ENTREVISTA

Orlando Petinatti, el líder del dial: "En Uruguay el éxito es un tabú"

El éxito, la competencia, su rol como padre, las críticas al gobierno y sus diferencias con la transmisión de la Teletón. La voz más exitosa de la radio nacional se hace escuchar y habla de todo. 

Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé
Las mediciones volvieron a ubicar a Malos Pensamientos como el ciclo más escuchado de la radio con un promedio de 62.664 oyentes. Foto: Leo Mainé. Locación: El lobizón

Su nombre artístico es sinónimo de radio. Los años convirtieron a Orlando Petinatti en un fenómeno de la cultura popular y a su programa Malos Pensamientos en un espacio imbatible del dial uruguayo. Este mes, el “licenciado” recibió las mediciones de audiencia del 2018 y volvió a celebrar su liderazgo. En entrevista con Sábado Show, reflexiona sobre el éxito y enfrenta a las críticas que acumuló desde la masividad. 

-¿Por qué te escucha la gente?

-Porque encuentra entretenimiento, algo que la distraiga y que la acompañe. Al tener una audiencia masiva en todos los estratos sociales, económicos y etarios, el programa se convierte en la voz de la gente. Además, a lo largo de estos años los oyentes han encontrado en Malos Pensamientos un producto confiable. La gente puede salir al aire y se la respeta. También es un programa auténtico. Yo soy tal cual la gente me escucha.

-Has insistido en que Malos Pensamientos es un programa de humor para el que se trabaja seriamente, ¿a qué te referís?

-Esa seriedad tiene que ver con el profesionalismo: hacer el programa todos los días como si fuera el último con la energía del primero. Yo me levanto pensando en el programa. No llego a la radio a que me abran el micrófono para hablar como si estuviera tomando una cerveza en la vereda. No es la radio que estoy acostumbrado a hacer ni la que me gusta escuchar. La seriedad tiene que ver con respetar al oyente y eso es dar lo mejor todos los días.

-¿Cuánta importancia le das a las mediciones de audiencia?

-Yo no trabajo para las mediciones de audiencia, trabajo para la gente. Que la gente me salude en la calle y me cuente historias personales es lo más valioso. La audiencia vino porque compró el producto que yo hacía. Y cuando vienen los números, no puedo dejar de celebrarlo, especialmente cuando vienen como han venido este año. Tenemos 5,1 puntos de pico frente a 1,7 o 1,0 de las radios que más o menos quieren hacer el mismo estilo de programa. Malos pensamientos tiene 28 temporadas y hace 23 años que lidera de manera ininterrumpida. Es el programa más escuchado en la historia de la radio. Yo no los tomo como números fríos. Los números son mi audiencia. Los números no me condicionen, pero me enorgullecen.

-Celebraste el rating y comparaste tus números con los de la competencia al aire. Te pueden tildar de que te gusta “hacer alarde de...”

-Yo tengo que mostrar la copa. Lo hacen los que ganan las carreras de Fórmula 1 y los equipos que salen campeones del mundo. Además, tengo que compartir los números con la gente que me sigue. Yo soy honesto conmigo y con mi audiencia, ¿cómo no voy a compartir el éxito del programa? Si alguien lo toma de una manera equivocada, no es mi problema. El tema es que en Uruguay el éxito es tabú, es como una palabra prohibida. El uruguayo no está acostumbrado a celebrar el éxito. Yo sí, y soy más uruguayo que todos.

-¿Pero tenés algo de soberbio?

-No. La gente sabe el tipo de persona que soy. Yo manejo la ironía y hay veces que puedo llegar a ser muy sarcástico. Y me gusta, porque trabajo con el humor y eso es parte del humor.

-¿En qué cambió Malos Pensamientos con los años?

-Malos Pensamientos arrancó con mucha comunicación, como nunca antes había existido en la radio. También con muchas secciones y muchos personajes. Hoy, con el paso del tiempo, estoy más enfocado en la comunicación con la gente. Para mí es muy importante que la gente elija Malos Pensamientos para contar cosas íntimas, decir lo que le pasa o expresar cualquier cosa.

-¿Y en qué cambiaste vos?, ¿qué hacías hace unos años y ya no volverías a hacer?

-Estoy más reflexivo, menos salvaje. Por ejemplo, el otro día una chica me mandó un mensaje de texto al programa. Decía: “Peti, me gusta un padre del colegio y creo que le gusto. Soy casada y jamás fui infiel. Le tengo ganas, ¿qué hago? Pao”. La llamamos y cuando se dio cuenta de que estaba al aire cortó: no quería que su voz se escuchara porque está casada. Yo le pedí al aire que atendiera igual, pero que no hable. Yo le fui haciendo preguntas y ella contestaba a través de golpes en el teléfono: uno para “sí” y dos para “no”. Estuve charlando con ella 20 minutos de esa forma: pum, pum-pum. Me contó su vida. Mientras lo hacía, yo pensaba “esto es radio”, fue maravilloso. Entonces yo le enumeré un montón de razones por las cuales no debería engancharse con este tipo: iba a tener que cambiar a los hijos de colegio, se iba a armar lío en la generación, iba a engañar al marido, iban a sufrir todos. Me escribió una mujer para decirme “te felicito, pensé que le ibas a decir que le prenda”. Capaz que hace 10 años le hubiera dicho a esta chica “préndele y disfrutá de la vida”. Hoy no. La edad, la paternidad y mi paz interior hacen que quiera hacer un guiño hacia los valores que se perdieron.

