Por: Mariel Varela
El grupo de cómicos se conformó en 1962 por iniciativa de los hermanos Scheck y se desperdigó en 2002. Cuatro décadas redonditas de un equipo exitosos e inigualable que dejó secuelas en la risa rioplatense.
Arrancó con Telecataplum y terminó de imprevisto con Decalegrón. En el medio hubo otros tantos personajes, ciclos y anécdotas. Cada año culminaba y retomaba al siguiente, pero una doble crisis -económica y moral- decantó en el adiós definitivo en 2002. Los programadores bajaron la cortina y los actores no tuvieron ni voz ni voto en la decisión.
"La gente hoy se ríe de cosas muy distintas. Nosotros no estábamos para la creación chabacana o vulgar. En 2002 se terminó el buen gusto y empezó a reinar el mal gusto que continúa hasta ahora", asegura Julio Frade.
insólitos. Alguien se encargó de juntar a los jugadores del Barcelona y no hay otro cuadro que juegue mejor, según Frade. Y Eduardo D`Angelo acota que lo mismo sucedió con la Celeste del Maestro Tabárez.
Con este grupo se dio una lógica similar a los dos ejemplos anteriores. Y se creó "un equipo creativo de primer nivel". "Teníamos una filosofía, una estrategia de grupo. Teníamos la mística de ser creativos y hacer una cosa única", complementa D`Angelo. Podían existir diferencias pero cuando entraban a la cancha eran "un solo corazón y salían a ganar", atribuye Frade.
Cierta magia los volvía excepcionales e irrepetibles. Se consagraron y ganaron el título de institución en la materia humorística.
-(Frade) Los sketches tenían originalidad y el éxito era igual en Buenos Aires que acá. Nuestros videos llegaron a Miami.
-(D`Angelo) Y un buen intérprete. Cada uno hacía un personaje y lo hacía con ganas.
-(Frade) Con convicción. Cada uno tenía un personaje muy adecuado a su manera de ser.
-(D`Angelo) Lo que él hacía, lo hacía perfecto; lo que yo hacía, lo hacía perfecto. Tenían mística y la transmitían.
-(D`Angelo) La clave fue siempre hacer cosas sin copiar lo que venía de afuera. Hoy desgraciadamente estamos copiando incluso lo malo. Cada uno de nosotros era un buen músico, después se convirtió en un buen actor. Yo era bueno en dibujo pero aparte me convertí en imitador y hasta en autor de libretos.
como el buen vino. D`Angelo es más nostálgico que Frade y suele sentarse en su videoteca a mirar aquellos viejos sketches que aún tienen vigencia. Se muestra indignado porque no hay registros: se borró todo, pero él supo archivar buena parte de ese material. Las generaciones más nuevas no saben bien qué hacían salvo por algún cuento pero D`Angelo intenta mostrar a los jóvenes ese gran trabajo cuando le dan la chance.
A Frade no le gusta mucho recordar pero cuando mira para atrás descubre que lo que se hizo fue excelente. "Uno queda feliz de haber vivido esa etapa y haber hecho las cosas bien".
-(D`Angelo) Cuando fuimos a Buenos Aires en el 63 decían que éramos muy intelectuales. No nos entendían. Lo que es histórico es que la gente te comenta cosas hoy y decís, cuánta gente nos vio en aquella época.
-(Frade) La gente percibe lo bueno y de pronto consume algo malo pero después cuando se acuerdan, recuerdan lo bueno.
-(D`Angelo) Es como el vino. Tomás vino suelto de vaso en un boliche y te va a dar igual pero el buen vino lo recordás para siempre.
La gente los reclama. Los veteranos, sobre todo, porque la juventud no los conoce. En la calle escuchan: "¿Por qué no se hacen más esos programas?, ¿qué pasa con la televisión? Es horrible todo lo que hay", transmite D`Angelo.
Y a ellos les sucede algo similar. Frade desechó los canales abiertos de sus opciones y se dedica a ver televisión satelital. "Veo sit-com de Fox, Sony, programas españoles, franceses, hasta la NHK de Japón. Y mirá que en el mundo también hay mucha porquería pero hay programas que se pueden ver. Two and a half men, Seinfeld: te reís y es un humor bien escrito".
-(Frade) No hay humoristas. Nombrame uno. El más cercano a un humorista es Francella pero es comediante y no es de hoy. El stand up no es ni más ni menos que el viejo monólogo.
-(D`Angelo) Pero de una forma que lo hacen los chicos sacando unos chistes de internet. Entre los jóvenes se entienden pero a mí no me hacen reír. Me falta el tipo gracioso.
sobrevivimos. El humor es bueno para la salud y Frade intenta estar siempre de buen ánimo. Aunque cuando se le pregunta qué lo hace reír, responde que nada en especial.
No existe una jubilación para el actor y no les queda otra que sobrevivir. Frade hace espectáculos, es director de la banda sinfónica de Lavalleja y de Pro Música. "Trabajo mucho más como músico. Con el humor no hago nada", indica.
"Hago algún espectáculo por el interior, alguna obra de teatro porque otra cosa no hay. O aparezco como invitado en un programa de TV", dice D`Angelo.
-¿Te ves haciendo algo en la televisión actual?
-D`Angelo: depende lo que se presente. Bailando en el caño con Tinelli, no. Ese tipo de cosas, no. Pero lógicamente que tenés ganas de hacer. Mientras el cuerpo aguante, dale para delante.