Por: Mariángel Solomita
Esta es una película que justifica nuestro oficio."Así cerró la actriz argentina Esther Goris la presentación de Paco, la película de Diego Rafecas (Un buda, Rodney) durante el Festival de Cine de Punta del Este. Agregó información que luego sus otros actores, y el propio filme, repetirían: "no es posible establecer la composición del paco, es una droga aún más nociva que la pasta base, que incluye veneno, vidrio picado. Esta droga se produce en Argentina desde la crisis, y es responsable de 3 a 4 muertes semanales. Está diseñada para terminar con una clase social. Lo dice la película, pero me hago cargo yo."
En alguna entrevista a un medio de su país Rafecas comentó que a los 19 años fue internado en un centro de rehabilitación, de ahí surge el tratamiento que le dio a una historia ambiciosa, que apoyada por el buen trabajo de un elenco estelar (Norma Aleandro, Luis Luque, Juan Palomino, Esther Goris, Leonora Balcarce, Romina Ricci, Sofía Gala, Tomás Fonzi, y sigue), consiguió el visto bueno de la crítica argentina, y se llevó el Premio del Público a la Mejor Película en nuestro festival. "Es lo que falta, todos los que rodamos quisimos abrir un paraguas, generar conciencia y sobre todo buscar ojos", dice Tomás Fonzi.
Fonzi en Paco, es Paco, el hijo de una senadora (Goris), físico de profesión, adicto y a punto de ser encarcelado por volar una cocina de droga, y de esta forma asesinar a algunos narcotraficantes. Ingresa en un centro de rehabilitación dirigido por Nina (Aleandro), junto a otros jóvenes que tocaron fondo, y que por esa misma razón son quiénes más oportunidades tienen de resurgir. "Fue un papel sumamente dramático y extremo en algunos puntos. Es el desafío más grande que acepté hacer, no sé si es un antes y un después en mi carrera, pero sí, estoy creciendo."
Cuenta el actor que el proyecto fue apadrinado por la organización Madres del Paco, que llevaron al equipo a charlas de rehabilitación, les mostraron videos con testimonios y le permitieron a los actores entrevistarse con jóvenes en su peor momento de adicción. Fonzi tuvo dos años y medio para preparar el personaje, "no llegó el crédito que necesitábamos y se tiró para adelante un año más. En el medio filmamos Rodney -también con Rafecas-, fue genial para tener un primer acercamiento a un trabajo concreto, nos conocimos en el campo de juego. La verdad es que yo le estoy muy agradecido por haber creído en mí, y por haber laburado como lo hizo con lo actores, es el director ideal. Yo calculo que debe ser algo común, pero en el set se creó una sintonía total, por ahí era cagazo, porque era un tema tan denso, todos los días habían escenas fuertes que hacer. Se olvidaron los nombres y los escalafones, estábamos todos ahí para lo mismo."
- ¿Opinás que la sobreexposición de la TV te puede jugar en contra para formar una carrera en cine?
- La televisión es mi sueldo constante, el cine es mirar más hacia los premios. Hay gente que te dice que la TV puede ser un traspié, yo creo que no. Ahora estoy con Botineras, y a mi me divierte muchísimo la vertiginosidad, me parece muy jugoso el día a día, la inmediatez, grabás hoy y sale mañana y ya pasado sale otra cosa y eso a mí me da la oportunidad de hacer mi personaje más o menos a mi gusto. El cine es mucho más minucioso, rodás y cada escena va a quedar así, inmodificable.
-¿Y tu vida cómo músico, que es un perfil que por aquí no se conoce?
- Y por allá tampoco (risas). La banda se llama Mono Tremendo, hacemos rock, yo soy el guitarrista y cada tanto hago algún coro. Ahora estamos reacomodándonos pero hubo una época en que íbamos todos los fines de semana a tocar al interior. Para mí la música siempre está ahí, acompañando. Si paso mucho tiempo sin juntarme a tocar me agarra algo así como un síndrome de abstinencia, para redondear (risas).