GUILLERMO ZAPIOLA
Se ha dicho que El luchador, film dirigido por Ron Howard y protagonizado por Russell Crowe y Renee Zellweger que se "preestrenó" el pasado viernes y pasa a exhibirse hoy en varias salas, era una actualización de Rocky para el tercer milenio ambientada en los Estados Unidos de los años treinta. Hay una historia real en la base de este drama de boxeo, pero el título original (Cinderella Man: El hombre Cenicienta) advierte que se trata también de un cuento de hadas. Como Rocky, este Jim Braddock encarnado por Crowe es un "hombre común", o más exactamente un individuo a quien las circunstancias han convertido en un perdedor al que de pronto se le ofrece "la gran oportunidad".
Al comenzar el film el hombre es un boxeador promisorio que viene de obtener una serie de victorias y puede soñar con el campeonato. De pronto, sin embargo, ocurre la catástrofe: se quiebra una mano, pierde varias peleas y cae en la pobreza. Debe trasladarse con su familia (Zellweger es la fiel esposa) desde su coqueta casita a un suburbio miserable, y trata de ganarse la vida como estibador en los muelles de Hoboken. Tiene que usar el brazo izquierdo porque la mano derecha estaba fracturada. La fuerza de ese brazo será decisiva cuando logre volver al cuadrilátero, lo que ocurrirá de manera bastante inesperada: ganará una pelea que se suponía debía perder, y se encontrará con la posibilidad de enfrentar a un poderoso oponente, el feroz Max Baer.
ANTECEDENTES. El director Ron Howard, el protagonista Crowe y el guionista Akiva Goldsman se habían encontrado previamente en la oscarizada Una mente brillante, aquel drama sobre el matemático, premio Nobel y esquizofrénico John Nash, y vuelven a hacerlo en esta metáfora sobre el Sueño Americano cuyo tema puede recordar, aunque en otra clave deportiva (aquí se trata de boxeo y no de carreras de caballos) a Alma de héroe, que era también un asunto de fracaso y triunfo ambientado en tiempos de la Gran Depresión. El gusto, tan norteamericano, por personajes que se abren paso en medio de circunstancias adversas es un rasgo reiterado en la carrera del director Howard, quien comenzó como actor infantil, se convirtió luego en realizador y ha hecho cosas que van desde la comedia Splash hasta el asunto de "fantasía heroica" de Willow, la ciencia ficción de Cocoon, el "semiwestern" Un horizonte lejano (con Tom Cruise y Nicole Kidman), la aventura astronáutica (también basada en hechos reales) de Apolo 13, o la ya mencionada Una mente brillante. Recientemente había hecho Los desaparecidos, otro western, con Cate Blanchett y Tommy Lee Jones.
La crítica norteamericana ha elogiado particularmente los "valores de producción" que el film despliega (recreación de época, vestuario, trajes, decorados) para reconstruir convincentemente en la pantalla los conflictivos Estados Unidos de los años treinta. Igualmente ha habido elogios para el elenco, empezando por Russell Crowe (El informante, Gladiador, Una mente brillante, Capitán de mar y guerra), de quien se ha dicho que proporcionaba aquí "al personaje más agradable de su carrera, mezcla de James Stewart con Spencer Tracy". Por supuesto, Renee Zellweger también tiene lo suyo, según constancia en las Bridget Jones, Chicago y Regreso a Cold Mountain.
Reacciones de la crítica
Es probablemente inevitable que todo drama de boxeo que se estrene durante un largo tiempo obligue a comparaciones con la gran Million Dollar Baby de Clint Eastwood, aunque los propios Russell Crowe y Ron Howard han señalado que su película corre por carriles muy diferentes a los de ese antecedente. Otras referencias manejadas por la crítica norteamericana remite por supuesto a Rocky y a El toro salvaje.
Los críticos norteamericanos han tratado bien al film. James Bernardinelli elogia al elenco, aunque señala que algunos de sus integrantes (por ejemplo Paul Giamatti, el de Esplendor americano y Entre copas) lo han hecho mejor otras veces. Bernardinelli señala que Howard y sus colaboradores "han hecho un gran trabajo para convencernos de que estamos de vuelta en la Depresión". Por su parte Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, afirma que se trata de "un gran film de boxeo", pero que la real necesidad que cubre es la de películas que presenten personajes que sean buena gente. Sensatamente, Ebert señala que hay demasiada ironía y cinismo en el buen cine de hoy, y demasiadas malas películas con "buena gente". Esta vez se produciría el adecuado equilibrio.