Por: Mariel Varela
Diez hombres, diez perfiles. Cada uno de ellos es representante de un área en el ámbito del espectáculo (carnaval, periodismo, música, actuación, humor) y se para en el escenario con un monólogo distinto que pinta en tono humorístico la pose masculina en la sociedad.
Los textos pertenecen a Fernando Schmidt y Alida Varalli y están avalados por el psicólogo y sexólogo especializado en masculinidad, Ruben Campero. "No lo sentí como un trabajo por encargo. Trabajé con absoluta libertad y eso lo hizo fácil", asegura Schmidt.
Iñaki Abadie, Max Capote, Rafa Cotelo, Christian Font, Fito Galli, Kairo Herrera, Leonardo Lorenzo, Federico Paz, Franklin Rodríguez y Pablo Routin están bajo la pata de tres mujeres: Gabriela Pintos, Claudia Mera (productoras) y Adriana Da Silva, que debuta en la dirección teatral. "El pasaje del escenario a la platea es fantástico. Me he demostrado a mí misma y a muchos colegas que puedo aportar y enseñar mucho de lo que he aprendido en estos años", afirma Adriana al respecto.
Hacía tiempo que Gabriela y Claudia tenían ganas de dar un lugar a la voz masculina. Hace cuatro años producen Monólogos de la vagina y creyeron que era hora de impulsar una movida de expresión para el otro género. Así nació Diez maneras de ser un hombre. "No es fácil ser mujer, tampoco es fácil ser hombre", comenta Gabriela.
El espectáculo teatral tendrá lugar el 26 y 27 de abril a las 21:00 horas en la Sala Teatro Movie Center. Ambas funciones serán a beneficio total de la Red Uruguaya de Lucha contra la Violencia Doméstica y Sexual. ¿Van por más? "El elenco está muy entusiasmado. Se armó el plantel y si tienen ganas de seguir adelante, yo encantadísima", adelanta la directora.
Adriana Da Silva, Fernando Schmidt y Gabriela Pintos anticiparon a Sábado Show detalles del show.
textos. Los monólogos calan hondo en los miedos y temores que están "ocultos en el hombre bajo la etiqueta del macho", explica Adriana. Se refiere a ciertas conductas aceptadas socialmente que pesan en el género masculino, como por ejemplo el debut sexual. "La oferta es muy variada. Hay, entre otros, un entrenador de fútbol, un líder scout, un esposo despechado, un participante de un programa televisivo temático, un padre que da lecciones de vida a su hijo", enumera Schmidt. Agrega no haber recurrido a ningún testimonio y "cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad".
Iñaki Abadie abre el espectáculo con la interpretación de un tanguero que "bajo el tono de un malevo le advierte a la mujer, `su cosita`, que no se acerque mucho a la ventana porque no necesita nada de afuera, sino le va a tener que hacer lo que hizo su padre con su madrecita", relata Adriana.
El parlamento de Iñaki es el único en que la violencia aparece de forma explícita pero no sucede lo mismo en los restantes. Cada personaje toca el tema sin llegar al maltrato físico. "La violencia está en cuanto a cómo los hombres tienen que competir entre sí, el relacionamiento con sus padres, con las mujeres, con otros hombres. Esa diversidad de pensamiento, de formas, de que todos tengamos que seguir una norma, ser de tal o cual manera por ser hombre o mujer, eso es violencia. La violencia física es el final, el resultado de un montón de normas que absorbemos", agrega Gabriela.
-¿Es posible la toma de conciencia sobre una temática tan trascendente a través del humor?
-Schmidt: creo que el humor es una herramienta que, entre otras cosas, sirve para crear conciencia. De todas maneras, esta no es una obra que pretenda aleccionar. No es un ejercicio activista, es un espectáculo de humor. Si bien en los textos aparecen algunas miserias de género, no es al público objetivo de esta obra a quien busca llegar el mensaje de la Red.
-Adriana: Pienso que sí. Se están haciendo intentos desde todas las áreas de la sociedad para revertir la situación. En alguno de estos monólogos solapado y bajo el humor se encierran algunas situaciones que vos decís, `pucha de qué me estoy riendo si en realidad está hablando de algo medio jorobado`. Es una manera de alivianar un poco la tensión que genera esto.
-Sí, los uruguayos somos muy irónicos. El humor no tiene por qué ser no pensar la cosa, al contrario. Es el personaje tan llevado al extremo que causa gracia. Me parece que desde el humor se pueden cambiar muchas cosas. No es un stand up. Hay una historia y una actuación detrás.
escenario. El requisito para convocar a las figuras fue la adhesión con la causa y que fuesen referentes en su ámbito para enganchar al público. Algunos integrantes del elenco tienen experiencia en el campo de la actuación o en las tablas. Otros dan su primer paso y debutan en este show. "Los que no eran actores se aprendieron la letra en seguida porque sentían esa carga. Les entregué el libreto y en el primer ensayo se sabían la letra porque querían equipararse con los actores", asegura la directora.
Adriana eligió qué monólogo iba para quién. "Me jugué a que los actores tuviesen alguno que fuese un poquito más difícil", explica. Al principio costó. "En el primer ensayo Federico Paz parecía que estaba haciendo la locución de un partido de fútbol. En el segundo ensayo cambió 180 grados". Kairo Herrera fue otro que la dejó boqui abierta. "No lo conocía, no sabía cómo era divirtiéndose, actuando. Estoy tan acostumbrada a verlo en Cámara Testigo que pensé, `¿no será demasiado serio?` Cuando nos juntamos empezó a leer su libreto, a divertirse, a poner mechas todo el tiempo y me quedé tranquila", comenta Adriana.
Dio las pautas a través de ensayos individuales de una hora y media donde realizaron varias pasadas, se marcaron movimientos y formas de decir para construir cada personaje.
El primer encuentro resultó positivo. Adriana los juntó a todos en el Plemuu, los hizo sentarse en un círculo, repartió los libretos y les pidió que hicieran una lectura a primera vista. "Algunos abrieron los ojos que se les salían de órbita. Cada uno descubrió allí qué era lo que le tocaba hacer y a ninguno le pareció mal el monólogo que le tocó. Cabía la posibilidad de que no se sintieran cómodos, no se identificaran, que pensaran que era muy largo", pero sucedió al revés.
Adriana Da Silva está segura de que tendrán convocatoria por la curiosidad que despiertan ciertos personajes en las tablas: "Probablemente a priori muchos vayan por la famosa cholulez a ver a los conocidos arriba del escenario, pero en seguida se van a dar cuenta de que son grandes actores que están matándose en el escenario".