Carrie (Sarah Jessica Parker) empieza a dudar de si la vida de casada es para ella cuando Big (Chris Noth) prefiere cenar en casa y tirarse en el sofá a mirar TV. Miranda (Cynthia Nixon) se siente frustrada porque su jefe no la respeta. Charlotte (Kristin Davis) se pone nerviosa por lo sexy que es su niñera y porque no puede con su hija de 2 años. Y Samantha (Kim Cattrall) enfrenta la menopausia con un cocktail de pastillas. Estas crisis personales hacen que las cuatro amigas dejen su amada Nueva York para pasar una semana en los Emiratos Árabes con todos los gastos pagos, gracias a un generoso empresario que contrata a Samantha para que promocione su lujoso hotel. Se podrá decir que es muy poco lo que pasa en esta segunda película, que los obstáculos que enfrentan sus protagonistas se solucionan tan fácil como sus cambios de vestuario. Es cierto, el guión está más al servicio de los grandes diseñadores que de la historia, pero aún así, el espíritu de la serie de TV empieza a asomar de a poco y se hace más fuerte hacia el final. Es un film que los fans de Carrie y compañía disfrutarán, aunque no resulte tan redondo como su versión televisiva. Para dejarse llevar.