Por: Analía Filosi
Reprobar por un punto el último examen de la Universidad puede ser tomado como "mala suerte". Para Zach Galifianakis fue el primer paso para la serie de hechos que lo llevó a desembocar en la comedia más taquillera de los últimos tiempos y de ahí al estrellato sin escalas. Efectivamente, por un punto este comediante de 41 años no se graduó en la Universidad de Carolina del Norte y, en lugar de volver a intentarlo, decidió mudarse a Nueva York.
Quizás porque sabía que su estilo único de hacer humor lo llevaría muy lejos, quizás de atrevido y arriesgado, empezó con sus shows de stand up en la parte de atrás de un puesto de hamburguesas en Times Square. Entonces sí se graduó de lo que su vocación marcaba, comediante, e inició una recorrida por clubes nocturnos y cafeterías de la ciudad. Pero como con eso no se pagan las cuentas, paralelamente era ayudante de camarero.
Entonces llegó la primera gran oportunidad: un papel en la serie de NBC, Boston Common. Fue la puerta para entrar a un circuito que muchos actores transitan, el de las series de TV y películas, pero que pocos culminan con una gran pegada. En el caso de Galifianakis, ésta sí se hizo presente y fue la comedia éxito de taquilla de 2009: ¿Qué pasó ayer? (The Hangover). En ese mismo año también lo vimos como uno de los personajes principales de la comedia de HBO, Bored to death, y desde hace pocas semanas está en cartel su segunda comedia con Todd Phillips, Todo un parto, en que comparte cartel con Robert Downey Jr.
Es claro que el rótulo de estrella se alimenta también de lo que quien lo ostenta hace fuera de cámaras. Y entonces tenemos que Galifianakis se anima a fumar marihuana en un programa de TV (luego se supo que no era marihuana) para apoyar un plebiscito a favor de la legalización del consumo o tiene el peso para exigir que Mel Gibson no esté en su próximo proyecto.
A veces la fama tarda, pero llega. Galifianakis lo sabe porque la viene persiguiendo desde 1997, cuando fue Bobby en cinco capítulos de Boston Common. ¿Pero quién lo recuerda ahí? ¿O quién lo recuerda como parte del reparto de The king and me, su primera película de cine, en la que era el "muchacho de la pizza"?
En cambio hoy, más de diez años después, todos sabemos que este actor de apellido griego es uno de los tres amigotes que participan de una despedida de soltero de la que ninguno recuerda nada o es el fiel amigo de un autor en crisis creativa que decide usar su tiempo libre para desempeñarse como detective privado. Y, prueba de ese éxito, tanto ¿Qué pasó ayer? como Bored to death no quedaron en productos aislados: la primera estrenará su segunda parte en 2011 y la segunda ya emite su segunda temporada en HBO (sábados, 23 horas).
QUÍMICA, ¿sí O NO? "Estaba en Venice, California, se me acercó un chico raro y me dijo: `Hola, creo que haré una película contigo`. Y yo pensé: `Quizás tenga que golpear a este tipo`. Después me di cuenta: `Dios mío… es Zach`". Así recuerda Robert Downey Jr. su primer encuentro con Zach Galifianakis, nada menos que su partenaire en la comedia Todo un parto, una clásica buddy movie (película en la que dos personajes opuestos se ven obligados a convivir).
"Después vino a cenar para poder hablar sobre el guión", continúa Downey. "Le pregunté si tenía alguna restricción alimenticia y me mandó una nota detallando todo lo que necesitaría, como agua embotellada traída de Barstow. Fue de lo mejor que he leído. Se la leo a la gente en las fiestas".
A ese primer contacto muchos lo toman como una prueba de si habrá o no química entre los actores. Para Galifianakis y Downey la química existió. "Nos cuidábamos uno al otro en el set, muy distinto a lo que pasaba en la película. Conversábamos cada mañana sobre cómo hacer que una escena funcionara. Fue genial. Es curioso cómo convivir con un actor de verdad te hace mejorar", señala Galifianakis de esa relación.
Curiosamente, el director no apoya esa idea de la "buena química". "La gente siempre habla de química en este tipo de películas. Dicen que es la química entre los dos actores principales la que hace que funcionen. Creo que lo que hace que Todo un parto funcione es la anti-química; son dos tipos sin ninguna conexión ni compenetración, tropezando constantemente, lo cual genera la tensión y la comedia", sostiene Phillips.
Y algo de razón tiene, porque toda la química que pueda existir entre los dos actores en pantalla se traduce en dos personajes que son polos opuestos. Peter (Downey Jr.) es un ordenado hombre de negocios que será padre en pocos días y lo único que quiere es llegar a su casa para estar junto a su mujer. Ethan es un aspirante a actor cuya mayor ambición es integrar la comedia Two and a half men y su principal característica es que es todo un desastre. Bajados del avión que los llevará a Los Ángeles por culpa de Ethan, compartirán el viaje en auto cuando Peter vea que su dinero y documentos quedaron en el avión.
Siguiendo en el terreno de la química, para Phillips ésta sí se hace presente si de su relación con Galifianakis hablamos. "Zach y yo tenemos química porque él sabe que yo de verdad entiendo su humor, el cual puede llegar a ser bastante escandaloso". Razón por demás suficiente para que el director lo tenga en cuenta para la segunda parte de ¿Qué pasó ayer? y lo pretenda para la película que prepara sobre la vida de John Belushi. "Pensé en él porque es Zach y porque pienso en él para cualquier papel", dice.
