En los ‘80 integró Viudas e Hijas de Roque Enroll, la primer banda argentina de rock compuesta únicamente por mujeres que luego se transformó en un ícono del género llegando a niveles altos de popularidad. Luego de la disolución del grupo, en 1988, su carrera deambuló por corrientes artísticas que la llevaron a compartir grabaciones con Luis Alberto Spinetta y Fito Páez. En 1998 comenzó su carrera solista grabando Señorita Corazón e inició el camino del independiente donde no sólo se ocupa de tocar, cantar y componer sino de diseñar y distribuir sus propios discos.
Ahora editó The Compilady, una recopilación de sus primeros tres discos y ya está pensando en grabar su próximo álbum. Tal como lo dice su nombre, el álbum es un compilado con nuevas versiones de temas de su primer disco, seis video clips (cuatro de ellos en animación, uno en vivo y otro filmado en el glaciar Perito Moreno), y una canción en vivo grabada junto a Los Gauchos Alemanes. "Mis discos no son fáciles de conseguir, entonces, medio que me hice el compilado para tener presencia en las disquerías, tener algo para generar ingresos y también para generar una opción para aquellos que no saben de mí o me conocen de nombre pero no se animan a comprar un disco". Tímida e introvertida, la María Gabriela Epumer que desprende furia y rock and roll a través de su guitarra es muy distinta debajo del escenario. Mientras desayuna con SABADO SHOW mantiene la mirada baja y apenas se siente su voz, casi con vergüenza responde cada una de las preguntas. Como dicen algunos: las calladitas son las peores.
—Durante el transcurso de tu carrera solista siempre se dio una paradoja: sos reconocida como una buena artista pero las ventas no son a la par. ¿Por qué?
—Sí, el motivo es porque hago los discos en forma independiente y para sonar en la radio hay que pagar bastante y todo se mueve con bastante dinero. Yo simplemente hago los discos, los distribuyo e intento difundirlos de la manera que pueda y como se pueda. Digamos que nunca fui a una multinacional a tocar una puerta...
—Digamos que ellos tampoco nunca te llamaron....
—No, será que ya me ven que soy independiente. Igualmente a mí me gusta el concepto que voy siguiendo, no te voy a mentir y decir que no me gustaría sonar en la radio todo el tiempo y que mucha gente conozca lo que hago, pero así como voy haciendo las cosas lo siento como una forma de vida. Grabo mis discos en el momento que yo quiero, donde quiero, de la forma que yo quiero. "The Compilady" me lo entregaron el 2 de enero de 2003, ninguna compañía de Argentina va a sacar una disco en esa fecha. Yo lo saqué, soy una caprichosa (risas)... quería tenerlo porque en los shows vendo los discos y además vendo en Japón y allá son otros tiempos.
—¿Lo tomás casi como una diversión el hecho de ser independiente?
—A mí me divierte y me encanta a pesar de que a veces proteste. Es un trabajo muy intenso el de producir tus propios discos, es como hacer todo, desde que nace la canción hasta que la entregás a las disquería. Me entretiene, quizás haría muchas más canciones si no me ocupara tanto de esos temas, pero me gusta y no me voy a quedar esperando a que alguien me firme un contrato. Esa es una excusa de la que se agarran muchos músicos, yo aprendí este camino del independiente y realmente es gustoso, cuando tenés el disco en la mano es lo máximo.
—¿Siempre pudiste desarrollar esta concepción independiente?
—No, para nada, en los ‘80 si no estabas con una compañía no existías, no era fácil ser independiente. En esa época estaba con "Viudas e..." fue un grupo super famoso y ganamos mucha plata, trabajamos por todos lados.
—¿No te gusta la popularidad?
—Me gusta pero... yo desde chica medio que conviví con la gente "famosa" por mi familia (su hermano es Lito Epumer, un talentoso jazzero, y su tía es Celeste Carballo), entonces nunca tuve esa cosa de inalcanzable, era algo cotidiano para mí. Es re lindo que te reconozcan por la calle pero para mí eso no es el éxito. En la época de "Viudas" era insoportable, no podíamos caminar... fue lindo vivirla porque se aprende a no marearse, ya que todo es ficticio, el público tiene el poder. A veces se sobre dimensiona todo, los valores que se manejan son muy extraños, prefiero ser una persona, una chica que toca la guitarra y que la gente puede arrimarse a hablar sin problemas.
UN AMOR UTOPICO. "Ella es mi bombón", dice Charly mientras abraza e intenta estamparle un beso a María Gabriela. Desde hace diez años ella es el ángel que García necesita arriba del escenario: cuando desafina ella sale al cruce con su dulce voz o cuando éste se preocupa de arreglar los teclados ella interviene con poderosos solos. La "alumna preferida" del maestro confiesa estar curada de espanto, ya no le asusta nada, ella conoce todas manías y así lo demuestra. Durante el reciente recital realizado en el Teatro de Verano, Charly pidió a su guitarrista que muestre sus "tetas" al público, rápidamente ella no le dio una negativa, ni se ofendió, sino que le exigió dinero.
—Diez años tocando con Charly, ¿puedo decir que es una hazaña?
—Sí, ya hace diez años!!!. No me doy cuenta de cómo pasa el tiempo. Hubo momentos re intensos, momentos que lo adorás, otros que querés salir corriendo, de todo. Todos los seres humanos tenemos altibajos y Charly especialmente es alguien diferente, entonces se convive con todos sus cambios y cosas. Creo que, por ahí, el secreto es ir adaptándome, siguiéndolo, él manda, es el jefe.
—¿Sos su niña mimada?
—Nos queremos mucho. Hay un afecto muy lindo, muy especial entre nosotros, como de incondicionalidad y de elegirnos porque los dos optamos por esta opción, tenemos esa libertad. En algunas épocas me fui y no toqué, después volvíamos a hablar y se arreglaba, eran momentos de turbulencia.
—¿Estás curada de espanto?
—Sí, puede ser. No me asusta nada, lo conozco y sé lo que puede pasar pero digamos que nunca pasa nada malo. Lamentablemente muchas veces con esas turbulencias el que se lastima es él, yo jamás tengo miedo por mí. Al principio me ponía nerviosa y después fui aprendiendo que él las cosas las hace por algo.
—¿Cómo manejas tu independencia cuando estás en el escenario con Charly?
—Soy muy independiente pero también muy respetuosa de su trabajo, de su música y lo admiro. El es el líder, es la estrella. Me parece que soy tímida normalmente pero cuando toco con Charly no soy más extrovertida porque me parece que está bien la medida, lo que le aporto.
—Durante tu carrera, además de estar al lado de Charly, también tocaste con Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Robert Fripp...
—Es un logro. Primero que Charly me haya elegido siendo mujer demuestra su cabeza abierta. El rock es un poco machista. Es un orgullo haber hecho todo lo que hice y también todo lo que tengo planeado; demostrar a los que no se animan que se puede hacer. Muchas veces las mujeres somos las que nos tiramos atrás. Nunca competí con los hombres, creo que hay que ir y mostrarse, hacerse el lugar como en cualquier lado.
—¿Las mujeres tienen una sensibilidad especial para hacer música?
—Sí, somos más intuitivas. Existe la música desde lo femenino, no es una gran diferencia, pero sí en las temáticas que se tocan y la música. Depende de la persona, también hay muchas chicas que son muy masculinas o hay hombres que son muy femeninos al componer.
Gerardo Minutti