En el aconcagua, todo te parece chico

Por: Luis Ventura

En el llano las dimensiones se emparejan. Las medidas son menos abismales. Pero en la cima, en la punta del Aconcagua las distancias parecen gigantescas. Los números son enormes y los movimientos monumentales. Por eso, ver ShowMatch en pantalla es algo muy distinto que vivirlo en carne propia. Algo así como salir de un saloncito de fiestitas infantiles y meterse en el corazón de Disneylandia. Todo lo que parecía pequeño en cualquier otro programa, allí se magnifica, masifica y se torna imponente, impresionante… como suele decir su conductor, productor y creador. ¡Y no es para menos!

Recién ahí se toma real dimensión del universo televisivo y artístico que gira en torno de Marcelo Tinelli. Porque en el estudio de Ideas del Sur, desde donde se emite el popular y glamoroso envío, no se puede negar que existen los dos perfiles de "Bailando por un sueño", según el lugar donde elijas ubicarte tendrás la sensación de estar en el medio del estadio Centenario o del mismísimo Maracaná.

Por eso, Tinelli se permite tener una escenografía monumental, decenas de productores, dos alfiles efectivos como el Chato Prada y Federico Hoppe, la minuciosa asistencia de prensa y relaciones públicas de María Calatayud… Y así, uno por uno, toda la legión de trabajadores de la tele que componen las pequeñas piezas de un gran monstruo de mil cabezas. Y hablamos de un Aconcagua de los medios. Del dueño de la altura, del amo de la región que mira todo desde la cima.

Todo funciona, todo se enciende y se apaga, el rating crece, trepa el número minuto a minuto y da lo mismo que baile "La Mole" Moli o que mueva el circo Ricardo Fort con sus títeres de turno. Porque la cabeza mayor, Tinelli, provoca que genere interés el beso de Silvina Escudero y Matías Alé, o una disputa de Graciela Alfano con Aníbal Pachano… Lo que parece casual no lo es, todo es articulado y buscado desde la elaboración previa.

El gran titiritero tiene nombre y apellido, y es inevitablemente Marcelo Tinelli. El responsable de haber montado esa parafernalia, esa máquina de sumar puntos de teleaudiencia, avisos publicitarios, shows, facturación, estrellas, mediáticos y aspirantes a celebridades para lograr un producto casi imposible de copiar. ¡Solo por sus dimensiones! Imaginen el presupuesto solamente…

Así lo sentí cuando el lunes para que el propio Tinelli me llamó al celular con la intención de que cubriera la ausencia del averiado Fort en el jurado de "Bailando". Le dije que sí dejando la posibilidad de una segunda presencia, pero lo que quería era estar adentro del "circo romano" para experimentar con sensaciones propias qué se sentía. Vi tanta gente, tanto movimiento, tantas historias y personajes, que en algún lugar me dio vértigo. Me mareó tanta multiplicidad. Porque todo eso funciona a partir de la muñeca y el oficio de Tinelli. Él es quien activa los mecanismos de atracción, los efectos que fascinarán y las inflexiones que irán cautivando y quedándose con la atención del televidente.

Personal y profesionalmente no generó ninguna presión el integrar una producción en la que todo funciona con precisión de relojería suiza… Tengo 10 años de "Intrusos" sin licencias, sin renuncios, sin vacaciones, sin penas ni olvidos, y entrar en juego cada media hora es maravilloso… Si todo el peso de la historia se la lleva Tinelli al hombro. El pone y saca, el grita y calla, el viene y va, te habilita y te cierra… Para bien y para mal, el dueño del Aconcagua es él. Otros la miran de afuera, pero todos integran el magnífico marco que el programa muestra en pantalla.

Estar en "ShowMatch" es muy potente, una experiencia inolvidable para los que vamos de visitantes o de espectadores. Yo lo hice en el rol de peón de ajedrez y pude disfrutar ese mundo mágico de Tinelli, por eso no quería dejar de compartirlo con vos, que sos mi confidente semanal. Chau, hasta el próximo Sábado… Show.

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