POR GONZALO SOBRAL
Hace una década el previsible panorama del cine norteamericano se vio sacudido por la aparición de una pareja de amigos de la infancia que escribieron un guión, lograron convertirlo en película, la protagonizaron y se llevaron un Oscar por la historia.
Matt Damon y Ben Affleck fueron la dupla en cuestión y En busca del destino, la lograda comedia dramática que de la mano de Gus Van Sant como director y con un secundario de lujo como Robin Williams logró remover al cine made in Hollywood de los 90.
Quien ahora comienza a pisar fuerte es Casey, el hermano menor de un Ben que, alejado de los escándalos mediáticos con sus novias de turno, ha decido probar suerte detrás de cámara en Desapareció una noche, una intensa historia policial recientemente exhibida en el Festival de Montevideo. Allí Casey protagoniza con solvencia e intensidad a un joven detective conmovido por el secuestro de una niña, mientras Ben se luce en su segundo largo como realizador.
En el mismo festival se exhibió El asesinato de Jesse James..., donde el menor de los Affleck interpretó con igual talento al enemigo del protagonista.
Los Affleck están haciendo historia. Lamentablemente los padres sólo tuvieron dos.