Por: Analía Filosi
Es difícil imaginar que de un tema tan triste y duro como el cáncer se pueda hacer una comedia. Pero nada es imposible en el universo de la televisión y, si la propuesta tiene pantalla por HBO, es garantía de que lo que se va a ver está hecho con seriedad y respeto. Con ese ánimo es que hay que esperar mañana el estreno de The Big C, la nueva comedia de Showtime que en América Latina se verá por HBO, los domingos, a las 22:30. El estreno será excepcional porque comenzará a las 22 horas e incluirá los dos primeros episodios, de media hora cada uno.
El prejuicio y temor que causa una enfermedad como el cáncer se manifiesta desde el título. Es común en varias culturas, la nuestra incluida, que la gente se niegue a decir "cáncer". Eufemismos varios se han utilizado para nombrarlo, creyendo muchos que con mencionarlo con todas sus letras se lo está llamando. De ahí entonces que esta comedia se llame The Big C. La "C" corresponde al cáncer, pero también al nombre de la protagonista de la historia: Catherine "Cathy" Jamison (Laura Linney).
Cathy es una profesora de secundaria de Minneapolis a la cual se le diagnostica un melanoma terminal en fase V. Al conocer la terrible noticia, la mujer cambia drásticamente su vida y comienza a hacer locuras nunca antes imaginadas para ella. Desde ruedas de carro en el pasillo del colegio y comer postre como plato principal, pasando por quemar un odiado sofá o comprarse un costoso auto, hasta construir una piscina en el césped del frente de su casa. "Cathy es una mujer que no sabe muy bien quién es. Tiene la oportunidad de descubrirlo y decide tomarla… Se siente liberada, lo cual es curioso considerando que está muriendo", dice Laura Linney de su personaje, por el que está nominada al Globo de Oro como Mejor Actriz y la serie como Mejor Comedia (los ganadores se conocerán mañana).
Lejos de deprimirse e imprimir dramatismo a su vida, la profesora busca esperanza y humor en medio de su oscura realidad. Adopta como filosofía vivir cada día como si fuera el último, lo que incluye enfrentar todo aquello que está fuera de lugar en su vida y en su familia. Eso sí, en un principio no le dice a nadie que está enferma.
Una de las primeras cosas que hace es echar de su casa a su inmaduro marido Paul (Oliver Platt), e intentar reconstruir su relación con su malcriado hijo Adam (Gabriel Basso) y con su hermano Sean (John Benjamin Hickey), que se ha transformado en vagabundo por elección. En su trabajo, en tanto, la aburrida docente se transforma en una mujer completamente diferente y divertida.
En cada uno de los trece episodios de media hora que componen la primera temporada -ya se confirmó que habrá una segunda-, esta comedia provocativa y poco convencional posa su atención en los momentos graciosos y hasta positivos dentro una situación tan compleja como el cáncer, mostrando lo que realmente significa tomar las riendas de la vida y disfrutar de cada minuto al máximo.
El entorno de Cathy se completa con Rebecca (Cynthia Nixon, la Miranda de Sex and the city), una amiga que retorna a su vida y se convierte en gran apoyo; Andrea (Gabourey Sidibe, la protagonista de la película Preciosa, por la que fue candidata al Oscar), una de sus alumnas rebeldes; Marlene (Phyllis Somerville), vecina y amiga, enfrentada a otra dura enfermedad, el Alzheimer; el Dr. Todd Mauer (Reid Scott), oncólogo y amigo de Cathy; su padre (Brian Cox), y su amante (Idris Elba).
Linney, además de protagonizarla, es productora ejecutiva de la historia, junto al reconocido y nominado al Oscar, Neal Moritz (Prison Break, Rápido y furioso, Soy leyenda). Además, Bill Condon, ganador del Premio de la Academia por Dioses y monstruos, fue el director del piloto. Vale recordar que Condon ya había dirigido a Linney en cine, en Kinsey, film que la actriz protagonizó junto a Liam Neeson, actor que también participa de The Big C. Linney fue nominada al Oscar como Actriz de Reparto por ese film.
PINCELADAS. Si quiere seguir enterándose un poco más de la vida de cada uno de los personajes de The Big C, le podemos contar que Cathy guarda el secreto de su enfermedad por meses y es a su vecina y amiga Marlene a la primera que se lo cuenta. Ésta lo sospechaba porque su marido murió de cáncer y porque su perro lo estaba marcando (dicen que estos animales son capaces de detectar el cáncer).
En medio de todo eso, Cathy expulsa a su esposo de la casa, tiene un affair y pone a su hijo a cargo de Marlene. Precisamente este último es el primero en darse cuenta de que la amiga de su madre padece Alzheimer. Rebelde como es, Adam terminará por aceptar que su madre lo necesita.
Paul, el marido de Cathy, también tendrá un breve romance cuando su mujer lo eche del hogar. Al enterarse del cáncer de Cathy, su actitud infantil desaparecerá y empezará a comportarse con responsabilidad. Otro de comportamiento poco adulto es Sean, el hermano de la protagonista: ha decidido vivir como un vagabundo, sin bañarse y comiendo de la basura. Cuando se entera del cáncer de su hermana, entra en shock. Se acercará a ella y terminará relacionándose con Rebecca, amiga de la infancia de Cathy con la que ésta retoma contacto luego de años.
También está el Dr. Todd Mauer, oncólogo de Cathy, paciente por la que se siente atraído. Será su confidente mientras ella no le revele lo que le ocurre a su familia. Finalmente está Andrea Jackson, una obesa y combativa estudiante que le hace creer a su profesora que sus problemas provienen de ser parte de una familia de bajos recursos y tener una madre drogadicta, cuando en realidad pertenece a la clase media y sus padres son adorables. Será la primera en darse cuenta de que Cathy tiene una relación extramatrimonial.
PIONEROS. Cathy Jamison es considerado el primer personaje en la televisión estadounidense con el que se trata el tema del cáncer dentro del género comedia. Es claro que el tema ya ha sido abordado por series de drama, la más reciente y brillante es Breaking bad (se ve por AXN), en la que el protagonista es un profesor de química que padece cáncer de pulmón y resuelve convertirse en productor y distribuidor de metanfetaminas para asegurar el futuro económico de su familia.
The Big C no pretende ser una historia divertida sobre la batalla contra el cáncer, sino más bien la historia de una mujer de mediana edad que está enferma y la forma en cómo decide vivir el resto de su vida.
Darlene Hunt, creadora de The Big C, tuvo en cuenta cómo podían reaccionar los enfermos de cáncer frente a la comedia. "Casi sienten que son poco representados por la televisión. Espero que puedan sentir que tienen un héroe con el cual puedan reír y llorar, esperemos que más risas que lágrimas", dijo. En Estados Unidos, la serie se estrenó en agosto de 2010, momento en el cual la productora ejecutiva expresó su deseo de que "sea un programa para todos. Creo que Estados Unidos está más que preparado para ello".
El desafío está ahora planteado para esta región del planeta y no es sencillo. El humor negro no es digerible por todo el público, máxime cuando se mete con enfermedades como el cáncer, sin cura en muchos casos. Pero la televisión es entretenimiento y de esa forma está encarada esta comedia. Como bien lo dice el actor Oliver Platt (esposo de Linney en la ficción): "La serie propone una increíblemente formidable pregunta: ¿por qué comenzamos a vivir maravillosamente sólo cuando recibimos la sentencia de muerte?". Si sirve para que reflexionemos al respecto, esta historia ya habrá cumplido un importante papel.