Y Galifianakis, aunque en broma define a Phillips como "el peor judío de Hollywood", coincide con el realizador al afirmar que "Todd y yo tenemos el mismo sentido del humor. Nos gustan cosas consideradas tabú, que son graciosas precisamente porque no se supone que debas reírte de ellas. Como comediante de rutina, me encanta cuando el público se ríe antes de darse cuenta de que quizás no debería hacerlo, y después, empieza a cuestionarse a sí mismo".
También de química se puede hablar cuando se hace referencia al personaje de Galifianakis en Bored to death. Aquí la entabla con Jason Schwartzman, el actor que protagoniza esta comedia de HBO sobre un escritor que no logra escribir su segunda novela y que escapa de ese problema jugando a ser detective privado. Para ello cuenta con el respaldo de su amigo Ray (Galifianakis), un talentoso pero aún no redituable económicamente dibujante de cómics que funciona como el Sancho Panza del personaje principal.
ESCANDALOSO. "A menudo yo mismo me ofendo con lo que hago en las películas", ha dicho Galifianakis. Reflexión que no le impide seguir adelante con ese estilo provocativo de humor, muchas veces rozando -o directamente desplegando- lo escatológico.
No le importa lo que dice, ni cómo luce. Prueba de ello es lo que cuenta la diseñadora de vestuario de Todo un parto, Louise Mingenbach: "No es nada vanidoso. Algunos actores quieren lucir bien todo el tiempo, pero Zach no es así. Él usará lo que sea que funcione para su personaje, aún si son jeans deslavados dos tallas menores a la suya".
"De verdad me gusta verme mal en las películas", coincide Galifianakis. "Originalmente, Ethan se vestiría como un hippie, pero quise que se viera más como un artista o como él cree que se ven los artistas. Él tiene una permanente, usa zapatos para bailar, jeans demasiado ajustados y una bufanda como accesorio; él quiere ser actor y así es como piensa que los actores se visten".
Precisamente la permanente es una de las grandes preocupaciones de Ethan en Todo un parto. Y con ella jugó el actor al ser entrevistado en un programa de TV de NBC. Allí mostró que su pelo no era real, se sacó la peluca y quedó con su look rapado. Pero no fue precisamente por eso que trascendió su calidad de invitado en programas de TV, sino porque en Real Time with Bill Maher, de HBO, se animó a fumar un cigarrillo de marihuana en cámara como forma de mostrar su apoyo al plebiscito para ver si se legalizaba el consumo de esta droga en California, cosa que finalmente no prosperó.
La actitud de Galifianakis provocó gran polémica… pero días después, tanto él como Bill Maher, aclararon que el porro no era tal. "En el mundo del espectáculo hay muchas cosas que no son necesariamente ciertas", dijo el actor, en tanto Maher -comediante y presentador- señaló que "Zach está loco, pero no tanto".
Otra polémica de la que fue protagonista derivó de la posibilidad de que Mel Gibson hiciera un cameo para la segunda parte de ¿Qué pasó ayer? Se dice que puso el grito en el cielo cuando se enteró de que compartiría 24 horas de rodaje en Tailandia, donde se filma la comedia, con una figura muy cuestionada por sus problemas domésticos y de conducta. "No soy un consultor de las películas de Todd. Yo puedo sugerir algún diálogo, pero en lo que respecta a las decisiones importantes, estoy al margen", explicó a la prensa, deslindándose del asunto. "En los rodajes, mi equipo funciona como una familia y debemos considerar así las decisiones. Acusar a Zach sería injusto porque no hay, en este caso, responsabilidades de tipo personal y no es esa clase de personas", señaló por su parte Phillips. Resultado: el cameo lo hará Liam Neeson, compartiendo escenas con el mismo elenco principal de la película original (Galifianakis, Ed Helms, Bradley Cooper y Justin Bartha), que vivirá ahora un noche de juerga desenfrenada de vacaciones en el Lejano Oriente. Para llevarla a la pantalla, el cuarteto protagonista negoció un salario de cinco millones de dólares por cabeza.
Loco o no, personaje o realidad, Galifianakis sabe que es su momento y lo aprovecha. "Tengo un humor extraño, no me divierte ver a Los Tres Chiflados o a Benny Hills, pero me daba mucha risa ver a mi padre desternillándose con ellos. Nos mueven las reacciones de los otros. Y me gusta mucho que la gente reaccione al verme".
Más que comediante
Zacharius Knight Galifianakis nació el 1° de octubre de 1969 en Wilkesboro, Carolina del Norte. Hijo de una empleada de un centro artístico y de un comerciante griego que llegó a EE.UU. cuando tenía tres años, cursó la Universidad pero no se graduó al perder por un punto el examen final.
Como actor comenzó con el stand up hasta que debutó en TV en la serie Boston Common. Luego vendrían participaciones en series y películas de cine, hasta saltar a la fama con la comedia ¿Qué pasó ayer?, de la que en 2011 se estrenará la segunda parte. Actuó en It`s kind of a funny story, que se presentó en el Festival de Toronto 2010; en la comedia La cena de los tontos, con Steve Carell y Paul Rudd; la taquillera G-Force, de Jerry Buckheimer; la independiente Youth in Revolt, con Michael Cera, Steve Buscemi y Ray Liotta; un cameo en la nominada al Oscar, Amor sin escalas; en Una noche en Las Vegas, con Cameron Díaz y Ashton Kutcher, y en el drama Hacia rutas salvajes, de Sean Penn.
En TV, integra la comedia de HBO, Bored to death, con Jason Schwartzman y Ted Danson. Condujo el programa de entrevistas de VH1, Late World with Zach, y escribió y apareció en Dog Bites Man, por Comedy Central.