A sus 74 años dice que tiene ganas de retirarse. Hace 50 años y en Uruguay empezó su carrera televisiva y no sólo cruzó el charco sino que se adaptó a todas las etapas de la TV argentina. El pionero de los programas de chimentos, dijo a Sábado Show que "el gatopardismo es la clave para mantenerse en el medio". Luis "Lucho" Avilés dice que nació siendo entrevistador y que por la popularidad que otorga la TV "fatalmente ha sido entrevistado muchas veces" pero no se considera un famoso. "Estrella, figura, famoso son términos que a un periodista le chocan", agrega.
VICTORIA MOLNAR
Como si se tratara de una premonición fue a la escuela República Argentina de Montevideo donde cantaba el himno del vecino país y la Marcha de San Lorenzo. Creó la página de chimentos de TV en el diario La Mañana. En el Uruguay del `62 creó el programa El pueblo quiere saber (Canal 12). "Era año de elecciones y se me ocurrió que podían desfilar todos los candidatos para que fueran entrevistados por un panel de periodistas y público, se lo presenté a un amigo argentino Osvaldo Parrondo y me convenció que fuera el conductor. Competíamos con la serie de Boris Karloff en Canal 4 que tenía un rating impresionante. Pero la hicimos harina, fue un éxito total". En 1965 cruzó el charco y comenzó una exitosa carrera que en los `90 lo consagró como el pionero de los programas de chimentos.
-¿Cómo fue tu primera etapa en Argentina?
-El periodismo de acá era mucho más inquieto. Te exigía más. Cuando sos inmigrante tenés mucho más tiempo para trabajar, tenés pocos amigos, no tenés familia. Nunca tuve nostalgia y me acostumbré enseguida a Buenos Aires porque yo también era un bicho muy movedizo. Soy mucho menos conocido en Uruguay que en Argentina, en Uruguay me puedo dar el lujo de ir con una mina y nadie me va a reconocer. Acá no puedo ni ir a la esquina… La ciudadanía argentina recién la saqué en el `95 porque se lo prometí a Carlos Menem el día del velorio de su hijo. Él me adoraba y yo a él. Entonces cuando nos abrazamos llorando me dice: `¿Vas a sacar la ciudadanía ahora?`, y yo le dije: `Sí, está bien la voy a sacar` y la saqué. Nunca me arrepentí de haberme venido y como contestó Artigas cuando fueron a buscarlo a Paraguay y se negó a volver: `Soy un argentino de la Banda Oriental`. Soy rioplatense.
-¿Seguís siendo amigo de Menem?
-No nos vemos. Igual yo no creo que los amigos sean aquellos que se ven todos los días. Cuando tuviste una relación buena con una persona, pueden pasar 15 años que el día que te vas a encontrar te vas a abrazar y emocionar
-¿Qué es lo que atrae a la gente de los "chimentos"?
-Es por la misma razón que si una pareja está en un restaurante y empieza a discutir a los gritos todos se callan y paran la oreja. El ser humano tiene inquietud y ese es un tipo de inquietud. Pero lo sucede con los programas de chimentos es que una cosa es la noticia, el chimento, la indiscreción y otra es lo que después vino: peleas, controversias, insultos. Nosotros no éramos de hacer eso. No sé en qué momento empezó, pero los programas que me siguieron a mí arrancaron por ese lado. Y no ves que hagan entrevistas a un actor importante o que hablen de una obra de teatro y nosotros seguimos haciéndolo.
-¿Qué opinas de quienes te siguieron en los chimentos? Jorge Rial empezó con vos…
-Sí, yo lo metí en diario Crónica y después lo hice debutar en la TV. Él tuvo una trayectoria exitosa, no es el tipo de periodismo que hubiera hecho yo. Pero lo reconozco muy capaz.
-¿En qué sentido "no es tu tipo de periodismo"?
-En ese escarbar demasiado en la intimidad buscando la controversia.
-¿Están armadas las peleas?
-No, son reales. Pero en algunas ocasiones cuando se convoca a fulano y sultano ya se sabe que va a haber una pelea.
-Fuiste jurado en Cantando durante 2007 ¿Qué opinión te merece Tinelli y sus programas?
