Cucuzú Brilka: "La pasé mal en la vida pero como esto nada"

Cucuzú.
Pablo Mieres y Gerardo Sotelo - Partido Independiente presenta recurso de amparo por uso ilicito de la web de Presidencia, en el Juzgado Letrado de primer turno de lo Contencioso Administrativo en la calle San Jose, Montevideo, ND 20191009, foto Darwin Borrelli - Archivo El Pais
Darwin Borrelli/Archivo El Pais

ENTREVISTA

El humorista quedó sin ingresos por la suspensión de fiestas y reuniones: “No me interesa dar lástima ni le pido nada a nadie. Es lo que me tocó y me la banco”

—¿Cómo te agarra la cuarentena?

—Triste, mal y fuera de foco. Lo digo muy en serio. Tengo 56 años, soy abuelo, pasé muy mal en la vida, pero esto me está matando. No solo por lo económico o comercial. La estoy viendo muy fea. Estoy viviendo algo que nunca viví. Tengo una mirada muy apocalíptica. Aunque al final creo que vamos a salir, en el medio atravesamos tiempos muy fuleros.

—Tu principal ingreso provenía de los shows particulares, que se terminaron abruptamente, ¿es así?

—Sí. Yo vivía del humor en carne viva, frente a frente, tete a tete. Esta pandemia mató todo. Yo laburaba con mucha frecuencia. Me animo a decir que era el cómico que trabajaba más en Uruguay. Y lo digo por dos razones: porque soy contador de chistes, algo que hace años que no hay en el país y porque cobraba barato. Eso no me impedía a mí, en la cantidad, sacar una buena suma de plata. Me daba para mantener una familia y media. Pero ahora quedé en cero.

—Decías que además de lo económico te afecta en otros aspectos; ¿en cuales?

—Es un momento muy jodido. El otro día le decía a un amigo que iría gratis a una fiesta, solo con el fin de ver gente reunida y hacerlos reír. Extraño ir a una cancha de fútbol. a una cantina, a una comida. Mi vida era estar con gente aglomerada.

—No. Yo me voy a morir de hambre antes de hacer una cosa de esas. Me lo propusieron y dije que no. Me parece, además, que estaría pidiendo limosna. Es mi forma de ver la vida y el humor. Yo no pretendo dar lástima. Nunca le voy a pedir nada a nadie. Pasé muy mal en la vida y sé vivir mal: yo debe ser de los pocos artistas que no tengo cobertura de nada. Ni de Mides, ni Sudei, ni Agadu, ni de nada... No tengo una empresa unipersonal. Me dicen “Nelson Mandela”. Toda la vida en negro.

Walter Brilka "Cucuzú" junto a sus nietos en el desfile de Carnaval
Walter Brilka "Cucuzú" junto a sus nietos en el desfile de Carnaval.

—Todos los fines de semana estás en Rumbo a la cancha (VTV)...

—También me cortaron. Me siguen pagando el sueldo pero no estoy más al aire.

—¿Por qué?

—Decisión de los que mandan. Pero me la banco. No me quejo. Son las vueltas de la vida. Últimamente me tocó conducir el programa solo en algún caso y si bien no lo hago de la misma forma que Jorge (Baillo) creo que lo hice bien. Llevé invitados competentes y hablamos de esto que está pasando. Pero unos días después me dijeron: "Por un tiempo no vengas".

—¿Has podido generar algunos ahorros?

—No. Nunca ahorré en mi vida. Lo que tuve lo he gastado y no en mí. Me la gasté en los demás porque soy una persona generosa. Ahora conseguí mondongo, estoy remojando los porotos y voy a hacer una buseca gigante en una olla de 150 litros que tengo en casa. Además de hacer chistes, cocino muy bien. La voy a hacer para poner en el freezer para mí y para compartir con tres o cuatro amigos que están en la misma que yo. Porque ahora se viene el invierno y yo no sé si vamos a tener para comer todos los días.

—¿Vivís solo?

—Digamos que estoy stand by. Yo pienso solo en mis hijos y en mis nietos. Mis hijos son grandes y se revuelven. Lo que tengo en los hombros es la vida de un bohemio que nunca aportó nada a la seguridad social y que la pelea. Yo fui hasta sexto de escuela y como todo el mundo sabe, me gusta el alcohol. Por ahí alguno me tacha de ignorante por lo que voy a hacer mesurado en el comentario: el futuro es incierto. Pero al final creo que de esto vamos a salir. No todo lo veo negro. Eso es bueno resaltarlo, dentro de mi ignorancia y de mi bohemia, tengo ese optimismo.

—Entre las consecuencias de la cuarentena, ¿te ha dado por tomar más?

—No, tomo lo mismo. Algún vinito de tarde.

—Es un vicio caro.

—No. Hay vicios más caros y que hacen más daños. A mí me gusta el cigarrillo y el alcohol. Nunca toqué otra cosas. A pesar de que mucha gente lo ha dicho, nunca fumé marihuana ni probé otras sustancias. Mis drogas son las permitidas: el tabaco y el alcohol.

—Quizás en esta “nueva normalidad” la gente haga fiestas y reuniones pero con menos gente y otras medidas preventivas...

—Ojalá. Ojalá volvamos a hacer humor en las fiestas. Supongo que va a ser lo último en volver. También le pido a Dios no contagiarme. Como fumador, estoy en el porcentaje que va a CTI.

—¿Cómo te estás cuidando?

—Salgo lo menos posible, pero tengo que salir porque si no, no como. El buscavidas como uno tiene que salir. De todos modos, repito: no me gusta dar lástima. Es lo que me tocó en al vida y me la banco. Además, sé que hay gente que está mucho peor que yo y que deben ser la prioridad para todo el mundo.

—¿Cuáles fueron tus orígenes como comediante?

—Me formé en la vereda. Soy de un barrio que cumplió 300 años; Ciudad Vieja. Me crié en “el bajo” de un barrio que ya no existe. Extraño la forma en la que se vivía en ese barrio. Estaban los malos y los buenos y los códigos de respeto que tenía que ver.

—En carnaval fuiste uno de los componentes principales de Zíngaros, ¿cómo lo viviste?

—Se salvó en el anca de un piojo. Porque la pandemia explotó unos días después. No ganamos el primer premio pero por otro lado estuvo competitivo. Fue un lindo carnaval. No ganamos porque el jurado no quiso. Argumentos para ganar teníamos. Yo creía que ganábamos.

—En ese caso, el dinero era otro, ¿no?

—Para el componente no. Pero para el anecdotario y el orgullo, sobre todo de la familia, es otra cosa. Por ejemplo, mi hijo mayor con el que tengo dos nietos, es fanático mío. Tiene mis trofeos y fotos que yo nunca guardo. Vive pendiente de lo que hace papá. Fue el que me regaló los nietos que me dieron un carnaval diferente, porque este año me di el lujo de desfilar por 18 de julio con mis dos nietos. Eso no me lo voy a olvidar nunca.

—Siempre tenés un chiste a mano, ¿de dónde salen? ¿Cuál es tu fuente de inspiración?

—Desde niño cuento chistes. Luego me di cuenta de que podía hacer plata con eso. Es algo que tengo incorporado. El tema no es solo tener la memoria para acordarte de los chistes. El chiste hay que defenderlo y actuarlo. Ese ha sido mi secreto.

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