El hombre del Rocanrol

| Estrenó documental y prepara su segundo disco. Alejado del Carnaval, más cerca de la canción. Un repaso por una carrera grande.

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Por: Mariángel Solomita

Le gusta decir, por eso canta. "Si tuviera que ponerme un título no sabría cuál ¿Cantautor? Cancionista me gusta más. Percusionista, murguista, no sé. No tengo idea. Yo siento que me gusta la música, me gusta el arte y me gusta comunicar. Esa es una buena palabra: comunicador".

Edú "Pitufo" Lombardo ahora hace canciones. Eso lo cambió todo. Él mismo lo explica: "Se dan muchas cosas. Saqué un disco simplemente por las ganas de dejar planteadas canciones y se me abrió un panorama que no pensé que se me fuera a abrir jamás". Lleva cantando tres años. Muchos conciertos, muchos viajes. "Pero quiero volver a salir. Te diría que todos los días me preguntan cuando salgo otra vez". El Carnaval, para el Pitufo, es una necesidad. "Exacto", dice.

Sí, fue al tablado por primera vez con 5 años y se enamoró. Pero la música, separada del Carnaval, estuvo siempre. Antes incluso. "Canto porque tuve contacto con la música desde muy chico en mi casa a través de discos de pasta, de la radio y de mi mamá que cantaba cuando cocinaba. Siempre cantaba, y afinaba muy bien. Afina, ¡está viva!"

La madre inicia el documental que realizó Juan Platero, registrando algunos de los temas que cantó en el Teatro Solís. Bajo el título 30 años de música, se exhibirá en funciones de cine itinerante el 21 de marzo en Sayago y el 30 en el Parque Rivera. En Sayago empezó todo. Cuenta su madre que los ensayos se hacían en cualquier lugar, en la casa y había que correr los muebles para hacer espacio. Y que iban a cada tablado, "a los que quedaban cerca y a los que estaban lejos también".

Pero Pitufo no quiere hablar nada más que de Carnaval. Llevaría un párrafo entero detallar su formación musical. Hay otros datos más precisos y con la misma fuerza: en 25 años de trabajo grabó en 150 discos. Ajenos, hasta Rocanrol. "Toque 5 años con Popo Romano, 5 con Jorge Drexler, 7 con Fernando Cabrera." Con Rubén Olivera, con Mauricio Ubal, con Mariana Ingold, con Los que iban cantando (en la última formación, de 1987). Con Jaime Roos, a quien le inspiró la letra de Los futuros murguistas.

-Dice en el documental que aprendiste a cantar con el tiempo.

-Sí, lleva mucho tiempo. Creo que hice el camino inverso. Empecé tocando percusión y saliendo en Carnaval, no como solista. Yo tengo un timbre de voz bastante común y tuve que aprender a cantar en el camino. A través de la canción, de ensayar, de tener shows encima estoy aprendiendo, todavía no aprendí.

INEVITABLE. Otra vez hay que volver a la murga. Aquel espectáculo que Roos dice que no le dieron las manos para aplaudir, La murga madre (2006), cambió el rumbo de este artista. "Hasta ese momento mis composiciones eras todas murgas. Fue un espectáculo bisagra en mi vida musical porque me permitió ampliar el espectro de la composición", explica.

Y grabó Rocanrol. Se editó en 2007. "Fue descubrirme y descubrir mi instrumento más adentro. Estudiar mi voz, su tímbrica, su registro. Fue volver a aprender y aprender a cantar, porque cuando uno está con una murga la transmisión de la palabra está en el coro. Aquí es uno sólo, estás expuesto, porque la palabra es de uno. Descubrí por dentro lo que es la canción y la elaboración de la canción y el trabajo dentro de una canción. Cantar como intérprete y como creador no es lo mismo. Tampoco se compara con dirigir una murga o acompañar como percusionista."

Como él dice, este disco "cayó bien". Ganó los premios Graffiti más importantes. Vendió muchos discos. Liberó una nueva faceta, ¿oculta por culpa el multiempleo? "Exacto". Por eso le cuesta más este segundo disco, que prepara para noviembre, y que hasta ahora se llama Ilustrados y valientes. Lo acompaña la misma banda: Nicolás Ibarburu, Mateo Moreno, Ney Peraza y el ingeniero de sonido Luis Restuccia, que realiza la producción artística junto a él. "Me gusta tener el control, sí".

-¿Crees en la inspiración o en el trabajo dedicado?

-Y a veces puede haber un poco de inspiración, pero para que venga tenés que estar trabajando. Lleva muchas horas de trabajo. Yo trato de tener una rutina todos los días, de sentarme a diario con la canción. Cuando siento que está madura la empiezo a compartir con los instrumentistas. A veces, los arreglos parten desde ellos. Aprendo mucho de estos músicos.

-Se dice que sos un letrista obsesivo.

-(Se ríe). Soy obsesivo sí, me gusta trabajar con mucho tiempo, en la música y en la letra. Hay un tema en el disco anterior que se llama Rollo que para terminar la letra estuve un año.

-Y hay otro en co-autoría con Jorge Lazaroff, ¿cuál es la historia del tema?

-Eterno soñador. Es una canción que nace a partir de la lectura de la contratapa del disco Dos (1983), de Lazaroff. Hacía 3 ó 4 años que la leía, había algo que me llamaba a leerla hasta que la encontré. Cuando fui a registrar la canción lo hice como co-autoría, porque si bien literalmente no dice lo mismo hay muchas cosas que partieron de ahí, del concepto que él mantenía en cuanto a la canción y el canto popular. Era un creador increíble y no se pasa mucho.

