El periodista Nicolás Vigliola repasa su camino hasta Subrayado, el informativo de Canal 10 donde trabaja desde 2022 y se especializa en cobertura parlamentaria. Oriundo de Pando donde vive, pasó por el periodismo deportivo y fue parte de 13 a 0. Respecto a su rol actual, destacó la importancia del equilibrio informativo y de entender la dinámica política y los corrillos de la sede legislativa.
También habló de su función como uno de los conductores en Subrayado Sábado, con un estilo más descontracturado, y de su trabajo en radio. El comunicador valoró su formación en medios locales de su ciudad y se refirió también a su pasaje por el periodismo deportivo, donde ganó el apodo de “Cuadernola” en 13 a 0. Reconoció que la exposición televisiva es lo que más le cuesta, aunque disfruta del vínculo con la audiencia.
-Estás hace tres años en Subrayado. ¿Cómo se dio tu llegada al informativo?
-Entré el 12 de diciembre de 2022, en principio para cubrir licencias de verano. Fue una llegada bastante abierta, sin un rol específico. La idea era dar una mano donde hiciera falta: policiales, sociedad, lo que surgiera. El vínculo con Pepe Irazábal, a quien conocía de la radio, fue clave. Nosotros habíamos trabajado juntos en El Espectador, en la producción, y él ya estaba en Subrayado como coordinador.
-Venías de la producción radial. ¿Cómo fue ese salto a la televisión y a estar más expuesto?
-Fue un cambio grande. En radio había tenido algunas experiencias al aire, cubriendo ausencias, pero no era mi rol principal. La televisión implica otra dinámica, otra exposición, otros tiempos. De todas formas, yo venía con una base bastante sólida por haber trabajado muchos años en medios locales de Pando. Ahí hacés todo: producís, salís al aire, manejás, armás equipos. Esa versatilidad te da herramientas para adaptarte más rápido.
-En esos primeros meses, ¿cómo fue encontrando tu lugar dentro del informativo?
-Fue un proceso. Arranqué haciendo un poco de todo, como te decía. Mi primera salida al aire fue una policial. Después fui rotando por distintas áreas hasta que en un momento empezó a aparecer más seguido la cobertura parlamentaria. No era algo que yo tuviera como objetivo, de hecho lo veía bastante lejano, pero de a poco le fui agarrando el gusto.
-¿Cómo fue ese acercamiento al mundo parlamentario?
-Al principio con mucha curiosidad y también con cierta distancia, porque es un ámbito complejo. Pero empecé a ir, a escuchar, a entender la dinámica. También a generar vínculos con colegas que ya tenían experiencia, como Nacho Romero en su momento. Eso ayuda mucho. El Parlamento tiene sus códigos, sus tiempos, sus formas, y lleva un proceso entenderlo. Hoy sigo aprendiendo, porque es inagotable.
-Hoy es tu principal área de trabajo. ¿Qué claves tiene cubrir el Parlamento?
-Para mí, la clave principal es el equilibrio. Es fundamental. En el Parlamento conviven muchas miradas, muchos partidos, y todos tienen su interpretación de cada tema. Entonces, si uno da una campana, automáticamente tenemos que ir a buscar la otra. Eso en Subrayado es una línea de trabajo muy clara. Después hay otras cuestiones: entender el funcionamiento interno, cómo operan las comisiones, cómo se procesa un proyecto de ley, qué actores son relevantes en cada tema. Y también leer entre líneas: muchas veces los acuerdos políticos no son explícitos, hay que interpretarlos.
-¿Qué particularidades ves en la legislatura actual?
-Es bastante heterogénea. Hay más partidos representados que en otros períodos y también figuras con perfiles muy marcados. En el Senado, por ejemplo, hay una mayoría clara, pero también una oposición con peso político y discursivo. En Diputados la cosa es aún más diversa, y eso hace que el trabajo sea más interesante, porque obliga a entender mejor los equilibrios y las estrategias.
-Además de la cobertura política, también estás en la conducción de Subrayado Sábado. ¿Qué tiene de distinto ese espacio?
