GUILLERMO ZAPIOLA
Su carrera ha sido nutrida y versátil, pero hay personajes que encasillan a los actores, y resulta inevitable, incluso para quienes sensatamente detestan la trilogía de "Matrix", identificar a Keanu Reeves con el Neo de esa serie.
Sería sin embargo una injusticia. La filmografía de Reeves, que protagoniza Los reyes de la calle (estreno del próximo viernes) incluye unos sesenta títulos para televisión y cine en dos décadas, y su vida personal contiene elementos novelescos que podrían dar lugar a una película.
Nació misteriosamente en el Líbano en 1964, hijo del geólogo Samuel Nowlin Reeves (que tiene ancestros chinos y hawaianos) y la corista y luego diseñadora de vestuario inglesa Patricia Taylor, quien ha trabajado entre otros para Alice Cooper. El nombre Keanu es una deformación de Keaweaheulu, nombre de uno de sus antepasados hawaianos. El matrimonio se disolvió cuando Keanu tenía dos años, y el muchacho nunca ha reconocido a su padre biológico (quien más tarde cumplió una temporada en prisión por posesión de cocaína) como su "verdadero padre". Atribuye en cambio ese carácter al productor y director cinematográfico canadiense Paul Aaron, segundo marido de su madre, que se ocupó de él en su niñez y fue quien lo ayudó a llegar al cine. Reeves mantiene su ciudadanía canadiense.
Había hecho ya algunos papelitos en cine y televisión, pero su acceso a la pantalla se benefició de otra de sus pasiones: el hockey, que le proporcionó un papel en Nacido para ganar (1986), un film sobre ese deporte protagonizado por Rob Lowe. En los años ochenta prosiguieron los papeles secundarios, y algunos algo más importantes, como el drama juvenil A la orilla del río (1986) y el asunto de época Relaciones peligrosas (1988) de Stephen Frears. Pronto haría la comedia de ciencia ficción Dos aventureros en el tiempo (1991), en la que conoció al actor Alex Winter, que sigue siendo uno de sus amigos más cercanos.
En los tempranos noventa comenzaron para Reeves los personajes importantes. El director independiente Gus van Sant lo reunió con River Phoenix en el drama sobre dos `taxi boys` Mi mundo privado (1991), Kathryn Bigelow lo dirigió junto a Patrick Swayze en el policial surfístico Punto de quiebra (1991), y Francis Ford Coppola lo convocó para enfrentar al vampiro más famoso del mundo en Drácula (1992). A esas alturas era ya una estrella que podía llamar la atención de Bernardo Bertolucci (Pequeño Buda, 1993), pero también un héroe de acción que cargaba sobre sus hombros el peso de superproducciones como Máxima velocidad (1994). A la altura de la trilogía de Matrix se convirtió también en un millonario: cobró diez millones de dólares más un porcentaje sobre las ganancias por el primer film de la serie, y quince más ganancias por los dos títulos que siguieron.
El misterio que rodea su vida privada ha dado lugar a toda clase de especulaciones, incluyendo tendencias homosexuales. La prensa sensacionalista llegó a inventarle un romance y un matrimonio con el productor discográfico David Geffen que los interesados se han encargado de desmentir. En público, Reeves se presenta empero como un tipo "normal" a quien le gusta andar en motocicleta, y que la gente no se meta en lo que no le importa.
ELECCIÓN. El director David Ayer ha explicado que Reeves fue una de sus primeras opciones para el personaje del detective Tom Ludlow en Los reyes de la calle, y al actor le interesó la ambigüedad del personaje. "Me sentí intrigado por el nivel de violencia que lo rodea y las dramáticas consecuencias que ello tiene", explica Reeves. "Puede considerársele como a alguien que mata en nombre de la ley o como a alguien que imparte justicia. Desde el punto de vista dramático hay un gran precio que pagar y me interesaba cómo podía resultar todo".
