A los compositores no hay nada que exigirles desde el punto de vista musical. Si se quiere, se podrá reivindicar que su obra guarde cierta responsabilidad social o que sean conscientes de que comunican (e influyen), pero la noción de requisito no cuadra mucho con un artista y sus intenciones. Claro que el público espera algo de él, se forma ciertas expectativas sobre un nuevo trabajo, toma como referencia el material anterior, pero el artista hace lo que le surge o lo que quiere, y punto. Además, ¿qué se le puede reclamar a Bob Dylan? Fue uno de los más influyentes compositores de la historia, continuó una tradición folk y le puso una marca personal, dejó álbumes imprescindibles como Blonde On Blonde, Blood On The Tracks o Highway 61 Revisited; sus letras consiguen una identificación increíble en el otro, e incursionó en diversos estilos sin abandonar jamás su sello compositivo ni su profunda autenticidad como autor.
El sucesor de Modern Times fue criticado y también elogiado. Se trata de una obra menor dentro de su extensa discografía, inspirada en acordes y progresiones rítmicas elementales, ya conocidos, típicos de las bandas bluseras de Chicago o del rock primerizo de los 60`. Es que en esta ocasión, Dylan quiso resucitar el sonido característico de sellos norteamericanos como el Chess Records, en el que grabaron gigantes como Buddy Guy, Muddy Waters o Howlin` Wolf; o el Sun Records, donde salieron artistas como Elvis Presley, Roy Orbison o Johnny Cash. Lo que hace es rememorar esa música con una notable fidelidad y con una gran precisión ejecutoria, versionando un poco todo ese set de sonidos añejos y en parte reconocibles, aunque sin la creatividad brutal de etapas anteriores. Le da cierto protagonismo al acordeón, instrumento que aparece en casi todos los temas, y está el (en) canto esencial del cantautor, poseedor de una de las voces más personales y expresivas de la música. Ahora esa voz cascada tiene un tono aún más ronco, sigue siendo su marca distintiva, su `toque medusa`: capaz de volver grandioso lo que sea que cante. Together Through Life se basa en un prontuario de figuras clásicas del rock n` roll, el country y el blues norteamericano. En definitiva, lo que Dylan hace es festejar toda esa música que tanto escuchó (y renovó), y debe considerarse como eso, como un gustito personal que el compositor concretó, y punto y aparte.