-Tinelli es un luchador y un triunfador, pero hoy evidencia un desgaste. Yo participé de un jurado bastante más serio que los jurados cocoliches de hoy. Ese desgaste afectó todos los programas satélites de Show Match, se fueron todos a la lona. Pero él sabrá salir de eso…
-Hay una diferencia entre los jurados de antes y ahora. Acaba de renunciar Antonio Gasalla…
-Gasalla estaba totalmente descomedido ahí. Es un artista importante y no necesita la popularidad de Tinelli para llenar un teatro. Y ahí era sapo de otro pozo. De repente pensó que podía crear algo más atractivo que no se dio.
-En Uruguay se consumen productos argentinos y a la vez se los tilda de "porquería". Las producciones de Tinelli son un caso. ¿Hay una doble moral?
-Una de dos: o no era tan mierda, o los uruguayos se han convertido en moscas. A las moscas les encanta la mierda. Tinelli no pretende hacer un programa cultural, pretende entretener y nada más. Reconozco que ha tenido golpes bajos: no haría bailar a un chico que no tiene las dos piernas. Es lo mismo que hacer cantar a un tipo que no tiene las cuerdas vocales.
Farándula. La palabra farándula no es peyorativa . "Una cosa son las figuras que son capaces de darte un espectáculo importante: actores o actrices dignos del mayor de los respetos. Y otra aquellos que son capaces de cualquier cosa con tal de hacerse conocer y después no sirven para nada. Siempre hubo porque el teatro de revista siempre tuvo primeras vedettes, segundas vedettes, figuritas y coristas. Y siempre encontrabas algunas que eran capaces de cortarle la cabeza a otra con tal de trepar".
-Ahora están en los hijos de muchos grandes del espectáculo argentino que reclaman un lugar en el medio, por ejemplo, el hijo de Porcel. ¿Qué opinás?
-Si no tienen condiciones que se dediquen a otra cosa y se dejen de joder. Por ser hijo de… no sos nadie. Tenés que tener condiciones.
-¿Crees que Uruguay tiene condiciones como para tener una farándula propia?
-Yo creo que sí. Grandes actores y autores uruguayos los hubo siempre. Montevideo tendría que tener una actividad teatral y una creación televisiva mucho más importante. No voy a pedir una industria cinematográfica, porque de repente no tenemos una dimensión de población tan grande como para bancar esa industria pero también podríamos aportar. Buenos Aires está muy cerca y es muy importante a nivel artístico. Pero no tiene porqué uno pensar en rivalidad. Tiene que pensar en hacer lo de uno y el público se tiene que acostumbrar a lo propio. Tiene que ir al teatro y saber que el teatro es más caro que el cine, que es una actividad que cuesta. ¡Viajan a Nueva York y pagan 400 dólares la platea y de repente en Montevideo no te quieren pagar ni 30 dólares, dejémonos de jorobar!
-¿Pensaste alguna vez en volver y en hacer algo en Uruguay?
-Pensé pero como nunca me llamaron y nunca me ofrecí. No se dio, de repente como yo tenía una actividad muy intensa en Argentina decían: `No, ¡Qué vas a llamar a Lucho! ¡Qué va a venir!` Nadie es profeta en su tierra…
La retirada. Lucho dice que los chimentos le valieron enemigos y momentos difíciles. "Mis enemigos no son muchos, creo que los dedos de una mano alcanzan. No voy a decir quiénes son porque lo único que falta es que yo les dé espacio".
-¿Ser pionero del periodismo de chimentos te genera orgullo?
-Hoy no me genera nada. Estoy muy cansado y estoy considerando la posibilidad de abandonar a fin de año. Ya cumplí 50 años en TV y no tengo mucho más que hacer. Para hacer un programa de una hora y media por día que sale a las 13:00 me levanto a las 7:15 y cuando a las 8:00 me llama la productora para decirme las notas que se hicieron, yo ya me leí tres diarios y empiezo a informarme por la radio y la TV. Si parás inevitablemente te perdiste una primicia que te la va a dar el programa que viene después. Y como yo le digo a los que trabajan conmigo: `Nunca se guarden un chimento para mañana porque no hay freezer de chimentos`.
-¿Ya tenés definido el abandonar? ¿Cómo lo toman tus compañeros de equipo?
