción en su conocido estilo country-pop, escribió un blues eléctrico con una guitarra puntiaguda que recuerda el estilo de Mayer. Su arsenal de guerra recuerda otras rivalidades, como la de Jay-Z contra Nas y Oasis contra Blur. Esto podría explicar porqué Swift y su familia discutieron recientemente a quién aludía la canción You´re so vain (Eres tan vanidoso).

Pero como se trata de la tímida y evasiva Swift, el nombre de John Mayer no se menciona en la canción, tal como ella tampoco lo mencionó durante una larga entrevista en Nashville, el mes pasado. Es probable que nunca confiese que el John del título es Mayer, con quien ha actuado y a quien los medios vinculan con ella en una relación pasada. Igual, sea lo que sea que haya hecho, o sea lo que sea que Swift sugiere que hizo, debe haber sido brutal.

"Siento que en mi música puedo ser rebelde", dijo la cantante en un tranquilo restaurante cercano a su apartamento en Nashville. "Puedo decir cosas que no me permito en la vida real. No podría unir las frases de la manera en que lo hago en una canción". En las entrevistas ella es como en sus canciones, casi reveladora. Su comunicación sobre la comunicación es más fuerte que nunca.

Swift es tan correcta y formal que se vuelve difícil de alborotar. Aún es tratada en ocasiones con guantes, como si fuese una estrella infantil. Pero ella es ahora una estrella adulta que cumplirá 21 años en diciembre. Dear John es, por lejos, la canción más abrasadora del disco. Es el trabajo más salvaje de su carrera y también el más diverso musicalmente. También es excelente y, probablemente, el mejor. Speak now es también una peleadora obra caracterizada por una transparencia opaca. "Me pienso todo por segunda vez y recapacito sobre cada cosita que hago", dice.

El disco toca muchos de los hechos públicos de su vida a lo largo de los últimos dos años: su conflicto con Kanye West en los premios MTV del 2009, los comentarios sobre su voz durante los conciertos, la relación romántica con el actor Taylor Lautner, escarceos rumoreados con Mayer y otros cuyos nombres fueron manejados por sus fanáticos, críticos y medios del corazón.

Honestidad. El mayor cumplido que se puede decir sobre este disco es que Swift está en su momento más aventurero al estar, también, más indignada. Tal vez no esté sobredimensionando el espíritu de "ojo por ojo", pero como artista ha encontrado nuevas formas de responder a los ataques.

Speak now representa también la llegada de su viejo colaborador Nathan Chapman al puesto de productor de primera línea y no sólo del ambiente del country-pop que hizo a Swift una de las artistas nuevas más importantes de la década. Suena igualmente cómodo con el blues de Dear John, el sonido primitivo de Mean, el pop-punk de The story of us y Better than revenge y el rock rasgado de Haunted. Ese rango es el nuevo estándar para Swift, o su punto de partida para más experimentación en el futuro. Nashville necesita a Swift, una superestrella que tiene la marca de haber sido la primera mujer solista de country que gana el premio a Disco del Año en los Grammy (uno de los cuatro que ganó este año), más de lo que ella lo necesita. Ciertamente, no hay un antecedente en el country para una canción como Innocent.

Al mismo tiempo en que se muestra fluida en una canción, admite que lucha con sus sentimientos en la vida diaria. "Puedo hablar sobre ellos durante una reunión de negocios", dice con respecto a la honestidad con las palabras. "Pero para mí, hablar de los sentimientos con una persona que realmente me importa, en todo sentido, es un poco más complicado porque es algo que no se puede hacer con un primer verso, un segundo verso, un puente y un coro".

Cerebral: "Me pienso todo por segunda vez siempre y pienso cada cosita que hago".

Tercer disco que refleja sus experiencias reales

Ha pasado mucho en los dos años que van desde el lanzamiento de Fearless, su segundo disco. Su vida musical, que se muestra autobiográfica desde Tim McGraw, el primer simple que editó cuatro años atrás, depende de lo que ella diga. Ahora que su vida aparece ante la opinión pública, no puede simplemente confiar en que sus oyentes tomen sus letras como hechos.

En su primer disco y, hasta cierto punto en el segundo, no hizo mucho más que compartir su imaginación adolescente. Incluso sus canciones más oscuras trataban sobre ideas antes que traumas. Pero ella ha adquirido experiencia. "Es todo este asunto del crecimiento que aparentemente sucede", dice ella sobre sus procesos, con cierto humor. En sus nuevas canciones las relaciones afectivas ya no son solamente fantasías sino que son vividas en sitios donde los cuerpos ocupan espacios reales. "Miraré tu vida en fotografías, como antes te miraba dormir", dice a una ex pareja en la canción Last kiss. Pero hay otras camas en juego: "Ella no es una santa, y no es lo que crees", exclama en Better than revenge, donde le dice a alguien que la abandonó por una mujer absorbente. "Ella es una actriz, pero es más conocida por lo que hace en el colchón".

Parece disonante escuchar a Swift hablar así, tan disonante como escuchar la insoportable angustia de las canciones Dear John o Mean, que es su respuesta a un duro crítico. "Señalas otra vez mis fallas, como si yo no las viera", canta sobre una canción acústica con influencias bluegrass, muy distinta a todo lo que ha grabado hasta ahora. Como Dear John, el dolor emocional real se convierte en arte inteligente, en su opción para arrojar una cachetada al rostro de los que han dudado de ella.

Críticas, chismes y un temor

El incidente con West el año pasado fue la primera vez en que el aire de invencibilidad de Swift fue debilitado. En un instante pasó de ser una chica con elegancia y brillo a ser una mujer dura y encallada. En el último año, sobre todo, se ha vuelto material para los tabloides, quienes la han relacionado con Mayer y Cory Monteith de la serie "Glee", sumado a sus ex parejas Taylor Lautner (galán famoso por su papel de hombre lobo en "La saga Crepúsculo") y Joe Jonas, de los Jonas Brothers. La revista de chismes US Weekly está armando una edición especial monográfica dedicada a ella, como reconocimiento de su magnético poder para atraer público cuando aparece en una tapa y también como una forma de manifestarle su apoyo. Y, del mismo modo, tras algunas actuaciones a dúo con Stevie Nicks en los Grammy, se ha vuelto también un blanco para los críticos. "Siempre me voy a preocupar. Nunca ocurrirá que me muestre despreocupada". Aún toma lecciones de canto y, tal como lo comentó el bloggero Bob Lefsetz, ella lo llamó directamente en respuesta a sus comentarios críticos. "Uno de los mayores miedos que tengo tiene que ver con que nunca me permito a mí misma excusarme y decir que lo que hago está bien para alguien de mi edad".

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