Por Luis Ventura
Con la llegada del verano, ¡todos y cada uno de los veranos!, productores, artistas, representantes, empresarios y jefes de prensa se las ingenian para empezar a agitar las aguas de los meses estivales que asoman con las últimas novedades de elencos, compañías y contrataciones. Es el tiempo de los escándalos, los malos entendidos, las peleas y las reconciliaciones.
En el medio de este clima se arman las denominadas carteleras, lo que en la jerga teatral se conocen como las gloriosas marquesinas. Las gigantografías que encabezarán las fachadas de cada sala, para anunciar el título del espectáculo, los artistas que lo llevarán a cabo, su director, su productor y todos los créditos que se combinarán como si fuera un rompecabezas, sólo por el verano... Y si la temporada es buena, puede ser el puchero para todo el año: Montevideo, Buenos Aires, Punta del Este, Mar del Plata, Piriápolis, Carlos Paz, Colonia, Mendoza, Las Piedras, Rosario, Salto, Carmelo, Asunción, Ciudad del Este, Salta, San Luis, San Miguel de Tucumán, Corrientes, Santa Fe, Posadas, ¿y por qué no Los Titanes?
En este armado de cartel, hay quienes hacen respetar sus méritos artísticos, otros su furor mediático, también sus trayectorias, los premios, y otros tantos que hacen cualquier cosa, incluído el sexo, por conveniencia para mejorar su ubicación dentro de esa gran marquesina que podrá ir con luces de colores, focos, lamparitas titilantes, cartel giratorio, a la izquierda o a la derecha, de colado ó de invitado. Todo va a valer a la hora de la foto, al momento de las tipografías de las letras con que se nombre a cada integrante del elenco y eso tiene que ver con la negociación y el poder que tiene cada uno.
En esta ocasión quiero hacer referencia a la marquesina de "Barbierísima", la revista de Carmen Barbieri con libros y dirección de su ex pareja, Santiago Bal que sólo estará en letras pero sin imagen porque él no estará en escena. Quizás en castigo y condena por haber trascendido su travesura amorosa con una ex integrante de elenco anterior.
Miro y observo una y cien veces la marquesina de Carmen y no puedo creer que ella haya aceptado semejante cartel. Lo digo con todo respeto, porque en definitiva son fotografías individuales que un diseñador gráfico y artístico armó globalizando la postal.
¿Por qué? Muy fácil, porque hicieron un cartel con una "Barbierísima" que parece una "Pobrísima" cabeza de compañía, o una "Sardinísima"... Más allá de mis diferencias con ella, Carmen no debería minimizar su figura igualándola a todos los integrantes del elenco, en el que muchos están muy por debajo de sus posibilidades. Y lo digo bien. Porque si hay que distinguir a Germán Krauss, a Zulma Faiad, a Beto César y algún otro que lo merezca, lo justifico, pero Carmen no puede ser el felpudo de todo el elenco que se para sobre su abdomen, como si fueran los enanitos de "Gulliver", dejando a la cabeza de la compañía acordonada sobre el vértice superior izquierdo de la postal, como también a una Zulma al borde inferior derecho desaprovechando su presencia.
No sé quien armó ese diseño, no quiero enterarme tampoco cómo se compuso la marquesina, lo que si puedo decir que quien la hizo no valora la importancia de las figuras del elenco en la puerta del teatro y a la hora de vender las entradas, aunque parezca mentira, el público mira la marquesina antes de pasar por la boletería. De ahí la importancia de una buena carta de presentación como el cartel. Chau, hasta el próximo Sábado... Show.