-Una crítica recurrente hacia el programa es que por momentos parece reírse de su audiencia.

-No escucho las críticas. Yo hago un programa con la gente y me río con la gente. Cuando un oyente sale al aire es un juego, y yo soy el primero en reírme de mí mismo. Hay que ver muy bien de dónde vienen las críticas. Estar tantos años en la cima y lograr todos los días lo que el programa logra puede generar cierto resentimiento, envidia, mala leche en un montón de gente.

-¿Nunca te arrepentiste de algo que haya salido al aire?

-No. No me arrepiento de nada, en absoluto. Lo digo con mucha seguridad porque me considero un profesional serio. Nunca me fui del programa con esa sensación de “¿qué dije?”. Y si me llegara a pasar no tendría problema en disculparme de forma inmediata.

Orlando Petinatti. Foto: Leo Mainé
"El 2019 es un buen año para volver a hacer televisión", afirma Petinatti. Foto: Leo Mainé. Locación: El Lobizón

-¿Qué tan atento estás a la competencia?

-Yo hago el programa pensando en la audiencia. Lo único que tengo en mi cabeza es entretenerme y entretener. No miro la competencia. Perdería tiempo.

-Pero más allá de los contenidos, ¿no estuviste pendiente de los movimientos tras el surgimiento de Del Sol?

-Yo celebro que haya más programas y que se hayan abierto nuevas fuentes de trabajo. Me interesa como oyente, trabajador y amante de la radio. Pero nada más que por eso.

-¿Te sentís querido por tus colegas?

-Querido por algunos pocos. Respetado por muchos. Yo no puedo hacerme cargo de lo que despierta mi programa y mi persona en los demás. No trabajo para ser querido por mis colegas, sino por la audiencia.

-¿Seguís algún programa uruguayo como oyente?

-No. A la mañana escucho el informativo, pero antes me entero de las noticias por Twitter. Eso me da mucha bronca como amante de la radio. Después estoy todo el día armando los contenidos para el programa. Al salir de la radio hago zapping, pero no encuentro nada que me atrape.

-¿Comprarías una radio?

-No lo descarto. Pero no lo haría hoy. Ya gerencié una radio en la época de Radio Futura y armé una programación a lo largo del día dándole trabajo a mucha gente. Es muy cansador. Hoy disfruto de tener tiempo libre para mí, para disfrutar con mi hija y de las cosa de la vida haciendo solo Malos Pensamientos.

-¿Has tenido propuestas concretas en los últimos años para irte de Azul FM?

-Sí, por suerte todos los años recibo ofrecimientos. Recientemente tuve dos propuestas muy serias. Una fue de un multimedio, que agradezco mucho. El programa es el más escuchado de la radio y eso lleva audiencia y comercialmente muchos avisadores. Y por cómo está el medio hoy, todos quisieran tener Malos pensamientos.

-¿Qué faltó para que se concrete alguno de esos pases?

-Yo no me voy de Azul. Más allá de lo económico, es una radio que tiene una historia muy rica en nuestro país como radio musical e hizo una apuesta muy grande con Malos pensamientos. Me encontré con una radio seria, dirigida por broadcasters, donde el ambiente de trabajo es como si lo hiciera en mi casa. Estoy muy a gusto y me tratan muy bien. Yo priorizo la tranquilidad.

-¿Hay personas con las que no compartirías emisora?

-No. Soy muy respetuoso de cada uno de los comunicadores de las radios. Pero así como un técnico trae a sus ayudantes y a su preparador físico, yo también llevo a mi equipo y me gusta elegir los jugadores.

-¿Cómo sos en el relacionamiento con los que trabajan con vos?

-Soy muy exigente conmigo, y por lo tanto con quienes trabajan conmigo y con el medio para el que estoy trabajando. También soy muy pasional y siempre quiero sacar el mejor producto. Cuando salen las cosas muy bien las grito como un gol, y cuando no salen como quiero me caliento, sobre todo cuando la gente no da lo mejor. Hoy por suerte tengo un gran equipo de trabajo con Luigi Tempone y Jorge Díaz, acompañados por toda la radio que entiende lo que es el entretenimiento. El programa no podría tener el rating que tiene sin un gran equipo y una gran radio. Y hoy tenemos todo eso.

-Sos una de las pocas voces críticas del gobierno que tienen mucha llegada al sector popular, ¿tenés en cuenta ese rol que ocupás?

