Terminator: La salvación lo hizo conocido masivamente y Avatar lo transformó en protagonista del mayor éxito de taquilla de los últimos tiempos. Siguiendo en esa línea de films de acción y héroes un tanto particulares, es que ahora el actor inglés Sam Worthington llega a los cines nacionales con Furia de Titanes, remake del film de 1981. Encarna a Perseo, hijo del dios griego Zeus pero criado entre los hombres, que debe enfrentar duras pruebas para cumplir con su misión: impedir que el dios Hades le arrebate el poder a Zeus y desate el infierno en la Tierra.
-La película está basada en la mitología griega. ¿Estabas familiarizado con esas historias? ¿Cómo fue tu primera experiencia con ellas?
-No sé lo que ocurre en Estados Unidos o en otros lugares, pero en Australia, donde me crié, aprendés los mitos, como el del Minotauro y el Laberinto. Pero no tuve que estudiar mitología griega para esta película. Es un entretenimiento. Soy yo y un par de compañeros, con espadas de caucho, peleando con monstruos. No es una clase de Historia. Realmente no luzco como el viejo Perseo, creo que eso hubiera sido terrorífico para los más chicos (risas). Fuimos perfectamente conscientes de ellos.
-Ya has hecho un par de películas en las que los efectos especiales son clave. Habiendo salido de la escuela de actuación y transitado el camino tradicional en tus inicios, ¿qué te significa estar haciendo ahora este tipo de films?
-Bueno, creo que cualquier actuación ensancha la imaginación. Es tu trabajo. Con pantalla verde o con el sistema de captura de movimiento, te estás esforzando por hacer parecer real una circunstancia absolutamente imaginaria. En Avatar aprendí que no puedes actuar con la nada, es imposible. Tu cuerpo reacciona diferente si estás peleando con algo que no está ahí, tus músculos no reaccionan. Por eso hablamos con Louis (Leterrier, el director) para crear algún tipo de efecto especial o efecto visual. Teníamos, si era necesario, personas vestidas de verde, algo contra lo que reaccionar. Eso hacía el trabajo más fácil. También ayudaba estar en locaciones apropiadas. Igual me resulta fácil actuar con la nada o tratando de encontrar los detalles para crear algo. Eso es escuela de actuación, eso es actuar. Si ponés frijoles en una bolsa de frijoles y ponés sólo dos o tres, no es real. Cuanto más detalles uses, cuantos más frijoles pongas en la bolsa, más fácil es. Entonces, tenía que saber las dimensiones del escorpión que enfrentaba, cuán rápido era, y así podía actuar en función de eso cuando ahí no había nada.
-¿Cuáles fueron los desafíos físicos que te demandó la película? ¿Fue complicado tener que hacer escenas de acción en sandalias y pantalones cortos?
-No usé sandalias, sino sneakers y le pinté dedos. Los demás no lo supieron hasta después de un mes e hice varias escenas así. Era el más hábil de todos.
-¿Viste la película original?
-La vi antes de filmar. Cada uno tiene un sentimiento particular por el original, así que entrábamos en un terreno resbaloso. ¿Cuál fue la solución del director para esto? Obviamente, los efectos especiales. El stop-motion usado es fantástico para ese tiempo. También tiene otras cosas relevantes para la sociedad de hoy en día. El mensaje de que hay cosas que podés lograr sólo si sos un dios no es bueno para nadie. Si podés comunicar que podés hacer algo como mortal o junto con otros mortales, es un buen mensaje para cualquiera. Y con Louis remarcamos eso. Lo bueno del film original fue un buen punto de partida para nosotros, pero no lo reprodujimos tal cual.
-¿Cuánto trabajo te lleva preparar los personajes antes de filmar?
-Trabajamos mucho, como grupo. Me puse al servicio de Perseo.
-Últimamente interpretás personajes que se convierten en héroes. ¿Cuál es tu definición de héroe?
-Heroico no es peleador. Es levantarse de la lona o si alguien es derribado, ayudarlo. Así es como lo entiendo yo, mi definición de héroe. Perseo es como un adolescente molesto. Perdió su familia. Toda la película es sobre la familia. Pierde su familia adoptiva y es un joven rebelde. No escucha a nadie. Fuera de eso, encuentra la calidad heroica a través de otra familia, aprende a calmarse y se transforma en adulto. Todas las películas que hice tienen muchas similitudes. Hay una dualidad en las personas. En este caso, es mitad hombre y mitad dios. En Terminator, era mitad hombre, mitad robot. En Avatar, mitad hombre, mitad alien azul. Pienso que si tienes un personaje con un conflicto interior y lo enfrentás a otros conflictos, las dos cosas aparecen: ya sea el villano, ya sea el héroe. Yo creo que cuando Perseo aprende a calmarse y se acerca a su familia, se puede decir que es un héroe. Así es como veo el heroísmo.
-¿Podés comparar la experiencia de filmar Avatar con la de filmar Furia de Titanes?
-No se puede. Avatar fue un monstruo, lo vimos en la taquilla. No podés comparar esa película con nada. Comparado con Terminator, fue una experiencia más dura. Furia de Titanes fue sencillo, no porque fuera rápido, sino porque la forma en que Louis filma es muy rápida. Hay mucha energía en el set. Rodás rodeado de tres cámaras todo el tiempo. En ese caso, en locaciones extremas, fue más duro de lo que pensé, debo admitirlo.
-¿Trabajás duro para separar tu identidad de los personajes que interpretás?
-No quiero ser una estrella, quiero ayudar a contar historias. Estoy para facilitarle al director desarrollar su visión. Podés escribir lo que quieras de mí en los sitios de Internet y en los diarios, pero nadie me conoce realmente. Existe la idea de que soy una persona dura. Soy sensible como un lindo gatito. Pero cuando hago mi trabajo, entro en mis personajes y trato de encarnar algo de mi mismo en esos personajes. No busco ninguna disociación. Hago las películas que me gustaría ver. Creo que ese es un buen termómetro para elegir los films.
-¿Cómo fue actuar con Liam Neeson y como reaccionaste al enterarte que interpretaría a tu padre Zeus?
-Fue intimidante (risas). Es el gran chico. Estás actuando con los grandes chicos. Entonces, te hacés cargo, cerrás la boca y escuchás. Tan simple como eso. Y ellos te enseñan. Liam actúa con tal gracia, es un gentleman. Y es una fuerza que se impone en la pantalla. Literalmente, estás ahí y es una experiencia de aprendizaje. Observás lo que puede hacer en el set y él te aconseja cómo manejarte, con gran sensibilidad. Sólo tenés que escuchar.
Entrevista gentileza Warner Bros