A Allen no le gusta envejecer

JORGE ABBONDANZA

Woody Allen acaba de dirigir Midnight in Paris, comedia sobre familia norteamericana cuyas vidas cambian radicalmente durante un viaje a Francia, donde se hizo el rodaje con abundante fotografía en calles y plazas de París. Actúan Owen Wilson, Marion Cotillard y la first lady Carla Bruni-Sarkozy, como ejemplo viviente de que nadie se resiste al llamado de Allen. Poco antes de dedicarse a esa historia romántica, el realizador había presentado su película anterior, You Will Meet a Tall Dark Stranger. Se trata de otra comedia donde un matrimonio inglés de gente madura (Anthony Hopkins, Gemma Jones), su hija (Naomi Watts) y el dueño de una galería de arte (Antonio Banderas) intercambian amoríos con terceros o entre sí, reiterando la vieja fórmula de adulterio, desencanto, fobias y algunas bromas verbales, un terreno donde Allen se maneja "en piloto automático".

En su vida personal, donde también destila graciosas ocurrencias, el director declara: "No tengo computadora, no sabría cómo usarla, no tengo procesador de texto y carezco de todo interés por la tecnología". A pesar de ello, accedió a prestar su voz para grabar algunas historias pertenecientes a las cuatro recopilaciones de ensayos que publicó entre 1971 y 2007. Las grabó para un sistema de "audiolibros digitales" que puede ubicarse en Audible.com, además de lo cual la agencia ClearMetrics ha creado un sitio web para él, woodyallen.com, que el propio implicado no debe consultar nunca. Según ha declarado, la experiencia de esa grabación no le resultó nada buena. "Creí que sería fácil, pero en cambio fue monstruosamente difícil. Terminaba extenuado cada jornada. Odié cada segundo de la tarea", dijo con cara seria, porque "no es divertido escuchar en voz alta una historia que fue pensada para ser leída en silencio. No hay sustituto para la lectura, y nunca lo habrá".

Fuera de lo digital se maneja con otro dominio de sí. En una reciente rueda de prensa le preguntaron cuál era su relación con la muerte y él contestó: "Estoy en contra. Mi enfoque de la vida sin embargo es oscuro y pesimista. Lo ha sido desde que cumplí seis años". A los 74 sostiene que "no hay ventaja alguna en llegar a ser viejo. Es una pésima idea, que no le recomiendo a nadie". En medio de sus chispeantes respuestas también opinó sobre política norteamericana. "Sería genial si Obama pudiera convertirse en dictador durante unos meses, porque podría hacer muchas cosas buenas rápidamente", dijo. Se refería a las interferencias del Partido Republicano en la estrategia del gobierno de su país, y formuló su deseo con una sonrisa, aunque se notó que lo pensaba sinceramente.

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