Viejas reliquias

"Lo uruguayo" sigue de moda. Ante el auge de la música nacional, algunas discográficas devuelven la vida a artistas y trabajos desaparecidos, reeditándolos en CD.

SEBASTIÁN AUYANET

La plata no hace la felicidad, la felicidad sería para mí escuchar a Zócalo como se debió escuchar. Que los uruguayos sepan que en el año 73 había un grupo que hacía esas cosas con esas voces, no importa el dinero que me salga", dijo un día Raúl Polo Bidart, segunda voz y guitarra de un grupo uruguayo que, por cuestiones técnicas, en ese momento no llegó al sueño del disco propio. La grabación en estéreo, de procedencia argentina, se convirtió por un error a monoaural cuando llegó a nuestro país, lo que desmotivó a la banda, que tiempo después se separaría. Hoy, con el apoyo del sello Sondor, propietario original de las cintas, este grupo que declara tener a los Beatles como referencia casi exclusiva saca Que te aproveche y alcanza el sueño 33 años después.

Lo de Zócalo no es un hecho aislado. De un tiempo a esta parte, el auge del rock en nuestro país daba pie a conjeturar que puntualmente este tipo de música había ganado adeptos entre un público - joven y no tanto - y que tal vez la cosa no iba demasiado más allá. Sin embargo, el fenómeno de proliferación de discos nacionales no abarca solamente las novedades. Tal es así que prácticamente todos los sellos se han embarcado en reediciones de viejos trabajos lanzados en formato vinilo o cassette, e incluso grabaciones de viejos conciertos. Es el caso de la propia casa discográfica Sondor, autodefinida como "sello de catálogo" con más de 1.500 títulos en su haber. "El sello actúa como un custodio del patrimonio cultural del pueblo uruguayo, ya que comenzó sus actividades en el año 1938", explica Rafael Abal. Algo similar sucede con Ayuí, discográfica más orientada a la música popular uruguaya que este año relanzó Hasta siempre, un compilado de canciones del género, entre las que destacan temas de Pepe Guerra y Daniel Viglietti. En 2006 también se reeditó Esdrújulo, trabajo de este último que no pasó del disco de vinilo y por primera vez ve la luz en formato láser.

Recuperar materiales importantes por su valor artístico es, según la gente de Ayuí, el motor que impulsa las reediciones: "El objetivo que tenemos es el de contar con todo nuestro catálogo para la venta. Eso es un problema, ya que muchas de nuestras reediciones no venden tanto. Nosotros contamos con más de 400 títulos que vamos pasando a CD y lanzando de a poco, año a año, porque es inviable reeditar todo de una". Otro de los proyectos que actualmente maneja el sello es el de recuperar discos donde la cuerda de tambores se aplique a distintos géneros. Una vez definido el proyecto, se rastrea a los dueños del fonograma y se firma un nuevo contrato. En el caso de Ayuí, en este momento se trabaja en la obra de Pedro Ferreira, que incursionó con el candombe dentro de la música tropical, y también de Manolo Guardia, que con su disco Candombe inauguró una vertiente más jazzística que influiría posteriormente a artistas como Jaime Roos. "La idea es reeditar todo lo que se ha perdido en el mercado, no sólo lo propio", explican.

El sello MMG también hace lo suyo, aunque más volcado al carnaval. En ese sentido, se ha reeditado el disco de Murga Madre y las viejas retiradas de la histórica murga Asaltantes con Patente. Además, el sello pasó a CD los discos Antología y Adagio a mi país de Alfredo Zitarrosa que hasta entonces sólo podían ser disfrutados en cassette. El director del sello, Diego Martínez, explica que cuando se encara una reedición se inicia un proceso de seguimiento del material: "La mayoría de los materiales son conseguidos a través del sello original y se pueden comprar o conseguir una licencia para poder editar el disco. En todo momento se intenta respetar el formato de la obra original. Escaneamos la tapa original con los mismos textos y créditos y también se respeta el orden de las canciones, sin agregar ni quitar nada".