Ayer redondea la idea: "En esta película (Keanu) no lucha contra extraterrestres ni robots, se enfrenta a violadores en cuadrilla, a agentes de policía y a la corrupción policial, por lo que queríamos que llegase al extremo de sentirse parte de ese mundo a fin de obtener una interpretación psicológicamente realista". El director sostiene que el resultado "fue increíble".
Reeves reconoce que se acercó al personaje de Ludlow con una mezcla de fascinación y rechazo. "Yo soy actor y todo esto es de mentira, pero imaginar este mundo sumido en la violencia puede resultar embriagador. La violencia es una fuerza elemental y al interpretarla se tiene una extraña ilusión de control. Ludlow va repartiendo golpes y empleando la violencia para llegar a la verdad, pero como alguien dice en la película, `la sangre no se lava con sangre`. Al final, la violencia no cambia nada".
Forest Whitaker interpreta en Los reyes de la calle al capitán de policía Wander, quien investiga el asesinato de un compañero, se apoya en su ayudante Ludlow (Reeves) como uno de los pocos en quien puede confiar, enfrenta una amplia red de corrupción institucionalizada y está dispuesto a empujar las fronteras de la ley para aplicar su particular sentido de la justicia. A lo largo del rodaje se formó una buena opinión de su colega: "Creo que Keanu está excelente en la película y que es un actor con el que la gente quiere hablar. El público está dispuesto a recorrer algunos lugares verdaderamente tenebrosos con él, porque es la clase de actor al que se puede seguir y en quien se puede confiar".
Reeves y otros integrantes del elenco se sometieron a un amplio entrenamiento que cubrió todas las facetas del trabajo policial para actuar en Los reyes de la calle. Recibieron formación en el manejo de armas de fuego, acompañaron a los coches patrulla en su recorrido por distintos barrios de Los Angeles, y fueron instruidos en las operaciones cotidianas del cuerpo de policía.
PRÁCTICA. "Recibí mucha instrucción que incluía simulaciones, técnicas básicas de cronometraje, citaciones por disparar a matar, movimientos, cómo entrar en habitaciones y otras cosas", cuenta el actor. "Hicimos algo denominado `un simulador de disparar o no disparar` y fue muy interesante, porque cuando empezamos yo era un `hippy` de pelo largo que no quería dispararle a nada mientras que mi director David Ayer estaba matando todo lo que se movía. Si lo hiciera ahora, creo que estaría más cerca del otro".
Tras Los reyes de la calle, Reeves ha terminado el rodaje de la nueva versión del clásico de ciencia ficción El día que paralizaron la Tierra, y actualmente rueda el drama The Private Lives of Pipa Lee, escrito y dirigido por la interesante Rebecca Miller, hija del gran Arthur y autora de La balada de Jack y Rose.
Modelos del "noir"
"Los reyes de la calle" adapta una novela del excelente escritor `noir` James Ellroy (Los Angeles al desnudo, La dalia negra) que repite sus temas favoritos de crimen, corrupción y ambiguas decisiones éticas en un entorno policial de la ciudad de Los Angeles. Ellroy trabajó en el libreto de este film dirigido por David Ayer en el que, al lado de Reeves, asoman otros rostros reconocibles como los de Forest Whitaker, Hugh Laurie y Jay Mohr.
"Taxi boy", iluminado y mesías laico
Mi mundo privado
1991
Una atípica historia de amor (dos "taxi boys" homosexuales) en medio de una "América profunda" retratada con desencanto y sentido poético. El film que reveló al director Gus Van Sant y afirmó a Reeves y River Phoenix.
Pequeño Buda
1993
Bernardo Bertolucci combinó aquí una historia contemporánea de reencarnación con la evocación del Buda original, el príncipe Sidharta Gautama. Acaso el origen euroasiático de Reeves le permitió acercarse más al personaje.
Matrix
1999-2003
La trilogía que nunca debió ser (todas sus mejores ideas estaban ya en la primera entrega) hizo empero de Reeves un héroe de acción y una estrella sumamente popular. También arriesgó encasillarlo, algo de lo que ha querido huir.