Costurero

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El País

Por: Bernadette Laitano

Richard Riveiro se define como un "artista inquieto". No miente. Desde que decidió vivir del teatro y fundó el grupo L`arcaza -con Fabiana García y Pablo Albertoni- trabajó en las artes escénicas como bailarín, actor, director, dramaturgo y hasta como compositor. Hizo teatro callejero y teatro para niños. Con L`arcaza, su último estreno fue La Gran Pepino, obra inspirada en el circo criollo en la que ejecutó numerosos instrumentos en escena y que le valió dos nominaciones a los premios Florencio (Revelación y Ambientación Sonora). Como autor, tiene seis obras escritas, una de ellas recién estrenada en la Sala Cero del teatro El Galpón, Muñecas armadas (miércoles, 21 hrs.).

No se trata de un texto reciente. De hecho, lo escribió en el año 2000 y fue premiado por la Intendencia Municipal de Montevideo, COFONTE y el Centro Cultural de España en 2004. Las ganas de llevarlo a escena, ahora en el rol de director, surgieron en 2009, luego de ver su texto montado por alumnos de Polizón Teatro. "Es una obra sencilla que intenta hablar de algo que, para mí, es universal y que tiene que ver con el amor. Para eso busco una anécdota, colocar a dos clowns o dos niños, hermanos o seres inocentes, en una situación de tragedia, en un sótano armando muñecas. En ese sótano lo que hacen, aparte de armar muñecas, es pasar el tiempo, inventar historias. De alguna forma, cada cuento, cada historia que inventan es una salida que tienen para evadir esa realidad, tratando de mejorar el mundo (...) Ellos no pueden salir, están vigilados, alguien los controla. Intenté sacar todas las acotaciones concretas a una realidad. Está todo en un tono muy tierno y cálido", adelanta Riveiro.

Diego Minetti y Lucía García son los actores que prestan el cuerpo a estos clowns: "A Lucía la conocía de hace tiempo, pero nunca habíamos trabajado juntos. A Diego lo conocí el año pasado en una muestra de monólogos de Chejov que hizo en la EMAD. Tenía algo de clown muy interesante, pude ver que él tenía un centro de ternura que era lo que yo estaba buscando", explica el director sobre la convocatoria.

El equipo se completa con profesionales de renombre en el medio, como Paula Villalba y Cecilia Bello en Diseño Plástico, y Martín Blanchet en Iluminación. En cuanto a la ambientación sonora, Riveiro optó por dar un paso al costado y empleó música del grupo sueco, Detektivbyran.

TRAPOS Y ASERRIN. Siguiendo la línea de varios montajes contemporáneos, Muñecas armadas también tiene un blog en el que escriben los involucrados a modo de diario de trabajo (https://muniecasarmadas.blogspot.com). Es una modalidad reciente, interesante para quienes gustan introducirse en el espíritu creativo de las producciones ya que se accede a bocetos de vestuario, inquietudes del elenco, la música empleada, disparadores, referencias creativas, fotografías, entre otros.

La escritura de Muñecas armadas estuvo influenciada por Beckett y por la concepción de clown del italiano Danielle Finzi Pasca: "Yo soy muy estructuralista. Creo que la macroestructura de la obra te da el mensaje. Por ahí el contenido dice una cosa, pero cómo está construida, el tema de los actos, los personajes, te narra. Y para mí, esta estructura es muy beckettiana, de una época beckettiana mía. Yo estaba muy metido con Beckett en la cabeza. También venía de un trabajo muy fuerte con el Sunil, el trabajo del clown con Danielle Finzi Pasca, de hacer talleres y pensar mucho el tema del clown. Para mí, es una conjunción de estas dos influencias. Hay una esencia que prevalece. Por ahí ahora no escribo igual, pero sé de qué hablaba y cómo es lo que hacía antes. Ahora mi forma de escribir es mucho más irónica". Si Muñecas armadas parece un texto "sobre algodones", sus últimos textos -Frágil, Algo que ocultar- cruzan la línea hacia lo "ácido".

-¿Qué viste cuando presenciaste Muñecas armadas como espectador, que no habías visto cuando la escribiste?

-En principio, es más fuerte escuchar tus palabras. Qué es lo que estás diciendo. Una cosa es leer y otra cosa cuando un actor toma tus palabras y las dice. Y vos pensás `está bien eso que se está diciendo, tiene una forma de decirlo que está buena y genera algo en el espectador`. Sin duda eso que está ahí no es algo que escribí para hacerlo así porque cuando uno lo piensa, lo piensa diferente. Pensaba que era necesario que yo pudiera hacer esto.

-¿Qué delineaste como director?

-Cómo hacer que ellos pudieran tener un clown personal. Después, básicamente el texto se iba solo. Realmente es un texto simple, no tiene mucha vuelta. Lo que sí, sube y baja siempre, todo el tiempo, y eso es lo más difícil. Genera un clima y lo rompe. Una de las cosas que nosotros trabajamos tiene que ver con la música y el ritmo de tres. Para mí el ritmo de tres es básicamente lo que rige la obra y también el trabajo del clown, es un golpe que va profundo a tierra y dos que van al aire. Entonces, esta obra es básicamente eso, sube, sube y después, baja. Y eso es la estructura de la obra, te genera una fantasía para después bajarte a la tragedia: estar en ese lugar, no tener salida y que cada día sea igual. Lo que yo creo que genera es un estado emocional del público. Me interesa generar un estado de conciliación, un estado emocional más que nada.

-¿Nada de mensajes concretos?

-Para mí tiene mucho mensaje, pero lo que quiero es que la gente, cuando salga del teatro, salga afectuosa, que vaya a tomar algo, que pueda conversar con la gente, que pueda pasar un rato lindo con sus emociones. Llegar a ese lugar no es fácil y tampoco es un lugar lógico. Tiene que ver más con el estado que provoca la música, es algo de cajita de música con nostalgia y melancolía.

-Autor, actor, director, músico. ¿Qué lugar ocupa el texto en tu concepción de lo que es el teatro?

-Hay palabras que me gustan y el poder de la palabra es muy importante. La palabra, para mí, es una bomba, un estímulo, levanta un montón de imágenes y eso está buenísimo. Ahora, una acción de un actor es mucho más potente que una palabra o es tan potente como una palabra. Un clima de una música es muy potente. El foco puesto en un lugar importante es alucinante. No sé si la palabra es la reina del teatro. Al contrario, yo te diría que es una herramienta más. El teatro es un ritual donde tiene que estar todo armonizado y si funciona está bien, pero a veces es gracias a la puesta y a veces es gracias al texto.

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