POR SEBASTIÁN AUYANET
Quince minutos para entrevistar a un artista no dan prácticamente para nada. Más aún si se trata de alguien de quien se sabe bastante poco (o quizá bastante mucho) como para armar una entrevista en la que diga algo demasiado original o revelador sobre su carrera. Aún así, esos quince minutos por los cuales probablemente varias miles de uruguayas darían su vida (o la de alguna otra persona) sirvieron para que la superestrella internacional se contacte con su público y tranquilice a todas sus fans del Cono Sur. Después de una prologada licencia, fuera de los escenarios, Ricky Martin está de regreso y "en calma".
Así es como define Enrique Martín Morales, nacido un 24 de diciembre de 1971 en San Juan, Puerto Rico, su presente. Después de un ostracismo que para él no es tal ("quizá esa fue la percepción del público, pero mi intención no es decir que estoy de vuelta para recuperar popularidad", aclara), Enrique, conocido desde 1984 como Ricky Martin, se dispone a presentar por Latinoamérica su Unplugged de MTV, décimo disco en su andadura como solista y que apunta al público latinoamericano, luego de una fase de su carrera marcada por la proyección en Norteamérica y Europa.
"Necesitaba vivir una vuelta a casa. Estaba en un momento de mucha trascendencia, de mucha fama, y quería salir de allí y ver la foto desde fuera, para darme cuenta de qué hay en esa foto. Qué me sirve y qué puedo desechar. Esa época de mucho vértigo a nivel de cifras y apariciones mediáticas fue muy importante para mi carrera, pero también me sirvió para darme cuenta de que es mejor estar en calma. Y para eso, nada mejor que volver a casa. Este disco busca un poco eso", explica a SÁBADO SHOW desde Buenos Aires, donde se encuentra en plena gira promocional, y metido en un raid difusor que de calma tiene bastante poco: entrevistas en radios, medios escritos, grabación de una presencia en un capítulo de la novela Sos mi vida y una posterior presencia en el programa de Marcelo Tinelli. Es que después de dieciséis años de una carrera marcada por la popularidad y las ventas (son más de 55 millones de discos en todo el mundo), será difícil poner el freno a tanto fanatismo, más aún dentro del género en el que se destaca. La prensa rosa en Argentina ya encontró temas de los que hablar acerca de Martin, como sus tatuajes (apareció con el padre nuestro en arameo plasmado sobre su hombro derecho, detalle que también enseña en una fotografía dentro del librillo de su nuevo disco) y su "retiro místico" acerca del cual, explican, abarcó Brasil, Jordania, Egipto, Japón y, por supuesto, la India.
Martin se convirtió en uno de los cantantes románticos latinoamericanos más exitosos casi desde sus inicios. Su carrera en Menudo, y sus apariciones teatrales y en televisión comenzaron a forjar la estrella que hoy factura millones en concepto de ventas de discos, presentaciones en vivo y promociones publicitarias. Luego de firmar en 1990 con el sello Sony Music, lanzó su primer disco homónimo. Posteriormente, en 1993 y 1995, editaría otros dos (Me amarás y A medio vivir) que consolidarían su condición de estrella arrancagargantas femeninas, condición que mantiene hasta el día de hoy; sólo basta con ver alguna de las coberturas que la prensa argentina ha hecho con motivo de su presencia en la vecina orilla como para entender la magnitud del fenómeno.
Otro verdadero paso a la fama mundial llegó después de su álbum Vuelve (1998). Una participación en el disco de los JJOO de Atlanta ´96 (grabó junto a otros artistas la recordada canción Puedes llegar), sumada a una colaboración en la grabación de un dueto con Paul Anka para el disco Amigos del canadiense, y la grabación del tema principal de la película de los Disney Studios Hércules, lo habían catapultado al mercado estadounidense. Para cuando Vuelve llegó a las calles, Martin también había grabado el tema La copa de la vida del Mundial de Fútbol de Francia ´98, y terminó llevándose hasta el premio Grammy en la categoría de Música Popular Latina. "Todo vino muy de golpe, y de repente, yo estaba en la cresta de la ola, disfrutando de todo ese reconocimiento que era increíble", explica. Cuando su nuevo Ricky Martin (1999) explotó en Norteamérica gracias a su Livin´ la vida loca, ya se había convertido en una superestrella, copando cuanta radio y medio televisivo hubiera a lo largo y ancho de las Américas, incluidas dos presentaciones en el programa más popular de la televisión de los Estados Unidos: Saturday Night Live.
