Es la diva por excelencia de la televisión argentina y hoy jueves 23 de febrero cumple 96 años. Con un programa con más de medio siglo de historia y una vida privada que ha guardado con recelo, estos son cinco datos poco conocidos de “la Chiqui”, sea, la señora Mirtha Legrand.
Fue reina de un corso barrial
Se sabe que Mirtha Legrand nació Rosa María Juana Martínez Suárez en Villa Cañás, un pueblo de Santa Fe. Que después vivió en la ciudad de Rosario y, tras la muerte de su padre, definitivamente en Buenos Aires. Que tenía una hermana gemela, Goldy, y un hermano mayor, José.
Pero no se recuerda tanto que “Chiquita”, como la apodaron desde sus primeros años, mostró siempre vocación artística e inclinación hacia una coquetería extrema. Tanto que con 12 años se convirtió en la Reina del Corso de Avenida de Mayo, y fue coronada por el mismísimo presidente de la República de la época, Roberto Ortiz. Bien a lo grande.
A los 14 ya era protagonista
Eran tiempos complicados para la familia de Rosa María Suárez: su padre había muerto prematuramente, en 1937 y tras una mala praxis; las gemelas tenían apenas 10 años. La madre decidió entonces instalarse en Buenos Aires, y mientras sorteaban algunos apuros económicos, las pequeñas comenzaron a destacar en concursos de belleza como el de la Reina del Corso de Avenida de Mayo.
Allí las vio el director Luis César Amadori, que las fichó de extras para la película Hay que educar a Niní, que protagonizó Niní Marshall.
Era 1940 y empezaba la larga carrera de Mirtha Legrand, que para 1941 y con apenas 14 años, conseguiría su primer protagónico en cine. Fue con Los martes orquídeas, donde interpretaba a una tímida joven con un supuesto admirador secreto. Aquel proyecto le implicó darse un beso con un actor que era 19 años mayor, Juan Carlos Thorry. Legrand diría más adelante que allí aprendió las lecciones básicas, incluyendo esa, de la industria del cine de aquella época.
Estuvo comprometida (y no con Tinayre)
El nombre de Mirtha Legrand ha estado siempre asociado al de Daniel Tinayre, director de cine nacido en Francia devenido en su mánager, su productor, su todo. Se casaron en 1946 y estuvieron juntos hasta el fallecimiento de él, en 1994.
Pero antes de que Tinayre apareciera en su vida, en el corazón de la Chiqui solo había lugar para un hombre: el cordobés Julio Albar Díaz, con quien llegó a comprometerse para casarse.
En el fervor de la adolescencia, Legrand, recién cumplida la mayoría de edad, consideraba dejarlo todo por instalarse en Córdoba con este estudiante universitario que le había robado el corazón. Viajaba mucho a la provincia para verlo, pero entonces irrumpió en su vida un francés con encanto irresistible. Se conocieron, se enamoraron de inmediato y tuvieron un matrimonio tan turbulento como largo. Fueron padres de dos hijos: Daniel, fallecido en 1999, y Marcela.
Su familia le dio un apodo muy particular
“Hay cosas que la gente desconoce”, le dijo una vez Marcela Tinayre a Infobae, hablando de su madre. “Tiene un sentido del trabajo y de la profesionalidad que muy poca gente tiene”, siguió, y entonces reveló el apodo interno que le dieron en la familia, y que está inspirado en el militar, político y presidente argentino Domingo Sarmiento: “Le decimos ‘Sarmientito’. Se permite pocas cosas: es decir, puede salir, pero ante todo está su trabajo. Ella es estrella: se viste para nosotros como si fuera la primera vez”.
Tiene una sola adicción
“Me he hecho adicta al WhatsApp. Yo no he sido adicta a nada en mi vida, pero con esto sí”, le dijo en 2019 a los invitados de su clásico almuerzo televisivo. Legrand, que es una persona nocturna y sigue sus jornadas hasta bien entrada la madrugada, aprovecha esas horas para entablar conversaciones virtuales con su amiga Susana Giménez; su otra compinche de charlas de la noche era Goldi, su hermana, quien murió en 2020. Del uso de la aplicación, la Chiqui ha contado que no manda audios ni emojis, y que solo escribe porque así se inspira. Lo que más le gusta es la cercanía.