Por Mariel Varela
La pantalla no es problema. Sea grande o chica, Nicolás Repetto está acostumbrado a verse en ella: "El tamaño no me cambia mucho", asegura. Tres décadas en TV no es poca cosa. Hoy se abre camino en una nueva disciplina, actuación en cine. Debutó en el séptimo arte con un rol bien distinto al que nos tiene acostumbrados. Y fue precisamente ese desafío lo que más le sedujo del proyecto, ponerse en la piel del villano.
El conductor y actor viajó a Punta del Este para presentar Mís días con Gloria en el Festival que tuvo lugar en dicha ciudad. Sábado Show aprovechó para conversar con él acerca del filme, y disparó algún dato interesante sobre la TV argentina de hoy, y su última aparición en la pantalla chica, Nico Trasnochado, que duró en el aire menos tiempo del esperado.
-Mis días con Gloria fue tu debut en cine, ¿cómo evalúas esta experiencia?
- Muy buena. Tuve la suerte de compartir la mayoría de las escenas con un actor increíble como es Luis Luque. Ello facilitó la tarea, y potenció mucho mi trabajo.
-¿Qué te entusiasmó de la propuesta?
-La participación de Pipo Luque; el desafío que implica no tener que hacer un carismático o simpático sino todo lo contrario, un ser bastante malo. Y el hecho de hacer cine, que nunca había hecho.
-¿Estaba dentro de tus planes dedicarte al cine?
-Uno a veces tiene fantasías de cosas que le pueden ocurrir pero las tiene colgando, no puestas en proyectos, pero cuando caen del árbol te las morfás gustoso.
-¿Conocías Juan José Jusid (director) de antes?
-Jusid es un director de muchos quilates, realizó algunas de las películas más importantes de Argentina, como Asesinato en el Senado de la nación, Los gauchos judíos, y otras como Un argentino en Nueva York, Esa maldita costilla. O sea que maneja tanto el cine comercial como el de historias profundas. Él me citó para la película, y acepté porque me daba confianza estar en manos de un buen director, que sabía lo que quería.
-¿Cómo te sentiste siendo dirigido?
-Me encantó, me gusta cuando otro tiene el mando de la cuestión. En muchos aspectos de la vida me parece divertido ser parte del equipo y no estar siempre de cabeza, tener la responsabilidad, la decisión, y que la equivocación y el acierto sean culpa mía. Está bueno, de vez en cuando, ponerse en la tropa a órdenes de otro.
-Debutaste encarnando a un policía corrupto, ¿qué tal te sentó el rol de villano?
-Hacer de malo fue una de las cosas que me tentó. No poder ponerle carisma, que es un arma que yo utilizo en televisión, sino todo lo contrario. Es un personaje muy apocado, sin cambios de tono; habla monótono, está siempre asqueado de lo que le pasa, no se emociona. Se lo ve malo pero medido. Es lo que los americanos llaman "no acting, please": actuar sin actuar, sin poner grandes tonos ni cambios de cara. Está bueno porque tenés que trabajar en un margen muy pequeño y te enriquece.
-¿Cómo construiste el personaje de Teniente Orinal?
-Mi mujer (Florencia Raggi) me ayudó mucho a laburar el texto para no cargarlo de tono. Estoy acostumbrado a hablar muy musicalmente en televisión y el personaje tenía que ser monocorde. Para lograrlo es preciso entender el texto desde otra óptica, verlo desde ese personaje y no desde mí. Laburé mucho con Jusid y Pipo, y en los ensayos terminaba de ajustar todo.
-Los tiempos en TV y cine son bien distintos ...
-Con el esfuerzo de hacer una película en cine yo creo que se pueden hacer 100 programas de televisión.
-¿Te costó agarrarle la mano?
-No, al revés, me sentí muy cómodo. Filmé en San Luis, y me mudé un tiempo con mi familia a esa hermosa provincia. Era un placer ir a filmar entre las sierras. No podía creer que era un trabajo.
-¿Te gustaría volver a filmar otra película?
-Me encantaría. Alguna más haré seguro.
-¿Qué papel elegirías?
-No sé, el que pinte.
-Regresaste a la TV en 2010 tras cuatro años pero no funcionó, ¿extrañás la TV de hace una década?
-Si me preguntas si me gustaba más otra televisión, te digo que sí, pero le tengo miedo al viejazo. Cuando uno empieza a crecer le parece que todo tiempo pasado fue mejor. La crítica que hago sin sentirme un viejo es que está muy tirada para un solo lado. Los mediáticos constituyen una especie de novela real que la gente mira apasionadamente porque le construyen un reality. Ahora es un Gran Hermano con personajes sueltos. Eso está bueno siempre y cuando sea una medida. Cuando toda la televisión abierta empieza a girar sólo sobre eso, resulta aburrida y monótona. Es difícil que salga un producto que ensanche la franja, abra la cabeza, o haga una movida nueva porque siempre es más de lo mismo. No critico que esté, pero extraño un poco más de variedad.
En los trece capítulos de Nico Trasnochado intenté que no fuera un programa estrictamente chimentero, aunque entrevisté a algún personaje mediático.
-¿Tenés algún proyecto en vista o por ahora no pensás a volver a la TV?
-Yo soy un proyecto ambulante. Siempre se me ocurre alguna cosa, pero a veces está a destiempo de lo que ocurre en TV y no conviene. Así que entro y salgo cuando se va dando la oportunidad. Llevo 30 años en la tele, no estoy desesperado por estar en ella. Cuando tengo oportunidad de hacer lo que quiero hacer, lo hago en los términos que me gustan. Si esos términos no existen, prefiero no estar.