Su siguiente Sound Loaded ratificó su romance con el público de los Estados Unidos, ubicándose en el cuarto lugar de los charts norteamericanos y en el decimocuarto en los rankings del Reino Unido. Su disco de grandes éxitos La historia (2001) precedió a otros dos discos no tan exitosos: Almas del silencio (2003), con el cual se comenzó a centrar en las temáticas sociales ("es un disco que trata más que nada sobre las injusticias en el mundo", explica) y Life (2005), que lo alejaron un poco más de su público latinoamericano pero a la vez lo mantuvieron con fuerza en el mercado anglosajón. A partir de ahí, comenzó una etapa donde el número uno ya no era una obsesión, según explicó: "Hay menos angustia y menos presión en esta etapa de mi carrera. Antes tenía sólo los escenarios y mi carrera musical. Ahora algunas cosas han quedado de lado y yo me encuentro más relajado y a gusto".
Para Martin, -este Unplugged es un disco que marca un recomienzo a nivel artístico y personal, después del ruido. ¿Un "me cansé de la fama" como el de tantos otros artistas? "Quizá esa sea una buena definición" dice, riendo. "Yo preferí enfocarme mucho en lo humanitario, me encargué más de mi fundación, que eso era lo que necesitaba en el momento. Eso me alejó de tanta adrenalina y euforia, y fue necesario para estar más relajado y seguir disfrutando de lo que hago, aunque de momento no se en qué proyecto me centraré". En la entrevista, mencionó tres: componer nuevas canciones ("pienso que esta nueva gira que estoy por empezar me dará las historias sobre las que escribir más adelante", comenta); regresar al teatro o trabajar en su documental. "Son opciones que aún no definí. Por el momento lo que quiero es reencontrarme con el público de Latinoamérica sobre un escenario y disfrutar" explica, mientras señala a marzo como la fecha definida para retornar a nuestro país. En ese momento comenta su pasión por Mario Benedetti, de quien recibió un libro autografiado (La Tregua) en una de sus primeras visitas al Uruguay, si bien reconoce que en este momento de su vida no lee mucho.
Volviendo al nuevo disco, el puertorriqueño destaca la presencia de dos figuras que marcaron su carrera: "tener en la realización del disco a (el productor puertorriqueño) Tommy Torres y que la Mari, cantante de la banda española Chambao, prestara su voz para grabar Tu recuerdo, fue parte de ese volver a casa. Se trata de gente que durante toda mi carrera influyó mucho, y por eso los quería participando de este evento". El Unplugged fue grabado en agosto de este año, en el Bank United Center de la ciudad de Miami, y ante un público que no superó los 500 asistentes. En los primeros momentos del disco, Martin dedica Gracias por pensar en mí, una adaptación de la canción de los brasileños de Legiao Urbana, "a los niños que viven en conflicto alrededor del mundo", para luego sumergirse en la baladas melosas como Asignatura pendiente y algunos viejos hits reciclados como La Bomba, y María, canción cuyo significado levantó en su momento una polémica bastante absurda pero que la gente todavía recuerda.
Cuando los quince minutos van llegando a su fin, Martin se adelanta al "última pregunta" que sus agentes de prensa seguramente estarían por lanzar y tira una conclusión que parece preparada especialmente para cerrar cualquier nota: "Lo importante en la música es saber que en realidad no sabes nada. Eso fue lo más importante que aprendí cuando grabé con grandes maestros con los que compartí un estudio alguna vez: Madonna, Sting, o Elton John. Ellos me enseñaron a ser un tipo humilde a la hora de entrar en la música, yo ya procesé todo eso y, en parte, por eso estoy aquí ahora".
Quizá el aspecto más saliente de esta fase de la carrera de Ricky Martin no sea - por lo menos, exclusivamente - el artístico. Durante todo este tiempo, el cantante se dedicó a desarrollar la Ricky Martin Foundation de Puerto Rico, creada especialmente en 2002 para proteger los derechos de los niños. Ese mismo año, Martin creó el proyecto People for Children, para luchar contra el tráfico y la explotación sexual infantil, a raíz de lo cual participó en eventos caritativos como el Pavarotti and Friends..
Gracias a su desempeño, este año fue galardonado como Persona del año 2006 por la Academia Latina de grabación. Según dice un anuncio redactado por el propio organismo, el cantante fue elegido por ser "un consagrado artista, un apasionado humanitario y una figura mundial del "entertainment".
A partir de ahí, y con su título de embajador de UNICEF, Ricky Martin cosechó más premios y distinciones por su labor, entre ellas el Hispanic Heritage Award por su labor humanitaria junto a Sabera Foundation por rescatar tres niñas huérfanas de las calles de Calcuta.