Falleció Eladia Blázquez cantante y compositora de exquisita inspiración

| "Le dio un cambio verdadero al tango y aportó una mirada femenina sobre la sociedad".

Fue tan larga como infructuosa la lucha que libró Eladia Blázquez contra el cáncer; finalmente el 31 de agosto pasado falleció en el hospital Bazterrica de la capital porteña. Sus restos fueron cremados y las cenizas depositadas en el mismo 31 por la tarde en el panteón de Sadaic. "Es lo único que le pido a la vida: mantenerme en la canción popular", había dicho poco tiempo atrás; y este ruego, que ahora cobra fuerza de testamento se cumplirá sin dudas. Nadie olvidará a Eladia, su talento musical, su sensibilidad poética, su buen gusto y su estilo intimista para cantar. Permanecerá en la canción popular; a ello nos comprometemos todos aquellos que fuimos sus admiradores durante su exitosa y proficua carrera artística. Que empezó a los ocho años de edad (Eladia había nacido el 24 de febrero de 1931) pero que tuvo su primer impulso cuando solo contaba con 4 años y recibió como regalo de sus progenitores españoles un pequeño piano, al que se agregó poco después una guitarra. Por eso sus inicios con la música (padres y abuelos mediante y un fino oído poco común) fueron con los aires españoles tradicionales. Ya como intérprete intuitiva de los dos instrumentos de su niñez, perfeccionó su condición de cantante al lado de Luis Rubinstein y buscó expresarse, como compositora e intérprete a través del folklore, (Los Fronterizos le grabaron dos canciones suyas), luego vino la etapa del bolero hasta que en los finales de la década del 60 llegó, afortunadamente, el tango a su vida. Su primer título de esta nueva y trascendente época fue "Sueño de barrilete", al que siguieron "Mi ciudad y mi gente", "Sin piel" y "Contame una historia". Desde el principio sus obras se distinguieron por la profundidad conque enfocaban los pequeños dramas cotidianos del hombre común, por la ternura conque describían los paisajes de la ciudad donde nació. Pero todos ellas envueltas en una pátina dolorida y casi amarga, que le valieron el apodo de "la Discépolo con polleras".

Su irrupción en el ambiente tanguero- afectado es esos momentos por una crisis que se insinuó como terminal: faltaban los creadores, las orquestas se diluían a los pocos días de haber sido creadas y los músicos más talentosos se refugiaban en conjuntos de reducida integración que actuaban para un público cada vez más escaso-fue una verdadera bomba y contribuyó enormemente a superar el mal momento. Susana Rinaldi, fervorosa cantante de sus temas, definió de esta manera ese fenómeno: "Eladia le dio un cambio verdadero a la historia del tango"."Con ella, la mujer empieza a actuar como autora y compositora, por fuerza, por llegada y por reconocimiento público; sus temas resumen la fuerza con la que la mujer aparece en lo cultural y lo social y cómo ella lo sabe interpretar." "Eladia aportó una mirada femenina sobre la sociedad y eso abrió el camino para las que vinieron después". "Sin duda es una de las compositoras y versificadoras más importantes del país".

La nómina completa de sus demás títulos abona esta declaración de la Rinaldi con elocuencia. A los mencionados deben agregarse "Domingos de Buenos Aires", "Que buena fe", "María de nadie", "Cerrame la ventana", "Humano", "Retazos", "Desnuda la ciudad", "Para entendernos", "Te llaman fueye", "El coro", "El precio de vencer", "El miedo de vivir", "Al de la zurda", "Tu rebelión", "Un caballero", "La cartera de economía", "Somos como somos", "A un semejante", "Vamos en montón", "La bronca del porteño", "El coso que tira la manga", "Doña Fiaca", "Por qué amo Buenos Aires", "Honrar la vida", "Siempre hay un duende", "Cátulo Castillo", "Amor sin aventura", "Si te viera Garay", "Viejo Tortoni", y la letra del tango que Piazzolla dedicó a su padre "Adios Nonino", a los que hay que agregar las dos obras más representativas de su personalidad: "El corazón al sur" y "Convencernos". Aquí se extrae una acabada síntesis del lirismo que animó siempre a esta inagotable creadora, su profundo amor por esa Buenos Aires a la que describe con acritud a veces y en otras con conmovedora ternura, al igual que al ser anónimo que habita en ella y que lucha y sufre sin pausas, asi como su acendrada defensa de los auténticos valores culturales de su gente.

Por su coraje, por su tenacidad, por su buen gusto, por su capacidad para interpretar el sentimiento del ciudadano común, Eladia Blázquez, se mantendrá siempre -como ella quería- en la canción popular. Y también ocupará un lugar de destaque entre los argentinos que dejaron huella honda en la vida cultural del país.

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