¡Sorpresa!

| Antes del estreno en Montevideo, SÁBADO SHOW viajó a Brasil para observar cómo es Disney Live! Winnie the Pooh.

2007-10-20 00:00:00 300x300

Cuatro horas de vuelo hasta San Pablo, dos horas en una camioneta que avanza lento a través del tráfico y, al fin, a la una de la tarde y con el termómetro marcando treinta grados, llegamos al Credicard Hall, el teatro que en un par de horas estará lleno de niños, padres y periodistas listos para ver el estreno de Disney Live! Winnie the Pooh. Por el momento, el movimiento mayor se vive atrás del escenario, en los pasillos transitados por técnicos y productores, muchos de ellos usando remeras estampadas con la cara del enamorado de la miel. Los últimos preparativos se escuchan en inglés, portugués y español (en varios acentos). Quienes nos reciben son Fred Owen, director de Marketing para Latinoamérica de Feld Entertainment, Martín Postolski, productor para Argentina, y Gabriel Turielle, productor de Contrapedal, encargada de la logística en Uruguay. Es que Disney Live! Winnie the Pooh está de gira por Centroamérica desde mayo, hace poco realizó su última función en Rio de Janeiro y ya está terminando los preparativos para trasladarse a Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile y Lima.

Tenemos acceso directo a la sala, pero preferimos rodear el edificio y entrar por el hall, donde hay varios puestos bien equipados con merchandising. Desde el pop hasta el algodón de azúcar, incluso hielo saborizado, todo se consume junto a un producto de la marca: el pop se vende con un balde cubierto de ilustraciones de Tigger, Piglet, Rabbit o Igor; el algodón de azúcar desaparece atrás de las máscaras de Pooh y Piglet; el hielo, algo triturado y "degustado" por la cronista (quien agradece que no sea una costumbre que acá se repita) se come/toma en una taza o "sorbito". También se vende el CD con las canciones del espectáculo. Pero la vedette de toda esta movida es la fotografía instantánea que los niños pueden tomarse sentados al lado de Pooh (un Pooh estático porque el verdadero está en el camerino).

Faltan unos minutos para que empiece el espectáculo pero en la sala, con el público instalándose, ya hay entretenimiento. Tres payasos que serán los Hunny Helpers (algo así como Ayudantes de Miel) divierten al público, primero paseándose entre las butacas para molestar con plumeros, y luego desde el escenario, haciendo payasadas, claro (a ver... son payasos, ¿qué esperaba?). Fred señala que son artistas salidos de la escuela de circo Ringling Bros and Barnum & Barley, otro de los espectáculos producidos por Feld Entertainment. Serán ellos los responsables de generar el clima adecuado en la audiencia, primero elevando la energía de los más chicos y luego bajándola de a poco. El primer recurso que usan del escenario es el Reloj Pooh Coo, suspendido en el centro del escenario, del que sale un Pooh de madera para alertar que ya es hora de dar comienzo al show.

Aunque no sea explícito, la puntualidad es un valor exigido por Disney, uno de los tantos que forman parte del espectáculo, por ejemplo: hace ya un tiempo que no aceptan productos no saludables (refrescos o restoranes de comida rápida) como anunciantes; el oso en cuestión, si bien tiene algunos quilos de más, hace ejercicio cada mañana y éste es uno de los puntos de interacción con los chicos; la prensa es libre de realizar su trabajo durante el show, siempre y cuando "no se interrumpa la experiencia ni se queme la magia" (es decir, no se pueden hacer tomas detrás del escenario, molestar al público durante la función o revelar los trucos, por ejemplo).

Ahora sí, volviendo al show, el reloj anuncia la hora. Las luces se apagan...

presentación. Disney Live! Winnie the Pooh es teatro para niños. Como tal, incluye una historia, personajes atractivos para el público infantil e interacción con el mismo hablándole directamente, haciéndole saber que tienen en cuenta su presencia en la sala, o a través de canciones.

Para contar la historia, la obra apela a Tracie, la narradora que guía al público ayudada por los Hunny Helpers. En el caso de Brasil, también estuvo acompañada por Gabriella, la actriz que jugó de locataria para apoyarla con el idioma y que el acento no juegue en contra del espectáculo. Es que Tracie canta y narra la historia sin hacer playback. Su idioma es el inglés, pero Fred asegura que aprende la lengua de cada país que visitan.

La historia que narran habla del valor de la amistad. El protagonista, Winnie the Pooh, cumple años y sus amigos le preparan una fiesta sorpresa. Para agregarle atractivo, se introducen complicaciones que le dan a la historia un matiz de aventura. Piglet acompaña a Pooh a buscar miel procurando distraerlo y que no se dé cuenta ni siquiera de que es su cumpleaños. En la búsqueda, saldrán volando agarrados a dos globos o quedarán atracados en un árbol con abejas zumbando alrededor. Mientras ellos se "distraen", Rabbit (o Conejo) cocina la torta, pero Tigger y sus saltos hiperactivos y distraídos hacen peligrar el festejo.

