Por: Mariel Varela
Un clic mental determinó un cambio de perspectiva: de "laburante" a artista. Cantor, arreglador de voces, compositor por encargo, y finalmente, intérprete de su propia obra. Alejandro Balbis transitó las etapas en ese orden y tardó casi tres décadas en "autoconvencerse" de que podía armar un proyecto propio. Un proceso tardío, aunque acertado, que derivó en la concreción de El gran pez, su primer disco solista.
No está seguro si sucedió en el momento justo pero sí en tiempo indicado: "Antes no hubiera estado preparado para afrontar esto. Y aparte no tenía las canciones", declara. Comenzó a gestar su repertorio hace apenas una década, y recién estuvo pronto para aterrizar en las disquerías el año pasado. Hoy cuenta con material de sobra para un segundo lanzamiento, y ya tiene su cabeza puesta en ello.
Balbis lleva el Carnaval en el alma y en su andar. No puede negar su temple murguista ni evitar que se le escape algún gesto en el escenario. El músico radicado en Argentina habló con Sábado Show previo a su próximo espectáculo en Uruguay, que tendrá lugar el 9 de octubre a las 21:00 horas en el Cine Plaza. La actuación incluirá temas de El gran pez, alguna canción nueva, y la compañía de los músicos invitados (Ana Prada y Juan Casanova). "Alguna cosa linda que se haga con Ana y Juan. Alguna canción de ella, mía, juntos", adelanta Balbis.
de cero. Carga con el "cansancio y trajín" propio de un tipo que lleva treinta años en el ambiente musical pero, al mismo tiempo, tiene la energía y motivación características del principiante. "Es como haber cambiado de trabajo", dice acerca de este inicio como solita que lo coloca en la vereda del artista y lo aleja de la función de trabajador común.
Se dice cómodo y muy a gusto en el rol de escritor e intérprete de sus propias canciones, pero es incapaz de renegar de su pasado como compositor por encargo: "Me fascina estudiarme un guión entero de teatro, imaginarme los personajes y tomarme mi tiempo para poder hacer una canción". Incluso le parece más simple esta pose, ya que puede sortearse la etapa más compleja: la elección del tópico. "Me resulta hasta más fácil componer para otros. Vienen, te dan una premisa, y tenés con qué arrancar. Lo más difícil para mí es encontrar de qué va a hablar la canción", explica.
influencia. Lleva el Carnaval en la sangre y salir del cascarón no fue simple. Varias veces le tocó luchar contra ese afán murguista que lo configura y define: "A veces hay que combatir un poco esa forma carnavalera porque el Carnaval tiene sus códigos y funciona ahí. La industria musical es totalmente distinta".
El arraigo es innegable al punto que jamás se separa totalmente: "Mi camino aparte es aparte de a ratos porque vuelvo, pico y salgo". Hoy elige no subirse a las tablas para dedicar tiempo a preparar el segundo disco y "disfrutar los rebotes del primero". Pero igual participa haciendo la presentación y retirada de La Gran Muñeca. Por ahora mira desde abajo, pero asegura que "es imposible que no vuelva a subirme a un escenario" con la murga.
"Cosecha tardía". Así se iba a llamar su disco debut, en un principio. Y tenía sentido: "Cosecha tardía es una uva que queda un tiempo más en la planta y por eso tiene un sabor especial. Tenía un valor simbólico interesante porque yo vengo a sacar mi primer disco después de 28 años de trabajo", relata. Resultó que El gran pez se impuso por sí solo y el desenlace fue involuntario. Se lanzó como corte difusión ocho meses antes que el disco y pegó fuerte: "El tema empezó a hacer su trabajo, a crecer en nuestra consideración y se ganó el proyecto. Hasta que un día me dijeron, `loco, esto se tiene que llamar El gran pez, se cae de maduro".
Ironía. Crisis, falta de trabajo, problemas económicos y la muerte de sus padres: en 2001 "vinieron todas juntas". Fue un período de "creación cero" para Balbis, que se revirtió apenas se topó con la película El gran pez. Enseguida conectó con el personaje del padre: "Me hace acordar mucho a mi viejo, aunque yo no me identifico con el hijo porque jamás descreí de los cuentos de mi padre", indica. El filme llegó para "descomprimir la situación personal", permitió que el músico retomara la inspiración y volviera a componer: "Esa misma noche quedó pronta la canción".
De no haber sido por la insistencia de su productor, El gran pez hubiera quedado archivada en un cajón o en el disco duro de la computadora. Balbis no pensaba incluir el tema en su disco debut porque creía que no iba a rendir. "Es una prueba de que el artista se equivoca porque no se puede desprender afectivamente de las canciones. Cuando te convertís en un artista que la gente sigue, hay algo mucho más importante que tu propio gusto", concluye.