-Si fuera por mí ya lo tendría decidido. Lo que pasa que trabajan conmigo 14 personas y les tengo enorme aprecio. Si las circunstancias económicas y financieras lo permiten, sigo. La ecuación hoy funciona porque el programa es el de más rating de todo el canal, sos los cimientos y me siento presionado porque son amigos desde hace 40 años y si vos le sacas los cimientos el edificio se viene abajo. Hay que pensarlo. Mis compañeros están resignados porque si lo hago es porque la cosa ya no da más. Pero el canal es optimista de que todo se va a solucionar. No sé. Vamos a ver. Va a depender de ellos más que de mí…
-¿De retirarte qué te imaginás haciendo? ¿Elegirías un heredero en la TV?
-Algo voy a hacer. En mi casa de Punta del Este planté un cedro azul que lo cuidé horrores y lo hice un árbol de 5 metros de altura; mi hijo tiene 28 años y lo que me falta es escribir el libro… A mí me gustan la novela histórica, la novela basada en la realidad y tengo casi tres cuartos de siglo de vida entre las dos orillas. Por ahí puede andar la cosa. No elegiría un heredero porque puede haber algunos mucho mejores que yo y otros mucho peores que yo pero no veo ninguno que pueda decir este es mi sucesor en la actividad. Tampoco me interesa, yo tengo mi personalidad y no tengo por qué esperar un calco.
HABLA DESDE LA TRAYECTORIA
Opina que no es fácil llegar pero mantenerse cuesta aún más. "Depende primero de que sepas comprender y satisfacer al público que te sigue y segundo de hacer gatopardismo. Es decir, hay que cambiar todos los años un poco para que nada cambie. Lo tenés que hacer pero también lo tenés que saber hacer". Según Lucho lo que determina el éxito de un producto "es el gusto del público y varía de acuerdo a la época. Es un poco cíclico. El público se aburre y si le ofrecen algo nuevo pasa a otra cosa".
"LA FAMA NO ES LO MISMO QUE SER FAMOSOS"
En cuanto a las entrevistas que más le gustó realizar en su vida Lucho dice que fueron al ex presidente argentino Arturo Frondizi, a Tita Merello -"Era única"- y "afectivamente Ástor Piazzolla y Pichuco (Aníbal Troilo)". "Hoy es interesante entrevistar a una Nacha Guevara que es muy inteligente, muy coherente y muy honesta".
-¿Qué es la fama para vos?
-Un periodista y escritor español, Mariano José de Larra, sostenía que hay tres vidas: ésta vida que estamos viviendo actualmente, la fama que es la segunda vida y después está la eternidad. Un San Martín, un Artigas están en la segunda etapa, en la fama aún. Para la gente normal como uno la fama es el recuerdo de nuestros sucesores y yo por ejemplo estaré en el recuerdo de mi hijo.
-Entonces la fama masiva es a grandes esferas… A lo prócer. ¿Quiénes crees que en el espectáculo han llegado a eso por nuestros rincones?
-Sí, yo creo en esa división de Larra. Tita Merello, Pichuco, Piazzolla, Florencio Sánchez, Margarita Xirgú. Es gente que todavía está en esa segunda etapa de la fama y todavía no entró en la tercera. Esa segunda etapa se da cuando uno muere, en vida podés ser famoso o reconocido pero no es lo mismo que la fama. La fama va más allá y en el caso de los artistas también está unida a un hecho circunstancial: si tu vida fue corta es gloriosa, ayuda al reconocimiento. Si Carlos Gardel no hubiera muerto a los 45 años no sé si hoy tendría la fama y el reconocimiento que tiene. Lo mismo con un Julio Sosa. Pero por ejemplo Artigas murió de 86 años, San Martín de 72 años y para su época eran hombres decididamente grandes. Hoy el promedio de vida de la humanidad se ha alargado…
-¿Le temés a la muerte?
-No. Nunca le tuve miedo. No la quiero obviamente y en una época la odiaba a la muerte. Hoy no te digo que la odie pero no la quiero. Sé perfectamente que es una etapa de la vida. El final. Y que desde que nacemos vamos caminando hacia ella. El ideal es que lo hagamos lo más lentamente posible… En lo personal me gustaría dejar un buen recuerdo.