Juan Darthés: Un triunfador como cantor de tangos y galán televisivo

Juan de la Mondiola

Los uruguayos podemos verlo a través del Canal 69 Sólo Tango, que emiten los tres canales de cable montevideanos para sus abonados. Allí dirige un interesante programa de tango, en el cual son llamados a participar tanto consagradas figuras de nuestra música (Horacio Salgán, por ejemplo) como los jóvenes valores que irrumpen en el firmamente tanguero porteño (nuestra Malena Muyala fue convocada a actuar en su programa cuando recién empezaban a conocerla en Buenos Aires). Y en medio de los artistas invitados, se anima a intervenir y a cantar algún tango, con su voz bien afinada, su atractivo registro de barítono, su sensibilidad y, el detalle no es menor, con su excelente pinta. Porque Juan Darthés divide su popularidad, enorme en estos momentos en Buenos Aires, entre su condición de galán televisivo y la de cantor de tangos. En el Uruguay, excepto por el programa tanguero del canal 69 y por una presencia suya junto a su ídolo Rodolfo Bebán en el año 1993, cuando pusieron en escena el show "Por qué canto así" en el Shopping de Punta Carretas no es, todavía, muy conocido. Por eso, para poner en contacto a este actor y cantor con nuestro público, tomamos muchos datos de su vida y su trayectoria artística de una nota publicada hace dos domingos en la revista VIVA del diario Clarín de la vecina orilla.

Curiosamente, Juan Darthés no es argentino: vino al mundo en la ciudad de San Pablo, el 28 de octubre de 1964 (está en vísperas de pasar a ser cuarentón), donde su padre, también cantor de tangos, era director ejecutivo del Canal 9 paulista. Hasta los tres años vivió en aquella enorme urbe (la misma en la que nació Alfredo Le Pera) para mudarse luego con toda su familia al barrio porteño de Temperley, ("Por eso tengo el corazón mirando al sur") lugar de asiento también del club de fútbol del mismo nombre, de camiseta celeste, del cual es hincha fanático. El hecho de ser extranjero lo libró del servicio militar y dio también lugar a muchas confusiones. "La gente muchas veces me toma por uruguayo y eso me agrada; me gusta el misterio, pero no puedo ser más argentino", afirma en el reportaje mencionado.

Su niñez y su adolescencia no difirieron en nada con la de cualquier muchacho de barrio, criado en aquellos duros tiempos políticos. Fue un pésimo alumno. "Era el peor del grado; me cambiaron cinco veces de colegio por mala conducta, pero no hacía maldades; simplemente lío", admite hoy. Tuvo sus ilusiones futboleras, que se frustraron un olvidable domingo cuando, como jugador de la quinta división de San Lorenzo, comprendió que su porvenir no estaba justamente en este deporte. Comenzó entonces el llamado irresistible de su otra vocación —la de cantor de tangos le venía de la cuna— y comenzó a tomar clases de teatro con un profesor del barrio, formación que luego, a los 17 años, completó y amplió en la Escuela de Arte Dramático.

Su doble condición artística pudo frustrarse en algún momento, pero el destino le ayudó a superar una situación difícil. Estaba haciendo un personaje importante en "Sólo un hombre", junto a Carlos Calvo. Era el último día de aparición de su personaje en la serie, o sea que finalizaba la grabación, pero pocas horas más tarde participaba en un concurso de cantores. No pudo ensayar con sus músicos y llegó al estudio de televisión, donde se dirimía el certamen,notoriamente cansado y nervioso. No obstante, y pese a que cantó "como pudo", según su propia interpretación, se consagró como "La revelación de Grandes Valores del Tango". Y para culminar ese día inolvidable, del canal lo llamaron para decirle que seguía en la novela. Después recorrió un camino permanentemente ascendente frente a las cámaras de televisión, participando en obras de gran suceso popular, como "El precio del poder", "El beso de la mujer araña", "Por siempre mujercitas", "Una voz en el teléfono", "Gasoleros". "Ilusiones", "099 Central", y "Soy gitano". Sus buenas dotes de actor y su pinta son las claves. No obstante, se defiende: ("No soy rubio de ojos celestes ni nada por el estilo"; "me parece que soy un tipo común", insiste. Pero los hechos, siempre tozudos, lo desmienten. Una encuenta que hizo el diario Clarín a principios de este año, entre mujeres de 18 años para arriba, lo ubicó en el segundo puesto como hombre ideal, después de Pablo Echarri.

Y esa preferencia femenina por este hombre que se asoma a los 40 años, que está casado hace diez años con una abogada con la cual tiene dos hijos, se manifiesta también cuando el actor se vuelve cantor de tangos. Fueron mayoritariamente mujeres las que colmaron el teatro Opera cuando Darthés brindó allí un recital el 4 de junio. Y también son más las mujeres que llenan los teatros del interior durante la gira que lleva a cabo en estos mismos momentos. Las admiradoras no disimulan su fanatismo: le gritan "potro", "papito" y hasta le arrojan bombachas al escenario. Juan Darthés no elude este desafío: se abre la camisa y se sacude con movimientos pélvicos que llevan el clima al máximo cuando canta "Pasional".

Cantor o galán, las dos profesiones le caen justas, Juan Darthés es uno de los buenos cantores y difusores de la actualidad de nuestro tango. Y este es el ángulo desde el cual nos interesa analizarlo en esta página de clara y definida condición cultural y artística.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar