MATÍAS CASTRO
Por lo menos tres películas uruguayas de género preparan su estreno en cines este año en Uruguay. Es todo un quiebre en un panorama que parece marcado por el minimalismo dramático o costumbrista. Los resultados, claro, están por verse.
"Nos manejamos con referentes como Adrián Caetano o Martin Scorsese, que buscan una realidad en un barrio. Y creo que eso va a ser aceptado por el público, ver una realidad desde otro punto de vista", contaba Pablo Fernández, uno de los tres directores de Reus. Su película se estrenará el 25 de marzo en salas comerciales, poco después de la presentación de La casa muda, de terror, y meses antes de que se estrene Frondoso edén del corazón, también de terror.
Reus es una película gestada hace seis años y medio entre Eduardo Piñero, de 38 años, Pablo Fernández y Alejandro Pi, de 35. La idea original surgió de Piñero, quien escribió un desarrollo argumental pensando en hacer un libro. Cuando Fernández, con el que se conocía desde la adolescencia, lo leyó, le sugirió convertir la historia en una película y así los dos le dieron forma a la primera versión del guión. Alejandro Pi era compañero de Fernández en la carrera de audiovisual y entró luego para seguir rescribiendo el guión. "Dirigir entre los tres fue un proceso natural", cuenta Fernández. "Siempre recomiendo que en una sociedad lo mejor es ser tres, por las formas de votar. En términos de resultados ser tres fue una virtud".
La historia se ambienta en el barrio del título y trata sobre el enfrentamiento por el poder entre dos familias, una de comerciantes judíos y otra conocida como "la del Tano", con largas raíces en la barriada. La pasta base acaba de llegar a la ciudad y al mismo tiempo el Tano sale de la cárcel con un plan para desplazar al comerciante judío más poderoso de la zona, responsable de su prisión.
"Es una película de género y es una ficción", cuenta Piñero. "Hubo una investigación a través de la producción durante varios años, mientras escribíamos y pulíamos el guión. Básicamente lo que quisimos transmitir es que si bien el argumento pasa en un barrio, eso se puede encontrar en todos los barrios". Él nació y creció en ese lugar, por lo que la idea de ambientar allí la historia estuvo desde el origen, motivada en parte por los escenarios que ofrecía. "Pero solo queremos contar en noventa minutos con un buen guión y buen ritmo una historia entretenida y con mucha realidad", explica su codirector, Fernández.
Si bien, como cualquier película, especialmente las filmadas en estas latitudes, el proceso financiero fue complejo y por escalas, uno de los puntos más complicados pasó por la selección de actores. En la película aparecerán actores profesionales como Cecilia Patrón y Micaela Gatti, pero también una gran cantidad de intérpretes amateurs.
Hacer el casting para encontrar a todas las figuras, cuentan los directores, les tomó unos dos años. Recorrieron barrios como Cerro, La Teja y Capurro, buscando candidatos y pegando afiches anunciando lo mismo. Al final del proceso sumaban una 5.000 entrevistas. "Estos personajes necesitaban de un realismo y un naturalismo muy fuerte", cuenta Piñero, que no solo se encargó de coordinar el casting sino también de contribuir en la dirección de actores durante las cuatro semanas de filmación.
El trabajo de preparación de las actuaciones les tomó unos cuatro meses de ensayos pero la preparación completa del rodaje llevó aproximadamente un año. El guión, por otra parte, les llevó tres años y medio. "Quizás con otra experiencia no tenés tres años de rescribir el guión, que es lo que nos pasó a nosotros", reflexiona Piñero.
Fernández cuenta que algunos de sus referentes cinematográficos han sido Adrián Caetano y Martin Scorsese, cineastas que, desde su punto de vista "buscan una realidad en un barrio. Y creo que eso va a ser aceptado por el público, ver una realidad local desde otro punto de vista".
Para obtener esa realidad la exigencia obvia en un proyecto como este fue filmar en el mismo barrio Reus. Y, además, para ello convocaron a un viejo vecino como asesor experto. Sin embargo lo que pudieron filmar en Reus fueron las escenas de exteriores y tomas en comercios. Los interiores, que recrean pensiones y conventillos, fueron recreados en locaciones de Ciudad Vieja. "Reus no es un barrio fácil, hay muchos negocios, mucho movimiento, y no es misterio que hay muchas bocas de droga. Y no es fácil en el sentido de que estás cortando un circuito comercial de todo tipo" dice Fernández.
Como sea, el resultado lo van a ver a partir de las reacciones del público desde el 25 de marzo en adelante. Y para eso parecen estar preparados. "Cuando empezamos la historia justo había aparecido el boom de la pasta base y por eso recogimos documentos de prensa, filmamos entrevistas" cuenta Fernández. "Por eso insisto que podés hacer una buena película pero que sea comercial".