Las discográficas más pequeñas como Perro Andaluz también hacen lo suyo. "Recientemente armamos una nueva sección dentro del sello que se llama `El acorde perdido` y que se encarga de rescatar proyectos discográficos nunca editados de los que aún se conservan las cintas, cosas que nunca vieron la luz y que ahora tratamos de que queden, al menos como testimonio, si es que se pueden editar con un buen sonido", explica Angel Atienza, su principal responsable, encargado de prensa, productor ejecutivo y hasta cadete. El pimer fruto de esa sección se llama Cuento otoñal y pertenece a Grana, una banda uruguaya que ofrecía melodías livianas influenciadas por los grupos argentinos Sui Géneris, Pedro y Pablo y Almendra. El pico de popularidad de la banda llegó al momento de su presentación en La Revista Estelar, programa conducido por Humberto de Vargas que iba por Canal 10 los sábados a la tarde. El disco incluye dos videos de esa actuación que la banda dio en el programa. "Grana había nacido en el momento menos oportuno y murió también en el menos oportuno: cuando un sello argentino se decidió a coproducirnos", explica en el librillo del disco Gerardo Domínguez, su cantante, ahora radicado en España, que atribuye el escaso suceso de la banda a nivel discográfico (nunca llegaron a editar) al "techo" existente en la música nacional por aquellos años.

¿Y dónde está el rock?

Si bien los sellos más abocados a la producción de bandas de rock no han hecho demasiado trabajo de reedición, 2004 fue un año con bastante actividad. El sello Bizarro, que cuenta con un convenio con la multinacional EMI, señala que sus reediciones siempre persiguen, además de la recuperación de obras con cierto valor, una posibilidad de rentabilidad económica, partiendo de la base de que el valor de esas viejas cintas es renovable. El sello relanzó en ese año Los Tontos, disco de los fundamentales y delirantes músicos new wave que tiene verdaderos clásicos de la primera etapa de nuestro rock nacional como Menéndez el demente. Por supuesto que no falta el hilarante Himno de los conductores imprudentes, así como también otros viejos éxitos de Renzo Teflón y los suyos. Asimismo, también se lanzó Clase B, de Trotsky Vengarán y Toca y obliga, primer disco de La Trampa, editado en 1994, que en aquel momento contaba con Sergio Schellemberg en los teclados y Daniel "Chino" González en batería. Además, los fanáticos del rock nacional pueden conocer a las bandas que marcaron buena parte del rock ochentoso de nuestro país en el compilado Graffiti, que incluye canciones de Los Estómagos, Traidores, ADN, Zero, El Cuarteto de Nos, Zona Prohibida y Guerrilla Urbana, entre varios otros. Fuera del rock, también fueron lanzados Angelitos, de el Sabalero, y Canciones ciudadanas, de Los Olimareños.

En el caso de Koala Records, la intención es la de desarrollar la totalidad de la obra del artista, en la medida de las posibilidades en cuanto a contratos y disposición de material: "Koala trabaja con la producción de artistas y su repertorio. Diría que no se hace mucho negocio discográfico de catálogo, sino que la idea es poder lograr que el público que consume cuente con la mayor cantidad de obra disponible perteneciente a un artista o grupo. Cuando trabajamos con un artista, como sucedió con El Cuarteto de Nos cuando hicimos Cortamambo, aprovechamos y reeditamos Tren Bala", explica Beto García, titular de la discográfica. El sello también editó el disco de los Buitres Rantifusa, con la novedad de Cadillac Solitario, la versión de la popular canción perteneciente al grupo español Loquillo y los Trogloditas que aparecía como bonus track.

La industria del disco nacional se sigue moviendo y éste es un nuevo empuje. Gusten o no, la reaparición de estos discos es importante para no olvidarse de que la música uruguaya no es sólo lo que comenzó a sonar a fines de los noventa.

4 REEDICIONES IMPERDIBLES:

- Graffiti - Compilado de rock nacional de los años 80 (Bizarro).

- Asaltantes con Patente - Antología. Las mejores retiradas de la histórica murga (MMG).

- Alfredo Zitarrosa - Adagio a mi país. Uno de los discos más importantes del cantautor (MMG).

- Los Tontos - El himno de los conductores imprudentes y Menéndez el demente son suficientes razones.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar