Entrevista

Fernando Vilar tras la cadena: "Los colegas que me criticaron lo hicieron por envidia"

Fernando Vilar está “menos estresado” que cuando conducía Telenoche. En febrero, volvió a todos los televisores en horario central fue el elegido por Tabaré Vázquez para dar una polémica respuesta a los reclamos del agro. "Yo cobré. No hago nada gratis. Fue un trabajo", dijo.

Fernando Vilar
Fernando Vilar. Foto: Ariel Colmegna. 

Actualmente está al frente de los ciclos radiales De Primera Mano (Radio Cero) y No está todo dicho (Monte Carlo), integra el staff de Buscadores (TNU), realiza las conducciones de eventos privados y a la hora en la que antes presentaba las noticias hace gimnasia y corre por el Prado con su personal trainer. Tras su alejamiento de Telenoche no había vuelto a tener tanta exposición como en febrero de este año, cuando sorprendió a propios y extraños al aparecer por cadena nacional para dar un mensaje en nombre del gobierno. Por primera vez, el comunicador que estuvo en el ojo de la tormenta responde a los cuestionamientos en Sábado Show.

—Hace dos años y medio que no estás más en Telenoche, ¿sentís que te sacaste una mochila?

—Tengo menos estrés. Los noticieros de televisión son muy estresantes. Todos los días rendís examen. Si hacés un buen noticiero el lunes, martes, miércoles y jueves pero el viernes le pifiás en algo, tuviste una mala semana. El periodismo es un trabajo muy lindo, pero creo que con ese estrés uno debería trabajar 10 años y cambiar. Es como el futbolista, mientras está vigente está a full sin licencias ni días libres pero a los 35 tiene que dejar. Esto debería ser igual para no destruir la salud.

—¿A la distancia creés que hubiese sido bueno irte antes?

—En aquel momento no me quería ir pero mirando para atrás pienso que tal vez estuve demasiado tiempo.

—¿Cómo sobrellevabas ese estrés?

—Tenía un par de claves. No me llevaba ningún problema a mi casa. No miraba televisión, solamente deporte o algún concierto o documental. Llegaba el lunes al canal sin saber lo que había pasado en materia política durante todo el fin de semana. Era a propósito porque si uno no se desenchufa de la realidad se le va la vida. Incluso de esta forma me enfermé de los intestinos por estrés.

—¿Qué enfermedad tenés?

—Tengo diverticulosis, que es una enfermedad crónica y es consecuencia directa del estrés. Uno la pasa mal porque siente tremendos dolores como si lo estuvieran desgarrando por dentro. Y corre el riesgo de que se le perfore el intestino. Yo tuve cuatro ataques a lo largo de mi vida y el mejor especialista en la materia en Uruguay me dijo que normalmente el ser humano soporta dos de esos ataques. Me dijo que si llega a haber un quinto la voy a pasar mal. Los cuatro fueron en la época que conducía Telenoche. Uno de ellos fue estando al aire sin poder soportar el dolor. Terminé el noticiero sosteniéndome el vientre, me fui manejando hasta la mutualista y quedé internado.

—¿Qué te parece el nuevo formato de noticieros que tomaron los tres canales privados, con mayor duración, conductores que salen del escritorio y más periodistas interviniendo al aire?

—No lo entiendo mucho. Yo creo que el presentador debería pasar lo más inadvertido posible. Cuando el conductor se para y se ve de cuerpo entero, uno ya ve si está gordo, flaco, si le queda bien el traje. Lo importante no es el conductor sino la noticia. Esto puede ser un efecto de la lucha de la televisión contra las nuevas tecnologías. En esa competencia hay que cambiar y probar cosas para no seguir perdiendo audiencia.

—¿Cuál es el mejor noticiero de la televisión?

—No miro ninguno. Se me hacen muy largos. Además, como le pasa a mucha gente, a las siete de la tarde ya sé lo que pasó en Uruguay y en el mundo a lo largo del día. Me cuesta que me enganche, ¿qué muestran que no se haya visto antes? Yo termino mi programa de radio a las 7 y estoy enterado de todo. No me agrega nada mirar un noticiero.

—¿Cómo te llevás con tu nuevo rol de abuelo, tras el nacimiento de Lucas?

—Recién estoy dando los primeros pasos como abuelo. Soy muy baboso, estoy chocho, fascinado. Es uno de los misterios de la vida que me sorprende. Un día mi hija me dijo "estoy embarazada" y yo no lo podía creer, no me sonaba eso. Lucas tiene cinco meses y medio y el otro día fue al Campeón del Siglo por primera vez vestidito de Peñarol. Tengo mil fotos de él en el celular. A veces me pongo a limpiar el celular y siento que no puedo borrar fotos repetidas de él porque es como un cuchillo que le clavo en el corazón. De repente tengo seis repetidas pero me da no sé qué borrar una. Es como que lo estoy atacando.

Cadena.

Vilar fue el protagonista de una de las polémicas del año. El martes 27 de febrero, cuando todos esperaban al presidente Tabaré Vázquez en cadena nacional para responder el reclamo de los productores agropecuarios, la cara que apareció en todas las pantallas fue la de Fernando Vilar. El periodista transmitió el mensaje preparado por el gobierno en lugar del presidente y generó todo tipo de reacciones. Consciente de la batahola que había desatado, Vilar prefirió guardar silencio hasta que se alejara la tormenta. Dos meses después se anima a hacerle frente a las críticas. "Tengo mucha espalda", desafía. 

—¿Por qué aceptaste ser el orador en la cadena nacional del gobierno?

—Yo hice un trabajo que me encargaron. Si a mí me hubiera llamado Luis Lacalle Pou para hacer una conferencia de prensa para dar a conocer una posición única del Partido Nacional en torno a una ley, por supuesto que también lo hubiera hecho. Soy comunicador profesional y son cosas importantes para comunicarle a la gente. A mi juego me llamaron. Casi todos coincidieron en que estaba bien que lo hiciera un comunicador profesional y que la gente no se duerma mientras escucha a un político. Para mí fue un honor que me convocara personalmente un Presidente de la República para preguntarme si estaba dispuesto a hacer eso.

—¿Dudaste en aceptar?

—No. Me dijeron que el presidente quería hablar conmigo y yo fui sin saber para qué era. Cuando uno va a hablar con el Presidente de la República no puede decir "dejámelo pensar".

—Sos un comunicador profesional pero también periodista, ¿considerás que el rol de un periodista admite recibir encargos del gobierno para dar información?

—De eso que opinen los opinólogos que opinan de todo. Hay gente que entiende que estuve bien y gente que entiende que estuve mal. Un periodista amigo me dijo "cada uno sabe el tamaño de espalda que tiene". Mi espalda es muy grande.

—¿Coincidías con todo lo que planteaba el comunicado?

—No sé, había muchos datos. Yo tenía legítimamente la posibilidad de dudar si eran ciertos o no. Yo comuniqué, nadie me preguntó si estaba de acuerdo o no con lo que allí decía. El énfasis que puse en lo que leí lo hice para que se entendiera mejor.

—Al aceptar dar determinada información por pedido del presidente, ¿evaluaste que en algún punto podías dañar la credibilidad que construiste a lo largo de tu carrera?

—Es discutible. Yo no creo que dañe mi credibilidad. Las personas que me creían me siguen creyendo y las que no me creían no pretendo que me empiecen a creer después de la cadena. Me contaron que (Gerardo) Sotelo dijo: "A Vilar se le terminó la carera periodística". Es una opinión. Yo sigo trabajando en los mismos lugares en los que trabajaba. Es más, la misma empresa tiene entre sus filas a quien leyó los planteos al gobierno y al que leyó la respuesta: Jorge Landi (quien leyó la proclama de los autoconvocados) trabaja en Radio Monte Carlo y yo también. Durante 20 días todo el mundo habló de dos periodistas de Radio Monte Carlo. Yo no sé si Jorge Landi pudo chequear que todos los reclamos fueran genuinos. Simplemente hizo de comunicador. Y nadie hizo tanto ruido. Cuando él termina su programa y empieza el mío yo le digo "si serás importante que para responderte a vos me agarraron a mí" (risas).

—¿Cobraste por este trabajo?

—Sí, pero no quiero dar muchos detalles porque es un tema en la picota. Yo cobré. No hago nada gratis. Fue un trabajo.

—Desde la Secretaría de la Presidencia se dijo que no se te había pagado, según una nota de El Observador.

—La presidencia tiene el derecho de decir lo que entiende que tiene que decir. En este tema no quiero entrar el detalle.

—¿Cómo viviste toda la repercusión que hubo en torno a este hecho?

—A mí no me cambió la vida para nada, ni para bien ni para mal. Nunca más vi al presidente ni hablé con él. Si yo fuera nuevito en esto capaz que me mareaba pero estuve 24 años saliendo al aire con gente que me felicitaba y me insultaba.

—¿Te dolieron algunas críticas?

—La gente que yo respeto no me criticó. Hubo un montón de colegas que dijeron "yo no lo hubiera hecho". Perfecto, es válido. Pero yo no tengo la mínima duda de que muchos de los colegas que me criticaron lo hicieron por envidia. A más de uno le hubiera gustado estar ahí por un tema de orgullo, de fama y de ser el centro de la polémica durante 20 días. Lo que me molesta es cuando me faltan el respeto. Hubo gente que me insultó en las redes sociales. Yo no respondí nada pero leí todo, con la mayor parsimonia del mundo y la mayor amplitud de cerebro del mundo. Hubo algunos comentarios muy duros. Me gustaría conversar con esa gente para que me dé su punto de vista sobre la vida.

—¿Cuál es tu opinión sobre el conflicto entre el gobierno y el agro?

—Yo sé que en algunas cosas que reclaman tienen razón. También sé que el gobierno sabe que ellos tienen razón. Por eso en algunos casos se reúnen para buscar soluciones. Algunas de las cosas que pidieron, el gobierno se las dio.

—¿Asesorarías a un partido político en materia de comunicación?

—No, solamente a empresas. Trabajo con la Asociación de Diabéticos del Uruguay, en la Asociación de Informáticos del Uruguay y con Cutcsa.

—¿Alguna vez te llegó la propuesta?, ¿lo harías?

—No, no me gusta la política. La política va por una vereda y yo voy por la de enfrente. Si te contratan como asesor de comunicación de un partido político, la gente te empieza a vincular a ese partido político. Y yo no soy ni blanco, ni colorado ni frenteamplista.

—¿Cuál dirías que fue el mejor acierto y el peor desacierto de este gobierno?

—El acierto es el Sistema Nacional de Cuidados. Nunca se había hablado de eso y me sorprendió para bien. Pensé que era una idea alocada pero resultó una muy buena realidad. El desacierto es no haber bajado todos los impuestos que se dijeron que no se iban a subir o que se podían bajar. Ya vemos que se siguen subiendo.

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