Hasta los 45 años, el australiano Geoffrey Rush era un desconocido actor teatral australiano que raramente había tenido oportunidades de mostrarse en el cine de su país. Pero la convocatoria para el protagónico de Claroscuro le supuso el Oscar y saltar a la consideración del mundo del cine. Esto le permite disfrutar hoy del éxito de su Capitán Barbossa en la saga de Piratas del Caribe. En Los Ángeles, durante la premiére mundial del filme, dialogó con SÁBADO SHOW.
-¿Qué sintió cuando lo convocaron para trabajar en la tercera parte de Piratas del Caribe?
-Fue realmente raro, ya que mi personaje moría al final de la primera y no encontraba explicación para su regreso. Pero cuando Jerry se reunió conmigo me empezó a hablar de un cierre de la saga con ciertos elementos mitológicos, con viaje al confín del mundo incluido y una misión que cumplir. Además, Jack Sparrow, que murió al final de la segunda, acá regresa al mundo de los vivos.
-¿Cuál cree que es la clave del éxito de esta historia?
-Una sucesión de factores, sin dudas. En primer lugar, una aventura como hace tiempo no se veía. En segundo, un personaje principal que no tiene nada que envidiarle a los mejores piratas de la historia del cine ni a los actuales héroes de acción.
-¿Cómo definiría al Capitán Barbossa, su personaje en la saga, como un hombre bueno o un hombre malo?
-No lo juzgo, simplemente lo disfruto. En la primera parte no hay dudas que era el villano de la historia. Pero en la tercera es una especie de estadista en tiempos de guerra, algo así como un Winston Churchill. En la historia del cine tiene antecedentes tan notables como Long John Silver. En el fondo es un hombre contradictorio, y esos personajes me encantan.
-¿Qué tal es Johnny Depp?
-Uno de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos y el único, aparte de Marlon Brando, con la capacidad de hacer personajes intensos y diversos con la misma calidad. Vamos a verlo con el paso de los años, pero estoy seguro de que sus creaciones serán íconos de distintas épocas.
-¿Cómo fue la llegada de Keith Richards al set?
-Cuando llegó trastocó el ambiente de trabajo y desplazó a Johnny a un segundo plano. Fue algo así como la llegada del Demonio de Tasmania.
-Alguien como usted, que ha desarrollado su carrera en el teatro, ¿cómo se siente de formar parte de una película tan exitosa?
-He trabajado en teatro casi exclusivamente los primeros 50 años de mi vida. Hace poco que el cine ha comenzado a ocupar la mayor parte de mi tiempo. Los éxitos mayores que logré en los escenarios en Australia llevaron 50 mil personas a lo largo de tres o cuatro meses en cartel. Con este tipo de películas trabajás el mismo tiempo y terminan viéndote millones alrededor del mundo. Pero sin dudas que lo más impactante es ver a tu personaje dentro de una caja de cartón en una juguetería.
-¿Está haciendo teatro ahora?
-Protagonizo El rey se muere, de Ionesco. Es la primera vez que puedo encarar una temporada más o menos normal en cinco años. La estoy haciendo en Sydney de momento y luego saldremos de gira por otras ciudades australianas. La dirige Neil Armfield, con quien hicimos juntos la traducción.
-¿Hay algún personaje que le quede pendiente?
-En cine, ninguno. En teatro me gustaría encarar Don Quijote.
-¿Por qué sigue viviendo en Australia cuando su carrera se desarrolla en otros mercados?
-Porque quiero quedarme allí. Hoy en día no es necesario vivir en Los Ángeles para trabajar en el mundo del cine. Se filma alrededor del mundo y te movés para donde sea la película.