Omar García, la voz distintiva de "Subrayado" se retiró: "Cuando estaba aprendiendo a ser locutor, me toca irme"

El periodista de 61 años se jubilió por razones de edad luego de tres décadas en Canal 10. Fue despedido por sus compañeros y él resalta la figura de Blanca Rodríguez. "Da una imagen progresista", dice.

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Omar García.
Foto: Leo Mainé.

Redacción El País.
El periodista Omar "Pelo" García, de 61 años, se convirtió en los últimos años en la voz distintiva del noticiero Subrayado. Luego de tres décadas en Canal 10, se jubiló y fue despedido por sus compañeros la semana pasada. Oriundo de Cerro Largo, siempre tuvo debilidad por los medios, en especial por la locución y más tarde el trabajo periodístico. “Lo mío nunca fue la cámara”, asegura.

De hecho, no salía al aire en el noticiero desde hacía mucho tiempo. Recientemente, leía los títulos con su impronta única. Su futuro, al parecer, está en Europa, donde viven sus hijos.

—¿Cómo surgió tu inquietud por la locución y luego por el periodismo?

—Desde niño. Soy de Cerro Largo, del Uruguay profundo. En la casa había un aljibe y cuando yo tenía 5 o 6 años, iba y hablaba en la boca del pozo porque el eco se parecía al sonido de una radio. Era de escuchar las radios locales; conocía todos los nombres de los locutores de aquel tiempo. Lo del periodismo vino mucho después. Ya instalado en Montevideo comencé a trabajar en Radio Sarandí, en los informativos en 1987 con Julio Villegas.

—Luego de 30 años en Subrayado, se procesó tu jubilación en los últimos días y estás oficialmente retirado. ¿Cómo viviste esa salida?

—El duelo ya lo hice y ya está. Trabajamos en empresas comerciales y cuando uno llega a cierta edad, va implícito que uno se retira. En mi caso, Canal 10 siempre cumplió con el contrato a rajatabla y yo también. Así que no tengo más que agradecimiento con ellos. También tenía otro trabajo que dejé a finales del año pasado. Era el redactor de las noticias para el noticiero que hace Emiliano Cotelo en Radio Mundo.

—En 30 años en el noticiero de Canal 10 pasaste por muchas etapas. ¿Cómo fue tu proceso?

—Empecé como periodista de calle, haciendo coberturas y móviles de todo tipo. Hice algunos viajes al exterior también. Lo mío nunca fue la cámara. Así de a poco me fui metiendo mucho en la edición y lectura en off de mis coberturas, pero también la de compañeros. También leía los tapes de información internacional. Así fue que de a poco mi voz empezó a estar más presente en el informativo hasta que en los últimos dos años, con la llegada de Nelson Fernández, eso se institucionalizó. Pasé a ser el lector de los títulos, por lo que quedé en un rol prácticamente exclusivo de locutor. Me gustó. Le estaba poniendo mucho pienso porque antes leía como una tarea más; ahora me preocupaba por la entonación, por el clima que se podía generar con lo que decía. Diría que estaba aprendiendo a ser locutor cuando me toca irme. Pero bueno, así son las cosas.

Subrayado es uno de los noticieros más impuestos en la gente desde hace mucho tiempo. ¿Cuál dirías que es la clave?

—El equipo de periodistas y de técnicos. Los de antes y los de ahora. Cuando yo empecé, el jefe era Paulo Olascouga, luego trabajé con (Ángel María) Luna, después con Eduardo Preve, con Nelson Fernández. Pero más allá de la impronta de los mandos medios, hay un espíritu de colaboración y buena onda entre todos en el equipo que es fundamental. Yo les digo a las nuevas generaciones: cuiden esta convivencia, rescátenla si en algún momento les parece que se está perdiendo, porque esto es lo que sostiene al noticiero.

—¿Qué coberturas recordás especialmente?

—Los viajes al extranjero. En Subrayado regía el criterio que solo viajaban los periodistas que hacíamos calle. Así que si un día te tocaba un incendio o morirte de frío en un temporal, el “premio” consistía en que estabas en la lista para viajar cuando llegaban invitaciones. Se hacía por orden. Yo tuve la suerte de ir a China y a Malasia acompañando a delegaciones en el gobierno de Sanguinetti. El periodismo te deja experiencias increíbles.

