Por: Mariel Varela
Tercer hijo, segundo varón. La cigüeña golpea la puerta cada bienio. El debut sucedió hace cuatro años. Paola Bianco quería una nena y se le dio con Martina. Con el segundo embarazo estaba segura de que le tocaría en suerte un varón y así fue: nació Federico. Esta vez, espera otro nene. Está de seis meses, tiene fecha para mediados de marzo, pero el bebé aún no tiene nombre, y ni siquiera manejan alguno probable. "Nos pasó lo mismo con Martina y Federico. Somos más de determinarlo quince días antes", cuenta Paola en "estado zen", con la misma calma y tranquilidad que la acompañó al momento de dar a luz a los anteriores. "Realmente disfruto mucho estar embarazada, ser mamá y me encanta tener partos lindos. Ojalá que el tercero sea como los dos primeros", asegura.
Cada embarazo una experiencia. Cada hijo una realidad. "Los amás igual pero son distintos. Los crías igual pero tienen personalidades diferentes", comenta al respecto. Tres vivencias alucinantes pero cargadas de un toque distintivo en cada ocasión, salvo por una constante que se repitió en cada oportunidad: "Siempre que dijimos, vamos a tener un hijo, quedé embarazada a los diez minutos. Entonces, ninguna de las tres veces me imaginé que iba a quedar tan rápido", relata. Incluso los síntomas durante los primeros tres meses variaron de un embarazo al otro, y fueron in crescendo. Con la nena sólo tuvo sueño, con el primer varón sufrió de náuseas durante la nochecita, y con este bebé el malestar se multiplicó: "Me sentía mal, tenía sueño y náuseas, todo junto. Fueron los tres totalmente distintos. Las tres sensaciones diferentes", recuerda Paola, que también aumentó la ansiedad, el número de controles y ecografías con este último embarazo.
Un poco más vulnerable, sin grandes alteraciones en el humor. El único gran cambio hormonal que atraviesa en cada una de sus gestaciones se refleja a través del cabello: "Me cambia la textura del pelo. Lo tengo muy lacio y mientras estoy embarazada aparecen las ondas. Pero después de que los tengo, me vuelve a la normalidad", indica.
Ya le tocó pasar las fiestas embarazada de Martina, sin panza pero con una sueñera imponente. Ésta será la primera vez que luzca una barriga "linda y grandota". Paola Bianco recibió a Sábado Show en su casa para charlar acerca de esta tercera dulce espera, las diferencias con las dos experiencias anteriores, la reacción de Martina y Federico con la llegada del hermanito. Y dejó abierta la posibilidad de continuar ampliando la familia. "Siempre dije que me encantaría tener tres o cuatro hijos, y después de que los tuve me di cuenta de que está buenísimo. No soy de las que dice, cierro la fábrica. Para mí es tan lindo tener hijos que nunca diría no tengo más", confirma.
15 días. Algo raro sucedía y los primeros en percibir el gran cambio venidero fueron Martina y Federico. Los mensajes que envió la pequeña a través de sus comportamientos en el jardín de infantes y en su hogar resultaron claves para que Paola y su esposo Darío pararan las antenas. "Me llamaron del jardín para decirme que la notaban rara, que estaba esperando que yo le diera una noticia. Entonces me preguntaron directamente si estaba embarazada", relata. Federico, de dos años, también mutó, y se despachó con ciertas reacciones algo extrañas: "Empezó a decir que se llamaba bebé. Lo mismo nos había pasado con Martina cuando quedé embarazada de Federico", agrega. La realidad era que la pareja había mandado la cartita a la cigüeña pero no pensaron que iba a responder tan rápido. Ante tamañas señales, se adelantaron a los hechos, y la consecuencia directa fue el conocimiento de la gran noticia antes de lo común. "Darío no lo dudó ni un minuto. Hicimos un estudio casero que dio positivo, en seguida nos fuimos a hacer el análisis de sangre y nos enteramos rapidísimo, a los quince días. Fue alucinante", cuenta emocionada.
Nervios y shock disminuyeron con la mochila de la experiencia arriba, y ese primer trimestre de silencio dejó de ser tal: "Martina era la primera, tenía mucho miedo y quería saber si estaba todo bien, así que lo conté después de los tres meses. Con Federico lo conté al mes. Y con éste a los veinte días", comenta Paola.
hermanos. Los primeros en enterarse fueron los más involucrados en el asunto, Martina y Federico. Los pequeños se encargaron de anunciar que su mamá "tenía un bebé adentro de la panza" al resto de la familia en uno de esos clásicos almuerzos de domingo, donde no falta ninguno a la cita. "Les contamos primero a ellos porque no queríamos que se enteraran por haber escuchado una conversación, sino porque nosotros les habíamos dicho", indica Paola.
¿Reacciones? Algo variadas entre los hermanos. Martina tomó mejor la llegada de este nuevo integrante. A Federico aún le cuesta un poquito más aceptarlo, y tiene días. "Martina es una tierna, cuida al hermanito, me pone crema en la cara, me da besos. Federico está muy pegote conmigo, dice que el bebé es él, y cuando señala la panza dice que hay un nene adentro. A veces me pone cereales en el ombligo para convidarme y otras veces tapa la panza porque no la quiere ni ver", ejemplifica Paola, que para evitar celos de los mayores, renovó el cuarto de sus tres hijos.
tres. Con Martina le tocó salir corriendo. Rompió bolsa de madrugada y apenas había esbozado la primera palabra, Darío ya estaba vestido y con el auto en marcha. Con Federico la historia fue más tranquila. "Estábamos en el control y el ginecólogo me dijo, `¿te sentís bien? Porque estás en trabajo de parto`. Yo me sentía bárbaro, ni me había dado cuenta, y ahí quedé internada. Ahora con este no sé, veremos", relata.
El primer regalo fue el mismo en los tres embarazos: "Siempre es de mi mamá. Un sonajero las tres veces". Otra cábala que sigue al pie de la letra y, le ha dado resultados tan inesperados como positivos, es amamantar. "Soy pro teta. Amamanté exclusivo hasta que empezaron a comer, y después seguí. Me encanta porque crecen súper sanos y divinos. A los otros dos les di hasta los veinte meses, y en ambas oportunidades corté porque quedé embarazada", concluye Paola, sin saber qué sucederá esta vez.