Una adolescente con malos hábitos

| Es la hija de Lucas y Maysa, una adolescente que recurre a las drogas para escapar de sus problemas familiares.

A los 22 años de edad, la actriz Débora Falabella emociona al público interpretando a la adicta Mel, una joven rica que se sumerge en el dolor de las drogas para intentar huir —sin éxito, claro— del drama de ser hija del problemático matrimonio Lucas-Maysa.

Habiendo participado en reuniones de grupos de apoyo de Narcóticos Anónimos para tomar todas las informaciones necesarias para la composición de su personaje, Débora transmite una naturalidad que espanta.

"Soy contra la droga, la droga es un veneno, pero no puede ser vista con prejuicio: la gente necesita saber el mal que causal", dice la actriz.

Debora viene "coleccionando" personajes fantásticos en la televisión, transformándose en la actriz más solicitada para personajes problemáticos. Y ella no se deja intimidar por el hecho de trabajar junto a grandes artistas que siempre han sido sus ídolos. "Confieso que en los primeros capítulos me asusté un poco, me sentía nerviosa, pero después me fui tranquilizando. Creo que eso es normal, uno pasa por ese período de nerviosismo hasta conocer bien a sus compañeros y al personaje. Además, todos mis compañeros han sido muy generosos conmigo".

—¿Qué otros trabajos has hecho antes de "El clon"?

—Hice la novela infantil "Chiquititas" (por lo que viví durante dos años en Buenos aires, donde se grababa la novela), luego participé durante seis meses de la "soap" juvenil "New Wave", una miniserie y otra telenovela titulada "Un ángel caído del cielo". Hice varios trabajos desde los 14 años.

—¿También has hecho cine?

—Sí, el año pasado hice "Dos perdidos en una noche sucia", basada en la obra del famoso autor brasileño Plinio Marcos, que rodamos una parte en Brasil y la otra en Nueva York, Estados Unidos.

—¿Tuviste alguna influencia familiar para decidir ser actriz?

—Yo soy de Belo Horizonte. Mi papá —Rogerio Falabella— fue actor hace muchos años y hoy en día dirige y escribe para teatro. Y una de mis hermanas —yo soy la menor— también es actriz (fue quien me reemplazó por unos días en "El clon", cuando estuve enferma). Entonces, yo siempre he vivido dentro del ambiente artístico. A los 14 años empecé a estudiar teatro y a los 16 hice mi primera obra profesional, siempre con el apoyo de mi familia.

—¿En qué momento decidiste ser actriz?

—Yo comencé a estudiar en la Facultad de publicidad, pero abandoné porque me di cuenta que no era lo que yo quería. En el colegio me inscribí en un curso de teatro junto con otros compañeros de clase y, cuando subí al escenario ya protagonizando una obra, sentí que era eso lo que quería hacer durante toda mi vida.

—¿Qué expectativas tenías respecto al personaje de Mel?

—Ha sido un papel muy difícil, un gran desafío. Visité los Narcóticos Anónimos, hice investigaciones, en fin, un trabajo de composición bien profundo para poder pasar todo aquello que tiene que ver con el problema de las drogas en la adolescencia. Mel ha creado una gran polémica que también fue positiva pues ayudó a las personas, informándolas sobre el tema. De esta forma hemos ayudado a mucha gente que tenía problemas con drogas, por eso siempre digo que ha sido un trabajo de una gran responsabilidad.

—¿Qué cosas han cambiado en tu vida a partir de la fama?

—Siempre me encantó pasear por las calles y lo continúo haciendo. Claro que hoy en día es un poco más difícil, la gente se me acerca, quiere hablar conmigo y considero muy importante eso, para mí vale más lo que me dice la gente que cualquier crítica especializada... Aunque te confieso que a veces me molesta un poco cuando la gente me mira mientras estoy comiendo en un restaurante....

—¿Qué recuerdos tenés de tu infancia?

—Recuerdo que yo, mi hermana que es actriz y unas amigas montábamos obras de teatro en Navidad y las interpretábamos para la familia completa, y no teníamos vergüenza. Eramos niñas súper felices haciendo aquello.

—¿Creés en el amor a primera vista?

—Considero que no es exactamente "amor a primera vista" porque tenés que conversar con la persona, aprender a conocerla y a identificarte con ella. Pienso que sólo con la mirada no podés enamorarte.

—¿Qué hacés para relajarte luego de un día de trabajo?

—Paseo con mi perro, voy al cine con mi novio, me quedo en casa leyendo, oyendo música... Me gusta quedarme en casa, disfrutar mi hogar. Raramente salgo, porque soy muy tranquila.

—¿Qué deseos pedirías?

—Pediría que mejore la situación de muchas personas, porque en Brasil hay un índice de miseria que es enorme. Por eso, pediría un poco más de confort y oportunidades para todos. Después pediría que el arte en este país continúe dando posibilidades de trabajo, que los artistas puedan realizarse a través del arte. Finalmente, pediría para mi familia y para mí mucha salud.

—¿Hacés deporte o alguna actividad física?

—No me gustan las academias ni la gimnasia. Me gusta mucho caminar y bailar. Con Daniel (ni novio) estamos haciendo baile de salón, que es un ejercicio que me agrada muchísimo. Pero en lo que se refiere a gimnasia o academias, iría sólo si tuviera que hacerlo por un personaje.

—¿Te gusta la música?

—Sí, me gusta tanto la música popular brasileña como también la americana. Tengo siempre la radio o el CD-player encendido para oír diversos tipos de música, como jazz, clásica...

—¿Qué cosas te ponen de mal humor?

—La injusticia. Cuando veo una persona famosa tratando mal a alguien me pongo muy mal porque ser el famoso no te da derecho a maltratar a nadie, no sos más que nadie por ser alguien conocido. Cuando veo algo así, me dan ganas de interferir...

—¿Considerás que es bueno llorar?

—Soy muy llorona. Lloro viendo películas, a veces lloro de rabia... En la novela, por ejemplo, he llorado bastante.

—Finalmente, ¿qué pensás de las drogas?

—Que destruyen no solamente al viciado, sino a toda su familia y a la gente que lo rodea. Las drogas no ayudan de ninguna manera y pienso que la novela "El clon" ha servido mucho para mostrar, realmente, lo que sucede en la vida de un drogadicto. Confieso que he sufrido mucho en varias escenas de la trama. Después de las grabaciones regresaba destruida a casa, sintiéndome muy deprimida, muy angustiada. Pero considero que fue súper positivo y me siento muy feliz con los resultados.

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