—Decías que estabas aprendiendo a “ser locutor”. ¿En qué sentido te formaste?

—Recientemente hice varios cursos, uno de ellos de doblaje de películas y me encantó. Ahora que estoy con tiempo me encantaría hacer algo de eso. El audio es algo maravilloso y no siempre se le da la importancia que merece en los medios uruguayos. A la hora de leer, es fundamental entender lo que dice y comunicar con buena dicción. Yo creo que ese es uno de los secretos de la permanencia de Blanca Rodríguez. Se podrá decir cualquier cosa de ella, pero nadie nunca ha dicho ni dirá que no le entendió algo que dijo. Y está dos horas o dos horas y media hablando.

—Cuando ingresaste a Subrayado en 1993 ella comenzaba también su camino en el informativo. Hoy se ha convertido en la figura de mayor permanencia en los informativos. ¿Cómo fue creciendo?

—En realidad ya estaban con Jorge (Traverso), otro entrañable compañero, en la conducción del informativo. Además, venía de tiempo trabajando detrás de cámaras. Blanca es una gran comunicadora. No hay que olvidar que es docente y esa formación seguramente la ayudó a comunicar tan bien como lo hace. Tiene una gran personalidad y da esa imagen progresista, que tiene que ver con lo político pero en un sentido amplio. La gente escucha a una persona que no miente ni esconde sus ideas, porque es un verso aquello de los periodistas objetivos.

—¿En qué sentido es un verso?

—Yo escucho 5 minutos a un presentador de noticias y me doy cuenta para qué lado patea. No me refiero a qué partido vota, pero sí su cabeza, sus ideas. Eso no quiere decir que tenga la camiseta puesta a la hora de dar una información. Para volver al caso de Blanca, ella no milita nada cuando está en el noticiero pero la gente en su casa sabe cuáles son sus ideas.

—¿Has visto a periodistas militar con la cámara y el micrófono?

—En mi experiencia en Subrayado, no. Sería tonto y perjudicaría al medio y todo el equipo. No podés hacer una cosa que deje mal parado a tus compañeros. Yo ha trabajado y convivido con personas de diverso pensamiento. En Twitter me peleó mucho con Graziano Pascale, a quien considero un amigo pero pensamos muy diferente en muchos sentidos. Siempre conviví con compañeros o superiores de todo tipo. Me parecen saludables las diferencias y también las discusiones. Me sorprende esa gente que dice: “En mi casa no se habla de política ni de fútbol”. ¡Qué aburrida esa casa!

—El último cambio en la dirección de Subrayado, con la salida de Eduardo Preve, ¿qué tan traumático fue en la interna?

—Menos de lo que la gente imagina. En las empresas se procesan cambios, hay etapas y momentos. Pero en la interna nosotros seguimos trabajando de la misma manera. Hubo algunas cosas que generaron ruido pero hasta donde yo lo viví y desde muy adentro, no pasó nada resaltable.

—Hace unos días en Subrayado se anunció tu jubilación y Blanca tuvo palabras hacia tu trabajo y tu persona…

—Sí, fue lindo. También muchos compañeros se comunicaron. Yo no dije nada que me jubilaba. Mi último día coincidió con el último día de Magdalena Correa. Ella misma me dijo: “Pelo”, ¿venís a mi despedida?”. Sí, ahora voy. Después, cuando se enteró que también yo me iba, me dijo de todo. No quise decir porque es un poco una alteración de la rutina de trabajo y además, porque ya tenía, como te dije, el duelo procesado.

—¿Por qué “Pelo”?

—Jorge Arellano, quien fue presentador de Telenoche muchos años, fue quien me puso el apodo. Trabajábamos en radio y como yo tenía el pelo muy cortito, casi rapado, me puso “pelito” primero y después quedó “Pelo”.

—¿Cómo va a ser tu futuro? ¿Qué imaginás?

—Tengo dos hijos, de 29 y 24 años, que viven en España. Pienso que lo mío será acercarme a ellos. Antes de viajar tengo muchas cosas que resolver, pero supongo que mi futuro está ahí.

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