-Es un informativo con otro clima. Más descontracturado, más cercano. La idea es acompañar al espectador en un momento distinto de la semana. Si bien hay política y policiales, se le da mucho espacio a lo social, a las actividades, al interior. Trabajamos mucho con corresponsales. Con Pepe Irazábal tenemos una dinámica bastante fluida, dialogada. No hay un guion rígido, sino líneas generales. Eso te permite una naturalidad que está buena. Siempre con el cuidado de no opinar, porque no es nuestro rol, pero sí de comentar y hacer más amena la información.
-¿Cómo fue pasar a ese rol de conductor?
-Se dio a partir de una reestructura en el canal en 2024. Yo ya había hecho algunas suplencias y ahí se decidió que quedara fijo los sábados. Fue un desafío lindo, porque implica otra responsabilidad y otra forma de encarar el trabajo.
-¿Qué te genera la exposición pública que viene con la televisión?
-Es lo que más me cuesta, sin duda. Soy bastante tímido, aunque no parezca. Entiendo que es parte del trabajo y lo asumo, pero no es lo que más disfruto. Igual tiene su lado lindo: el reconocimiento de la gente, los comentarios. En Pando, donde vivo, eso se siente mucho. Vas a la feria y te hablan de lo que dijiste el día anterior. Es cercano y está bueno.
-Seguís muy ligado a Pando. ¿Qué importancia tiene en tu historia?
-Total. Nací, crecí y sigo viviendo ahí. Y también me formé profesionalmente ahí. Trabajé muchos años en radios locales y en el cable. Esa etapa fue clave, porque te obliga a hacer todo y a resolver con pocos recursos. Es una escuela muy completa.
-¿Cómo nace tu vocación por el periodismo?
-De chico ya me gustaba. A los 14 o 15 años tenía claro que quería dedicarme a esto, aunque inicialmente pensaba más en el periodismo deportivo. Jugaba a relatar partidos, armaba mis propios “campeonatos”. Después mis padres me impulsaron a hacer la facultad, y creo que fue una buena decisión. Estudié comunicación y en paralelo empecé a trabajar.
-¿Qué lugar ocupa hoy el periodismo deportivo en tu vida? ¿Volverías a un rol así?
-Quedó un poco atrás. Fue una etapa que disfruté, pero que también tiene exigencias muy particulares: horarios, fines de semana, fechas especiales. Hoy priorizo otras cosas. Nunca digo nunca, pero no es algo que esté buscando. Además, ahora puedo dar rienda suelta a mi pasión por Peñarol. En ejercicio del periodismo deportivo, de todos modos, nunca dije o no dije algo en calidad de hincha. Me acuerdo que hasta mi padre me recriminaba: ¿Por qué dijiste que era off side o penal en contra de Peñarol? Si lo era. Le creo a los periodistas cuando dicen que son hinchas suyos porque me pasó.
-Tu paso por 13 a 0 dejó recuerdos, como el segmento “Datos que no suman”. ¿Cómo surgió?
-Fue algo bastante espontáneo. Yo trabajaba en estudios y tenía ese espacio al final de la transmisión donde tiraba estadísticas curiosas, medio intrascendentes, pero divertidas. El nombre surgió en vivo y quedó. Era parte del espíritu del programa, más relajado. Hasta hoy hay gente que me recuerda por eso. De ese tiempo también me quedó el apodo de “Cuadernola”, porque yo me manejaba con cuadernola, en lugar de el Exel. Tengo mucha memoria visual y prefería tener los datos a la antigua.
-También integrás Doble Click en Del Sol FM. ¿Cómo es esa experiencia?
-Es otra pata importante de mi trabajo. Con Lucía Brocal hacemos el programa de 7 a 8 de la mañana. Es un horario desafiante, pero logramos generar un espacio con agenda propia, entrevistas y contenido. Nos ha sorprendido la repercusión, sobre todo en el ámbito político. Hay actores importantes que escuchan el programa e incluso piden salir. Eso habla de cierta credibilidad y de un trabajo equilibrado, que es algo que buscamos.
-Tu rutina diaria es bastante intensa. ¿Cómo la llevás?
-Arranco temprano. Me levanto a las 5, salgo de Pando a las 5:45, hago la radio, después vengo al canal hasta la tarde y vuelvo. Es exigente, pero cuando te gusta lo que hacés, se lleva bien. Además, trato de mantener el vínculo con mi lugar, con mi gente, y eso también te equilibra.