Invitada a un desayuno en el elegante hotel Regency, llega con un aparatoso bolso maternal de Louis Vuitton, sus clásicos zapatos Manolo Blanik y un top, también de marca. Ella es casi tan fashion como su personaje Carrie Bradshaw, en "El sexo y la ciudad", sólo que tiene muchísimo más dinero. Y marido. E hijo. Lleva cinco años casada con el también actor Mathew Broderick y hace siete meses que tuvieron a James Wilkie, a quien lleva con ella a todos lados.
Siempre tranquila, paciente y encantadora con sus fans, según relata la última edición de la revista W, en el baño del hotel le exige a una mujer que no le tome fotos a su bebé. Es que hay límites. Y ella los tiene claros. Nada de que su hijo sea objetivo de los lentes de paparazzi. Ella ya tuvo lo suyo con el acoso de la prensa: cuando quedó embarazada, dos fotógrafos arrendaron un departamento en el mismo edificio en que vive con Broderick para no perderle pisada.
ROMANCE SECRETO. Sofisticada, Parker ha impuesto un look que desafía los cánones de la belleza tradicional. Es un rostro difícil de olvidar, el suyo. Distinto, único. Pero lo cierto es que lejos del botox y muy cerca del yoga, cada día está mejor.
No siempre fue así. Sus fotos de veinteañera la muestran con un aspecto común y corriente, una chica del montón, con su pelo negro, y su cara de pocos amigos. Poco después, el notable trabajo de un estilista tinturas mediante y de un preparador físico desencadenaron en ella algo más que curvas y músculos tonificados: también una combustión de erotismo, inteligencia y éxito.
Quizás eso fue lo que vio en ella John Kennedy Jr., con quien tuvo un romance hace casi diez años. Se había guardado el secreto hasta que luego de tres años de su muerte, Parker confesó oficialmente su romance a Wendy Leigh, la autora de "JFK Jr. story".
La historia comenzó, según Sarah, en junio de 1991. John Kennedy Jr. asistió a una presentación de la obra "The substance of fire", en Broadway, donde ella trabajaba. El se sentó en primera fila y no dejó de mirar a Parker. "Nada más atractivo que un hombre capaz de escribir cartas de amor. El me escribió muchas. Era realmente buenmozo, tenía una loca elegancia, tremendamente masculina. Era el icono del chico americano", confesó Sarah.
Pero demasiadas mujeres estaban seriamente interesadas en él, así es que el affaire tuvo un final infeliz. Ella confesó haber caído en una espantosa depresión cuando él dejó de llamarla.
NEOYORKINA POR ADOPCION. La historia de la actriz dice que Parker nació para la incierta carrera actoral. A los 11 años, triunfó en Broadway, en el papel principal de "Annie", una comedia musical. Neoyorquina de alma, nació en realidad en Nelsonville, Ohio. Creció en Cincinnati, vivió el divorcio de sus padres cuando tenía sólo un año, y tuvo una infancia donde lo más importante eran las clases de danza.
Tras varios papeles que pasaron con escasa gloria y hartas penas en Hollywood, y una convivencia de siete años con un actor desconocido, regresó a Nueva York. En su currículo llevaba bien poco: lo más importante que había hecho en la industria fue un papel menor en "Rapsodia en Miami", la misma película donde actuó, en otro papel menor, Antonio Banderas.
Luego vino "El sexo y la ciudad". El suceso. El que le cambió la vida.
SOLTERA BUSCA. Su personaje, Carrie Bradshaw, es una soltera-con-miedo-al-compromiso. Ella le trabaja al sexo escrito: es una enérgica columnista de temas eróticos. Carrie no anda detrás de conseguir un marido no, pero de eso se trata.
En la quinta temporada de la ultraexitosa serie su personaje ha evolucionado: empieza a escribir para Vogue, se lanza con su primera novela y busca nuevamente a su escurridizo ex amante, Mr. Big. La fórmula de "El sexo y la ciudad" otra vez está demostrando su eficacia: la soltería y el sexo, dos temas cruciales en lo que va quedando de la galaxia yuppie.
De la televisión, Sarah Jessica Parker volvió por unos días al cine, el año pasado, aunque ella reclama que Hollywood no es su sueño, que no la desvela ni por un momento. David Mamet, el director, la enroló junto con Alec Baldwin para "Cuéntame tu historia", un relato de cine dentro del cine. En este filme, Parker es una actriz que se niega a desnudarse en escena, mientras no le suban el sueldo. Pero para cuando se decide, el director considera que ya no necesita que se saque la ropa.
Se viene la despedida
"Es mejor decir adiós mientras se está arriba", señaló Sarah Jessica Parker al hacer referencia a la sexta temporada de "El sexo y la ciudad" que, según se anuncia, será la última.
La escritora Carrie (Parker), la devoradora de hombres Samantha (Kim Cattrall), la rígida abogada Miranda (Cinthya Nixon) y la ingenua y soñadora Charlotte (Kristin Davis) se despedirán de su audiencia de más de siete millones de personas con una temporada de veinte episodios que ya se está viendo en los Estados Unidos.
Primero se emitirán doce episodios —que comenzaron a emitirse por HBO Estados Unidos en junio— y en enero de 2004 irán los ocho episodios restantes en una especie de "mini temporada" que concluirá en marzo de 2004. Lo que se puede adelantar es que en el primer capítulo de la sexta temporada Carrie le complica las cosas a su nueva cita, Miranda se da cuenta que sigue enamorada de su ex, Samantha se acuesta con su nuevo vecino y Charlotte estudia convertirse al judaísmo para poder casarse con su abogado.
Sus responsables contaron que la serie concluirá con "una boda o dos", sin dar mayores detalles; que Samantha encontrará el amor en alguien bastante más joven que ella, y que Miranda se enamorará de alguien totalmente opuesto al padre de su hijo. En cuanto a Carrie, dicen que si bien reaparecerán Mr. Big (Chris Noth) y Aidan (John Corbett), el corazón de la escritora terminará en manos de un artista europeo.
Sin duda que se extrañará a estas cuatro neoyorkinas desprejuiciadas... pero a no desesperar porque Parker ya ha confesado a la prensa que no se descarta una reunión años más tarde e incluso la posibilidad de llegar a la pantalla grande.
Mili Rodríguez Villouta
(El Mercurio - GDA)