Un cuento de la selva

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Por: Mariángel Solomita

Los cuentos que Horacio Quiroga escribió para leer a sus propios hijos son un clásico infantil -y no tanto - de la literatura del Río de la Plata. El largometraje de animación Cuentos de la selva, la película, propone una historia donde intervienen algunos personajes de estos textos. No se trata de una adaptación de las historias, la más desarrollada es la de "Las medias de los flamencos". Circulan con mayor o menor protagonismo y equivalencia con la versión original los yacarés y su dique ("La guerra de los yacarés"), el loro Pedrito ("El loro pelado") y una gama ciega con su hija ("La gama ciega").

La historia cuenta cómo una pareja de coatíes logran unir a los animales de la selva (hay más referencias a personajes quiroguianos: los coatíes, el oso hormiguero, el tigre y la lechuza) para enfrentar a "la Bestia", que no es otra que el hombre y sus máquinas de deforestación.

Así se planteará la dicotomía entre un atareado padre que no puede prestar atención a su hijo, que se hará amigos de los coatíes, y un malísimo Señor Davius que no teme destruir la selva en pos de construir un club privado cerca de las cataratas.

Esta película es una co-producción argentina (Aleph Media)- uruguaya (DTV Producciones) que incluso recibió el apoyo del Instituto de Cine y fue declarada de interés ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura de nuestro país.

Con guión de Jorge Maestro (El sodero de mi vida, Son amores, Por amor a vos, entre varios), los directores son Liliana Romero y Norman Ruiz que ya habían realizado dentro del mismo género El sueño de Ramona Montiel (corto, 2002), El color de los sentidos (largo, 2004) y la película Martín Fierro en 2008, con diseños de Roberto Fontanarrosa.

La película exigió un trabajo de dos años, con varios meses de pre-producción en el que se desarrolló la estética general, los diseños de los más de 40 personajes y la grabación de las voces, que se realizó antes de comenzar el trabajo de animación.

Cuentos de la selva se aleja en estética a las animaciones más habituales en cartelera. Los fondos se compusieron tomando como referencia al realismo mágico de las pinturas de Henri Rosseou y se pintaron a mano con acuarelas. Otra decisión narrativa interesante fue mostrar a los personajes humanos a la altura de los animales, por eso el espectador no ve las caras de los adultos - sí del niño - sólo en determinados momentos justificados por este criterio.

-¿Optar por esta técnica pictórica fue una decisión puramente cinematográfica o deliberadamente se buscó diferenciarse de las producciones estereotipadas?

-Liliana Romero (LR): Cada vez que con Norman comenzamos a pensar en la estética de una película recurrimos a la pintura como punto de inspiración. Tener los fondos pintados a mano ya es una marca personal dentro de nuestros trabajos, eso permite además construir una imagen que se diferencia de las películas que estamos acostumbrados a ver. Creo que cada uno debe encontrar su forma de mostrar y de contar sus historias. Por eso elegimos pintar la selva con acuarelas y anilinas de colores muy intensos, y cuando encaramos el desafío con los animales buscamos inspiración en las máscaras guaraníes. Es por eso que los personajes tienen esa consistencia de máscaras, sin pelos ni plumas, usamos como ellos texturas pintadas para simular su piel.

-¿Es posible realizar un cine de animación de autor en Argentina?

- Norman Ruiz (NR): Cada vez se hace más difícil pero tenemos la esperanza de que trabajando con acuerdos y co-producciones entre regiones podamos seguir por este camino de buscar algo que nos identifique.

-LR: Algo muy importante es contar con el apoyo del público y de los distribuidores ya que si las películas no están en los cines el tiempo suficiente como para que el público tome la decisión de ir a verla, se complica. Porque uno no termina de estar seguro de si el público no acompañó porque no le gustó o porque no tuvo tiempo de llegar a verla. Otro punto complicado de la exhibición es la cantidad de copias con las que las producciones locales tenemos que competir. Las películas extranjeras duplican o triplican las nuestras, por lo tanto ocupan todos los horarios de las salas.

-No se utilizó un español neutro, y sí se mantuvieron modismos de lenguaje muy locales, ¿por qué esta decisión?

-LR: Tratamos de que el lenguaje acompañara desde el concepto lo autóctono, nos pareció interesante que tenga el modismo de donde fue concebida la película. En nuestro países no hablamos neutro, es por eso que algunos personajes son paraguayos, correntinos, porteños, etc.

-Ya tienen entre sus manos dos largometrajes más, ¿el género de animación vive un momento auspicioso en Argentina?

-NR: En realidad no es fácil, pero es algo que nos apasiona y el desafío es también llegar a término con la producción. Actualmente estamos trabajando en Anida, el mago y el circo flotante que es de animación y es una producción propia. Es la historia de un circo flotante que navega por el Río de la Plata. Es una película que estará apoyada por un libro de cuentos y una obra de teatro musical para niños. También estamos trabajando en un servicio de efectos especiales desde www.tomavirtual.com.ar, ya que nos interesa todo el campo de desarrollo audiovisual.

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