Las dos chicas salen a escena previo a los personajes, para presentarlos. Pero antes que ellos, la luz y la escenografía ya atraparon al espectador. El decorado recrea el Bosque de los Cien Acres, el lugar en el que viven estos animalitos gigantes. Es difícil no dejarse llevar por la magia que logran los aspectos técnicos. Los árboles contienen las casas de los personajes, de manera que por todos lados se abren puertas para que aparezcan y desaparezcan Rabbit o Igor. Incluso sobre el escenario y en contacto directo, uno no piensa en utilería sino en árboles.

Nada es estático. El escenario se transforma durante todo el espectáculo, jugando con los espacios que representa y ampliando las dimensiones gracias a una pantalla al fondo. Allí se proyectan paisajes o cambios de estación. Un momento clave: cuando Pooh hace su rutina de ejercicio matinal frente a un espejo, mediante proyección digital, sin ningún espejo real presente.

La diseñadora de producción fue Anna Louizos, nombre que no tiene que conocer pero que puede interesarle si le cuento que sus trabajos se han visto en Broadway y la serie televisiva de HBO, Sex and the City (lo cual no tiene nada que ver con el mundo infantil, pero igual es interesante saberlo). En iluminación, el nombre es Patrick Dierson que, para seguir con los datos interesantes (por no decir de chusma), puede decirse que trabajó para MTV, Shakira y hasta recibió una nominación al Emmy Award por A Tribute to Heroes, que se realizó después del 11S.

La luz, la escenografía y el sonido son un sólo cuerpo. Cuando llueve, cuando nieva, cuando sale el sol, cuando el viento sopla, todo suma y potencia, generando diferentes climas, siempre en el marco de la fantasía.

la despedida. Falta poco para que Pooh sea sorprendido, pero el momento se hace esperar un poco más, hasta después del entreacto de quince minutos, ideal para las idas al baño y para seguir consumiendo todo el merchandising posible. Las luces se encienden y la sala está llena de papel picado, envoltorios y niños moviéndose por todos lados. La música sigue sonando, así que muchos de los infantes no dejan de moverse en sus asientos. Cuando vuelve a reinar la oscuridad y Tracie y Gabriella aparecen en el escenario, el público tarda aún algunos minutos en acomodarse.

Los personajes reaparecen, vuelven las canciones, los efectos y las sorpresas. La sala y el idioma (y sí, también el hielo picado y saborizado) son los único detalles que diferencian el espectáculo que estamos viendo en San Pablo del que se vio en Londres, o el que se verá en Montevideo. Hace por lo menos dos meses que el equipo de Contrapedal está trabajando para traer el show a estas tierras. "Salvo en lo que respecta a lo económico", explica Gabriel Turielle, "nuestro trabajo implica hacer posible toda la operativa en Uruguay (...) Ellos llevan todos los equipos, pero requiere una cantidad de aspectos locales (...) Estamos obligados a cumplir con todos los requerimientos que ellos piden y en ese sentido son muy exigentes". Gabriel también estaba en tierras brasileñas "para chequear cómo es toda la operativa, para llevar una visión de cómo es esta producción y ajustar cualquier detalle en Montevideo, para asegurar que todo salga sin ningún contratiempo".

Uno de los mayores desafíos es el armado del escenario, que exige 7 metros de altura y 18 metros de ancho, sí o sí: "Nos va a comer la mitad de la cancha del Palacio Peñarol, con lo cual todas las localidades que quedan están muy próximas al escenario". Esto disminuye la capacidad a tres mil localidades, que es el mínimo de espectadores exigido por Feld Entertainment por cada función.

El show termina y Pooh está festejando, al fin, su cumpleaños. Los Hunny Helpers ahora ofician de camarógrafos, filmando a grandes y chicos para que sus caras se proyecten en la gran pantalla del escenario. Pero ya casi nadie permanece en sus asientos. Una multitud de niños se acerca al escenario, versión en miniatura de fanáticos casi al borde de la histeria. Los padres acompañan, como acompañaron dando saltos durante la hora y media que duró el show, y como acompañan ahora, saliendo del teatro usando ellos las máscaras que supuestamente compraron para los chicos.

En San Pablo: Bernadette Laitano

más datos

Fechas

Disney Live! Winnie the Pooh estrena en el Palacio Peñarol el jueves 25 a las 19:30.

Las siguientes funciones son:

Viernes 26 a las 20:00.

Sábado 27 a las 14:00 y a las 17:00.

Domingo 28 a las 15:00 y a las 18:00.

Los precios:

Platea General - $ 915

Platea Galicia - $ 765

Plateas Laterales - $ 615

Platea Alta - $ 465

Populares - $ 265.

Las entradas están a la venta en RED UTS, financia OCA (2 y 3 pagos).

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