"Pitufo" quiere rescatar a algunos músicos, algunos sonidos. Por eso vuelve a la vieja guardia murguista. A La Matinée -documentado en el gran documental con mismo nombre de Sebastián Bednarik-, a Asaltantes con patente. "No miro con nostalgia, lo miro desde una manera musical. Me parece que es un sonido que no existe más, que no está más en la calle. Es el sonido del vendedor de caramelos, del canillita. Tenían un sonido no solamente en la parte coral si no en la parte del toque de la batería. No estoy diciendo que carnavales eran los de antes. Creo que está bueno romper las reglas, pero hay que conocerlas antes de romperlas."

Quiso armar una murga con el sonido de los `60 pero con una dinámica actual.

-Uno de ellos dijo que todo lo que se hace profesional se va por la borda.

-Fue muy difícil, estaban acostumbrados a ensayar un mes y medio, se paraban delante del micrófono y cantaban. Tenían presentes cosas de antes pero les era difícil memorizar una letra nueva, como nos va a pasar a nosotros. De todas formas se trabajó muy bien porque nos respetamos. Está bueno que ese sonido esté en la calle, porque es el sonido de Montevideo.

DE LA CIUDAD. Si para que la música tenga una razón de existir hay que conocer bien las culturas, Pitufo se lo debe a Montevideo. "Sí, Montevideo me determina como músico. Creo que las canciones están en todos lados, el aprendizaje no se termina nunca, y está en todos lados también. Todo lo que pasa por Montevideo me influye. Sus músicos, su literatura, su arquitectura. La gente. Las cosas que le pasan y pasan por la ciudad. Hay mucha cosa ahí". Y agrega: "Me parece que es bueno conocer lo que sucede. Me ha pasado en los últimos años, en lo musical, de sentir que todo convive. Yo escucho una milonga y convive con la murga, y escucho hip hop y convive con la murga y con la milonga y con el candombe. Creo que a partir del continente negro pasa todo en la parte rítmica".

Fue lo que hizo en sus discos. En Murga madre, junto a Pablo "Pinocho" Routin fusionó milonga y murga. En Rocanrol, tango, murga y rock.

-Hablaste de esa fusión no sólo en término de géneros, también del ánimo de los géneros (de ahí rocanrol, como una actitud en común), ¿qué ánimo tendrá tu disco?

-Es un disco...para adelante. El tema que le da nombre, Ilustrados y valientes, es de una mirada bastante profunda de cosas que suceden en el país, en la calle, con la gente. Creo que va a tener un concepto bastante global, porque todas las canciones se están dando para el mismo lugar naturalmente.

-¿Es un disco de observación?

-De observación. En el caso de esta canción es así, no tiene otra salida, va directo al grano: observación de cosas que suceden. En otros casos de cosas que suceden pero pueden aparecer en un barrio, que pueden ser una estampa de determinado lugar. Hay un tema que fue escrito por Marcel Keoroglián y yo hice la música que fue para una comparsa de este año y habla de una tarde en el Barrio Sur, y es lo que sucede ahí, es otro tipo de canción, es un candombe. Pero yo siento que al enlazarlas van por ese título. Digamos que tengo el 70% de las canciones.

-¿Es un disco urbano?

-Es un disco urbano.

Para su segundo disco partió de cero. No sobraron canciones del anterior. Por eso dice que este es mucho más difícil que el primero. Rocanrol gustó demasiado. "Me gustaría llegar al mismo nivel. Un primer disco es una referencia para uno, y capaz que también para el público, es la primera escucha de un autor. Trato de no pensar en el fin y disfrutar del proceso como disfruté del otro". Por ahora aparecen sólo dos nombres entre los invitados: Hugo Fattoruso y El Rey Tambor. En Rocanrol Pitufo aseguró que escribió pensando en tocar junto a los músicos que lo habían invitado a compartir escenario. Escribió Rollo pensando en Fernando Cabrera y en su forma de cantar. Cantó Pa`la gramilla a dúo con Alberto "Mandrake" Wolf, Eterno soñador con Pinocho Routin, Bien de al lado con Jaime Roos en el bajo.

"Tengo un lindo equipo, trabajo con armonía, colaboración. Eso hace que el camino sea lindo y en cuanto a la parte musical... dejarla ir para donde vaya".

Para el Carnaval le gustaría lo mismo. "Este año escribí para C1080 y La Mojigata. No tuve más tiempo y se dan otras cosas. Está bueno encontrar un grupo donde uno se sienta bien. Además de armónicamente bien, hay cosas que yo ya no tolero. No puedo trabajar si no hay disciplina. Y necesito que el proyecto tenga alma. Ves, La Matinée, aparte de los ensayos, aparte del concurso, el proyecto en sí tenía alma. Pasaba algo más que era poder dejar registrado algo que mucha veces se tira, se les graba arriba o ni se registran. Hay mucha gente que anda por los barrios o que toca milonga en el Interior y que nadie sabe que son artistas increíbles.

-¿Se puede dejar de ser murguista?

-No. Cuando se es murguista se es murguista. El Carnaval tiene algo de que después de que uno entra es muy difícil salir. Yo hace cuatro años que no estoy arriba de un tablado pero me siento adentro del Carnaval todo el tiempo. Y lo extraño.

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