-He sido crítico de los gobiernos y de este también. En vez de preguntarme qué siento cuando critico determinadas cosas que pasan en mi país, deberías preguntarte por qué los demás comunicadores no levantan la voz. Por qué los demás comunicadores no hablan sobre la seguridad, la educación y lo que está pasando en nuestra sociedad. ¿Será que les conviene más hacer pan y circo? A mí también me convendría: voy, hago el programa, me divierto, divierto a la gente y me voy. Pero cuando se apaga el micrófono  soy un uruguayo más. Y cuando camino por la ciudad me encuentro con un tipo que está con medio cuerpo metido dentro de un contenedor buscando comida entre la basura. Camino un poco más y me encuentro a otro durmiendo en un colchón en la calle. Me despierto y veo que explotaron otro cajero, que le arrebataron el dinero a una señora o que entraron a un quiosco a robar y mataron gente. Yo no quiero ese país. La gente está harta, no de este gobierno, sino de vivir así.

-¿Creés que falta equilibrio entre los que critican al gobierno y los que simpatizan con él?

-Capaz que sí. No sé si son simpatizantes del gobierno, no sé si tienen negocios con el gobierno, no sé si son amigos del gobierno. Yo nunca tuve amigos en la política. En la crisis del 2002, teníamos una sección que se llamaba Operación Retorno en la que llamábamos a uruguayos que habían dejado su casa y estaban viviendo afuera. No había peor publicidad para un gobierno en crisis con el país cayéndose a pedazos que un tipo saque todos los días al aire a un uruguayo llorando diciendo que tuvo que abandonar el país por la crisis. Jorge Batlle nunca me llamó para decirme “deje de hacer esa sección, ¿no se da cuenta de que nos está haciendo mal?”.

-¿Del gobierno actual te han llamado?

-No es necesario que me llamen. Se expresan a través de las redes sociales. Cuando en el gobierno hay gente que se manifiesta diciendo “estuvimos estudiando la posibilidad de recortar los contenidos”, como dijo Pablo Inthamoussu, creo que la lectura que tenemos que hacer es que se quiere censurar. Es muy peligroso que se censure en una democracia.

-Ignacio Álvarez dijo que así como fue bueno que el Frente Amplio ganara en 2004, ahora sería bueno que se volviera a alternar el poder. ¿Coincidís?

-Me parece correcto lo de la alternancia en el poder, siempre. No es bueno que se mantenga durante tantos años el mismo grupo político con las mismas personas. ¿Qué es más peligroso, la ineptitud o la corrupción? Yo creo que lo más peligroso son la ineptitud y la corrupción juntas. Yo quiero que no nos vuelva a suceder.

-¿Te gustaría volver a la televisión?

-Me encantaría volver a tener la oportunidad de ocupar el prime time como lo hice con Noche de miércoles, el programa que más he disfrutado.

-Pasaron 11 años de tu última experiencia televisiva, ¿por qué tanto tiempo?

-Por un montón de factores, pero me parece que nos estamos volviendo a amigar...

-¿Has tenido propuestas para volver en este tiempo?

-He tenido más propuestas de productoras que de canales. Para volver a la televisión tengo que estar totalmente seguro de poder hacer una gran producción. El 2019 puede ser un buen año para volver...

-Hablabas de lo pasional que sos frente al éxito, pero cuando en televisión alguno de tus programas no funcionó, ¿cómo reaccionaste?, ¿te frustraste?

-Cuando los programas no funcionan, es por muchas razones. No me frustro. Es más, si tengo que pasar raya, en televisión también hice lo que quise y lo disfruté. El último que hice fue Mundo Cruel. La gente no lo entendió y hoy funcionaría perfectamente. Tenía panelistas y la gente en Uruguay no estaba preparada para eso. Hoy está lleno de programas con panelistas.

-Desde hace dos ediciones no formás parte de la transmisión Teletón, ¿la seguís?

-Sí, pero no como hombre de los medios sino como uruguayo. Estuve en Teletón desde el 2003 y desde el primer momento sentí que era algo que la sociedad necesitaba. Que hoy no esté no significa que no me sienta cercano a las familias y que no quiera a la obra.

-¿Coincidiste con este cambio en el formato de la conducción?

-Tuvimos nuestras diferencias con quien llevó adelante todos estos cambios, que es María Mónica del Campo. Duró tres meses en Teletón.  

-¿Cómo sos en tu rol como padre? 

-Soy un buen padre y ella (Amy) es muy buena hija. Para mí es muy importante estar cerca de ella, tener una buena relación con su mamá, y tratar de darle las mejores armas para que se pueda defender en un mundo difícil. Tiene nueve años, pero hablo de manera muy adulta con ella. Le picó el bichito de la música y a mí me apasiona que aprenda guitarra. También le picó el bichito de la información y le gusta que le cuente noticias y lo que pasa en el mundo. Es muy buena bailando gracias a la madre. Su vida va a estar enfocada al arte, sin dudas. 

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